Comprometiéndome con mis sueños

Durante el año pasado estuve trabajando todavía como ingeniero. Trabajé como autónomo para una empresa dedicada a las relaciones de prensa de empresas del sector industrial. Concretamente, gestionaba traducciones de comunicados de prensa. Si una empresa sacaba al mercado un nuevo producto, hacía un comunicado de prensa, me lo enviaba a mí y yo lo enviaba a una decena de traductores por todo el mundo. Ellos me devolvían el comunicado traducido y yo lo enviaba después a cientos de periodistas especializados por todo el planeta. Ahora sé diferenciar el chino mandarín del coreano con apenas un vistazo.

El trabajo era relativamente fácil y rutinario. De vez en cuando algún cliente tenía algún problema específico y yo me encargaba de solucionarlo. Esto me permitió ejercitar el inglés, el francés y también el alemán, así como desarrollar todavía más mis dotes comunicativas a través de Internet. Ahora soy un maestro del rapport por email.

Las ventajas del trabajo eran numerosas. Trabajaba a media jornada y lo hacía desde casa. Esto me permitió experimentar diferentes maneras de organizarme la jornada. Probé a hacer mis horas del tirón después de desayunar. También probé a hacerlas por la tarde. También probé a repartirlas a lo largo del día y a intercalar mis tareas laborales con otras cosas. Ser el propio jefe no es fácil. No es fácil organizarse el propio tiempo. No es fácil decidir lo que haces y cuando, así que este trabajo me dio la oportunidad de experimentar y de probar diferentes maneras hasta dar con la que mejor me funcionó. Al mismo tiempo, podía trabajar desde casa. Eso significaba que podía enviar comunicados de prensa en batín y pantuflas, con la comodidad que ello me supuso.

Como aprendo rápido, el trabajo se me hizo rutinario en poco tiempo, así que también probé varios modos de hacerlo más interesante, algunos de ellos muy poco ortodoxos. Al final encontré maneras de divertirme haciendo tareas mecánicas, algo que me sorprendió. En resumidas cuentas, fue una experiencia enriquecedora que doy gracias por haber podido vivir.

Cuando me despedí de mi trabajo como ingeniero en Alemania, me juré que nunca volvería a laborar como tal. Desde entonces he hecho todavía unas cuantas cosas incongruentes más, como ir al gimnasio sin saber muy bien para qué y hacer muecas cuando creía que estaba sonriendo. El trabajo que estuve llevando a cabo hasta ayer me lo encontré bajando en el ascensor un día. Me lo propuso un vecino y yo entonces necesitaba el dinero, así que lo tomé. Durante un tiempo me dolió la incongruencia, aunque el dinero me permitía seguir pagando mis gastos y hacer simultáneamente otras cosas de mi interés.

Otra de las ventajas fue que pude seguir leyendo y formándome sobre PNL, así como compartiendo lo que aprendía contigo. Lo que mejor me funcionó fue intercalar mi trabajo con ratos de estudio, leyendo nuevos libros, aprendiendo nuevas técnicas y profundizando en la hipnosis. Así ambas cosas se complementaban y el conjunto se me hacía más llevadero y también más entretenido.

Todo eso hasta ayer.

Ayer terminó mi colaboración con esta empresa, para la que estuve trabajando en calidad de ingeniero vendiendo mis servicios como autónomo. Hoy, la incertidumbre. Así de rápido pueden cambiar las cosas en la vida.

La palabra “crisis”, en japonés, está compuesta por dos caracteres. El primero significa peligro. El segundo significa oportunidad. Así, donde unos piensan peligro y activan su sistema límbico y se paralizan y se sienten fatal, yo pienso oportunidad y activo mi cerebro emocional y me siento motivado. Para mí, la vida ya es lo suficientemente peligrosa de por sí. “Peligro de muerte”, debería poner por todas partes. Ridículo, sí, y cierto al mismo tiempo. Así que ya basta de eso.

Una estrategia que me ha funcionado bien a lo largo de mi vida ha sido, cada vez que quería hacer algo que me asustaba, ponerme en el compromiso de hacerlo. Inconscientemente creaba las condiciones para que sólo me quedara un camino, y que ese camino fuera hacia adelante. Esta vez, en mi línea de estos últimos años de hacer cada vez más conscientemente lo que antes hacía inconscientemente, he creado las condiciones de una manera consciente. Me he puesto a mí mismo en esta situación sabiendo que lo hacía. He quemado el puente y atrás queda la tierra que no habré de volver a pisar. Ahora sólo me queda seguir caminando. Lo que dejo atrás ya lo tengo visto. Lo que tengo por delante, eso lo tengo por ver. Lo que sí que haré la próxima vez es ponerme las cosas más fáciles. Me gusta hacerme la vida cada día más fácil, agradable y divertida.

Mi situación

Estoy soltero y sin hijos que yo sepa. Estoy libre de todo compromiso salvo conmigo mismo. Mi estado de salud es bueno y mi mentalidad es positiva. Cuento con todo lo que sé y estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para hacer que mis sueños se cumplan. Empiezo mi nueva aventura bien ligero. Llevo en la mochila justo que lo que ahí puse.

Vivo de alquiler y mis bienes se reducen a una moto, un par de ordenadores y periféricos varios y dos guitarras, una eléctrica y otra acústica. Mis necesidades son básicas y limitadas, y estoy dispuesto a limitarlas más todavía si fuera necesario. Eso queda fuera de mis inquietudes. Ya he dicho que estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario.

Cuando empecé en Alemania estuve meses durmiendo en un colchón sobre el suelo. En un rincón la maleta, en el otro una manta en el suelo que me hacía las veces de armario. Sobre ella doblaba toda mi ropa ordenadamente y de ahí la tomaba cada mañana. Un par de años más tarde un avión se retrasó y perdí el tren que me llevaba a Regensburg, así que decidí pasar la noche en la estación sólo por probar cómo sería aquello y convencerme de que podía hacerlo. Tiré la mochila en un rincón y me recosté sobre ella. Con esto quiero decir que soy todo-terreno y que me adapto a lo que sea necesario. No es eso lo que me inquieta.

Lo que me inquieta es la parte económica. A día de hoy cuento con 1.700 euros en el banco más la última factura que espero cobrar en los próximos días. Así que eso es lo que me inquieta. Y ahora que ya he terminado de inquietarme, haré algo mejor. El dinero del que dispongo me dará para pagar mis gastos durante los próximos dos o tres meses. Sesenta o noventa días pueden ser muchos si se invierten con inteligencia. Mucha gente lo sabe. Me pregunto qué puedo hacer yo en ese tiempo que me resulte útil y beneficioso y que me acerque a todo lo que quiero mientras me aleja de todo lo que no quiero. Además, me pregunto qué hacer para disfrutar del proceso.

En los últimos meses, entre otras muchas cosas, he estado leyendo sobre mentes y dinero, y sobre cómo mi programación inconsciente influye en mi relación con mis ingresos. Hasta hace poco sostenía creencias del tipo “El dinero es sucio”, “Los ricos son unos puercos avariciosos”, “El dinero corrompe”, etc. Así, me resulta bien fácil comprender cómo he llegado hasta aquí. Ya he tomado medidas para solventar esto e incorporar a mi mente creencias más útiles. Una de ellas, la que más resuena conmigo ahora mismo es “Pienso en grande. Elijo ayudar a miles y miles de personas”.

Tomo esto como una especie de aventura, algo divertido. Me considero un explorador en una tierra desconocida y llena de oportunidades. Me siento azorado pero decidido. Me doy cuenta de que azorado no existe en el diccionario de la RAE y me da igual, porque es así exactamente como me siento y así quiero expresarlo. Llámalo explorimentación.

Es la primera vez en mi vida en la que me enfrento a una situación así, y me pregunto qué es lo que puedo hacer con lo que sé ahora, cuáles son mis posibilidades con mis viejos y mis nuevos recursos. Creo que será una experiencia enormemente enriquecedora y de la que aprenderé mucho.

¿Qué es lo que quiero?

Todo esto sería más difícil si no supiera lo que quiero. La buena noticia es que sí que lo sé.

Hay dos vías en paralelo que quiero combinar:

  1. Escribir y dibujar.
  2. Hacer terapia, coaching y cambio rápido con PNL e hipnosis.

Estas dos vías se convertirán de ahora en adelante en mis fuentes de financiación. Mejor dicho, convierto estas dos vías en mis fuentes de financiación de ahora en adelante. El cómo ya lo iré averiguando por el camino.

Fue hace unos meses que empecé a preguntarme qué era lo que quería hacer exactamente con mi vida. Escribir y dibujar era algo que había estado haciendo durante muchos años. Es una de mis pasiones, un algo que necesito hacer compulsiva y repetidamente. Como siempre fue algo que hice con soltura y facilidad, tardé mucho tiempo en valorarlo. Hay algo curioso en las pasiones. Al mismo tiempo, la Programación Neurolingüística y la hipnosis fueron algo que descubrí al cerrar mi etapa como ingeniero en Alemania y que he estado alimentando durante ya tres años y medio. Cada día leo algo nuevo, pruebo nuevas técnicas y estudio sobre este tema. En Junio termino el máster en Hipnosis Ericksoniana en el que invertí la última parte de mis ahorros alemanes. Es algo que me apasiona y que, en cierto modo, relaciono con la ingeniería. Lo que hacemos en nuestras cabezas es sistemático y estructurado, así que tiene su interés ingenieril para mí. A la vez, continúo aprendiendo inducciones rápidas y tomando todo lo que puedo de la hipnosis de espectáculo.

Cuando descubrí estas dos vías, cuando se me hizo evidente lo que quería hacer realmente con mi vida, me pregunté cómo entrelazar estos dos caminos entre sí. Cuando lo hice sólo fue una pregunta en mi mente. Después lo escribí en una libreta. La respuesta inicial: el vacío. Con embargo, las respuestas me fueron llegando en las siguientes semanas, y poco a poco encuentro nuevas maneras de juntarlo todo mientras disfruto del proceso. Le doy las gracias a mi mente inconsciente por su esmerado servicio y por atarme los cordones cada mañana.

En ruta

Así que hoy, día 1 de Febrero de 2012, estoy ya en camino para convertir estos dos sueños en realidad y hacerlos uno. Estoy completamente comprometido con ellos, y haré todo lo que sea necesario durante el tiempo que sea necesario para hacer que suceda lo que tenga que suceder.

Sólo me queda desearme suerte y darte las gracias por compartir mi camino.


Vive tu vida