¿Dónde estarás en diez años?
Esta una pregunta que suelen hacer en las entrevistas de trabajo y que nos suele resultar muy molesta. Sólo quiero el trabajo, y punto. ¿Qué más da dónde estaré en diez años? ¿Qué se supone que tengo que contestar a esta pregunta?
Hace poco volví a encontrar esta pregunta en otro contexto, en el libro Coaching con PNL de Joseph O’Connor, y esta vez me resultó mucho más reveladora que en las entrevistas de trabajo por las que he pasado. ¿Dónde estaré en diez años? ¿Qué estaré haciendo? Si pudiera ver la foto, ¿cuál sería? ¿Cuántos detalles podría describir?
Hace unos años desconocía el poder de la mente inconsciente, y por tanto esta pregunta carecía de todo interés. En diez años estaría donde fuera que me llevara la vida, venía a ser mi respuesta. Hace un par de años descubrí que yo puedo controlar y decidir sobre mi propia vida hasta puntos que anteriormente ni siquiera sospechaba, y ahora la pregunta me resulta mucho más reveladora. Circula por mi mente un día sí y otro día también, y poco a poco voy llenando detalles de esa foto. No dejo de sorprenderme por lo que sobre mí estoy descubriendo con sólo una pregunta.
Saber dónde quieres estar en diez años es importante porque te da un sentido de rumbo, de dirección. Diez años es mucho tiempo. Cada día tomamos cientos de pequeñas decisiones que nos dirigen en una dirección o en otra. Si no tenemos un norte, entonces vamos a cualquier sitio. En cambio, con un objetivo claro en mente, todas esas pequeñas decisiones diarias se encaminan automáticamente en la dirección deseada sin esfuerzo consciente. Todo fluye de manera natural.
¿Dónde estarás en diez años? ¿Qué estarás haciendo? ¿Cómo lo estarás haciendo? ¿En qué creerás y qué valorarás de lo que haces? ¿En quién te habrás convertido? Y, sobre todo, ¿para qué estarás haciendo lo que haces?
Decide tu futuro ahora, porque quien no sabe adónde va puede acabar en cualquier lugar.