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Podcast: ¿Qué es la PNL?
Este es mi primer podcast para esta página, el primero de una serie que quiero hacer sobre la PNL. En este audio cuento una breve historia de la PNL, en qué consiste y cuál es mi relación personal con ella.
Puedes escucharlo pulsando el siguiente enlace: ¿Qué es la PNL?
También puedes descargarlo pulsando con el botón derecho sobre este enlace (¿Qué es la PNL?) y eligiendo “Guardar enlace como” del menú desplegable.
Espero que lo disfrutes. Una vez lo hayas oído, déjame un comentario con algo de feedback para que pueda mejorar en los siguientes podcasts.
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Puedes contactar con el autor aquí.
Curso introductorio a la PNL en Valencia
L’Escola de Vida, la escuela en la que me formo actualmente en PNL, ofrece todos los años un curso introductorio. Hasta donde sé, el contenido de este curso introductorio es el correspondiente al primer módulo del temario del grado Practitioner de PNL. Acudiendo a este evento, el interesado tiene la oportunidad de tener un primer contacto con el mundo de la Programación Neurolingüística. Este primer acercamiento permite hacerse una idea del contenido del curso y permite valorar si nos interesará o no involucrarnos en el curso completo.
El taller tendrá lugar el Sábado 3 de Julio, desde las 10h hasta las 20:30h, supongo que con una pausa para comer. L’Escola de Vida está situada junto a la lonja de Valencia, concretamente en el número 8 de la calle Taula de Canvis (mapa).
El precio del taller es de 100 euros. Esta cantidad se descontará de la matrícula en caso de que el alumno decidiera finalmente acceder al curso completo.
Detalles del taller de Introducción a la PNL.
Por mi parte, como entusiasta de la PNL, os recomiendo a aquellos que tengáis la oportunidad de asistir que lo hagáis. Tendréis la oportunidad de acceder de primera mano a lo que significa participar en un taller de PNL, podréis aprender un poco sobre esta materia y tendréis la posibilidad de conocer a otras personas con inquietudes similares a las vuestras.
Si finalmente os animáis, os ruego indiquéis a María que vais de parte de Javier Malonda. Espero que disfrutéis de ese día y de la experiencia de un taller de PNL.
Detalles de la escuela:
Nombre del centro: Escola de Vida
Dirección: C/ Taula de canvis, 8
Teléfono: 96 392 59 17
Email: pnl@escoladevida.com
Página web: http://www.escoladevida.com/
Responsable: María Clavel
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Aprender a pensar (de nuevo)
Imagina por un momento que el ser humano tuviera dificultades con sus pensamientos. Imagina que pensara de una manera deficiente, mejorable. Imagina que el ser humano pudiera pensar de otra manera, de una manera más constructiva; más constructiva para él y para aquellos que le rodean. Imagina, directamente, que actualmente no supiéramos pensar o que lo hiciéramos muy mal.
Puede que pienses que esto es imposible. Piensa un poco más. Después de todo, ¿quién te ha enseñado a pensar? Probablemente tú mismo, y lo mismo sucedió a tus padres, a tus abuelos y a todos aquellos que vivieron antes que tú. Cada uno tuvo que aprender a pensar por sí mismo. De la misma manera que nadie nos enseña a hablar, sino que aprendemos sobre todo por imitación, nadie nos enseñó a pensar. Debimos aprender a pensar por nosotros mismos usando el ejemplo de otros.
En nuestra sombra (concepto de C. G. Jung) ocultamos todo aquello que no nos gusta de nosotros. Entre ello, ocultamos a los demás nuestras carencias, nuestras limitaciones, y al hacerlo lo ocultamos también de nosotros mismos. Mirar en la sombra no es fácil, porque precisamente ahí guardamos ocultas todas aquellas cosas que nos avergüenzan. Carencias y límites entre otras cosas. No es fácil echar un vistazo a las propias carencias y limitaciones, y desde luego no es fácil exponerlas ante otros.
Jung llegó a descubrir que precisamente es en la sombra donde ocultamos nuestros mayores tesoros. Cuando uno descubre una limitación y la acepta, entonces está en disposición de mejorar sobre ella, de convertir esa limitación en una ventaja. Toda moneda tiene dos caras, y la cara positiva de descubrir y asimilar una carencia es el descubrimiento de un potencial. En este caso, descubrir que uno muestra limitaciones en su forma de pensar es descubrir que uno lo puede hacer mejor.
¿Qué es “pensar mejor”? Esa es una buena pregunta. La mente humana es como un caballo salvaje; debe ser domada para poder exprimir toda su potencia. Se debe conocer cómo funciona, cómo realiza las asociaciones, cómo asigna significado, cómo crea abstracciones. Se debe conocer qué reglas utiliza para funcionar.
Piensa sobre la manera en que piensas. Siéntate un rato en tranquilidad y sé consciente de tus pensamientos. Sé consciente de las cosas que traes a tu consciencia y las consecuencias que tienen sobre lo que sientes y cómo te sientes. Es probable que te des cuenta de que usas tu mente de una manera muy destructiva. Si eres como la mayoría de los seres humanos que conozco, probablemente descubras, diciéndolo claramente y en pocas palabras, que usas tu mente contra ti mismo. Piensas a menudo de una manera que te hace sentir mal. Así pues, una de las conclusiones a las que probablemente llegarás es que la mayor parte de lo que piensas te resulta nocivo. Eso es, a mi parecer, un gran descubrimiento.
Por otra parte podemos analizar la longitud del hilo de pensamiento (o tren de pensamientos —train of thoughts—, que dicen los ingleses). Sé consciente de la cantidad de pensamientos que eres capaz de enlazar manteniendo el sentido inicial del hilo y antes de pasar a pensar sobre otro tema. Es posible que al principio no te resulte fácil esta tarea. Después de todo, estás pensando sobre cómo piensas. Te encuentras en un nivel superior dentro de tu mente. Has creado un metanivel en el que reflexionas sobre la manera en que piensas. Has creado un nuevo nivel de abstracción que utilizarás para explorar el propio pensamiento.
Un tren de pensamientos es un diálogo mental. El tren tendrá sentido si a cada pensamiento le sigue uno que cumple una serie de reglas lógicas. No basta con que la conexión sea lógica, sino que la conclusión que se siga debe, entre otras cosas, estar basada en evidencias sensoriales. “Me miró mal” no es una evidencia, es una mera interpretación. Si piensas a partir de una interpretación, corres el riesgo de acumular una interpretación sobre otra y terminar alejándote de la realidad para entrar una fantasía, y lo que es peor, puedes concluir que esa fantasía es cierta y actuar de acuerdo a ella. Las reglas del pensamiento eficiente son complejas.
Un diálogo contigo mismo es muy similar a un diálogo con otra persona. Si yo deseo que comprendas lo que digo, debo mantener una coherencia en lo que expongo. Si además deseo que sigas el razonamiento, cada una de las frases que conecto debe tener un sentido para ti. Si has comprendido la primera frase de este párrafo y sigues comprendiendo esta, entonces he conseguido crear un tren de pensamientos de varias frases que sigue manteniendo una coherencia para ti. Cuanto más largo sea el tren, más significado seremos capaz de intercambiar. Lo mismo es válido para ti contigo mismo.
Llevo aproximadamente dos años pensando sobre la manera en que pienso. En ese sentido la PNL, con su magnífico Metamodelo del lenguaje, se ha probado como una herramienta fantástica. Es un trabajo que me resulta arduo pero también enormemente gratificante. A menudo la gente me dice que no dejo de hacer preguntas, que pienso demasiado. “Me pregunto ¿Demasiado para qué?, y como carezco de una respuesta con sentido para mí, continúo con una de las actividades más gratas que conozco: pensar. Mi mayor problema es que no me resulta fácil todavía comunicar las cosas que voy descubriendo. Son conceptos todavía tan complejos para mí que no me resulta fácil ponerlos en palabras y además estar seguro de que otros comprenden lo que transmito. Pensar a otro nivel implica comunicar a otro nivel, y la primera limitación que encuentro es que debo comunicar un nuevo nivel de pensamiento empleando el viejo nivel. Debo crear un nuevo lenguaje a partir del viejo, y debo explicar el nuevo lenguaje en palabras del viejo, que es lo que los demás suelen comprender. La tarea no es fácil y todavía encuentro limitaciones al respecto.
Admitirme a mí mismo que mi pensamiento, mi manera de pensar, es mejorable, abre para mí un enorme campo de posibilidades. El potencial es enorme y está ahí para su exploración. Cualquiera puede adentrarse en la experiencia, y las lecciones suelen ser tremendas. El desarrollo del ser humano facilita, en estas circunstancias, la posibilidad de saltos cualitativos. En mi caso soy consciente de que mi manera de pensar es muy mejorable y me resulta excitante pensar en las posibles implicaciones que se deriven del aprendizaje de una mejor manera de pensar. En estos dos años los resultados han sido muy beneficiosos, y preveo muchos más beneficios en el futuro.
Algo importante para mí y que aprendí de mi padre es el pragmatismo; es decir, el tipo de respuestas que uno puede obtener de preguntas como “¿Y esto para qué sirve?”. Considero a la “ingeniería del pensamiento” o “ingeniería mental”, como me gusta llamarla, una “ciencia” joven que puede tener grandes aplicaciones en el campo del pensamiento y de la experiencia humanas. Denomino a este tipo de disciplina “ingeniería del pensamiento” por mi propia formación en ingeniería. Me gusta pensar en el pensamiento como un entramado estructural susceptible de modificaciones, refuerzos y mejoras continuas.
Imagina que tus pensamientos son puentes que te permiten llegar hasta determinados lugares en tu interior. Puede que te estés enfrentando a una situación ahora en tu vida que te gustaría comprender o a la que te gustaría dar sentido de alguna manera. Mientras tratas de hacerlo, consumes energía y tiempo en el proceso. Dentro de ti se halla la capacidad de comprender la situación, aunque careces de los pensamientos necesarios para llegar hasta allí. Si consiguieras situarte en determinada perspectiva, si consiguieras llegar a un determinado lugar dentro de tu mapa mental, serías capaz de comprender qué está sucediendo de la manera más precisa posible, y estarías por tanto en disposición de operar de la manera más eficaz posible. Una perspectiva más precisa y completa permite obtener una mayor cantidad de información, lo cual redunda en la capacidad de formar una estrategia de resolución más acertada. Más información, más precisión. Más significado, mayor relevancia.
El problema, pues, a la hora de alcanzar esa perspectiva, es que careces de pensamientos que te lleven hasta allí. ¿Cómo conseguirlos entonces? Con ayuda de otro ser humano que sea capaz de proporcionarte esos pensamientos de los que careces por no haber sido expuesto antes a ellos. Este ser humano conoce los problemas habituales del pensar y conoce también las técnicas adecuadas para dirigir tu mente hacia los pensamientos que más te convienen en esa situación. Es lo que se suele realizar en la terapia psicológica, aunque pienso que puedo lograr una manera más eficaz de tratar las carencias de pensamientos. Es decir, tengo cierta facilidad para detectar las fallas estructurales en el pensamiento y la capacidad de sugerir nuevas posibilidades en tu construcción mental, de ahí el término “ingeniería del pensamiento”. Observo el entramado mental, descubro sus fallos de diseño y sugiero mejoras que permiten hacer más sólido el ingenio mental que uno ha construido para comprender una situación determinada. En otras palabras; modifico el “intérprete mental” que uno utiliza para procesar la realidad.
Dado que empleamos ingenios mentales (filtros neurológicos) para comprender la experiencia de vivir, y comprender a otras personas y a nosotros mismos, una ligera modificación en el dispositivo tiene a menudo fuertes impactos sobre la percepción, creando una nueva perspectiva desde la que observar la experiencia vital. Esto repercute sobre los comportamientos que llevas a cabo y sobre los resultados que de ellos obtienes. Por tanto, un rediseño del aspecto mental de la percepción es una posible aplicación de la “ingeniería del pensamiento”.
Quizá te preguntes qué me hace pensar que cuento con esa habilidad, aparte del hecho de que me apasione pensar y explorar las formas del pensamiento. La respuesta es la siguiente. Llevo más de seis años compartiendo mis pensamientos en una página en Internet. El título de la misma es “El sentido de la vida“, lo que quizá te sugiera que llevo más de seis años haciéndome preguntas alrededor de la pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?”. De esa pregunta derivan otras muchas como ¿Existe un sentido en la vida?, ¿Debo siquiera buscarlo? ¿Obtengo mejores resultados si busco un sentido a la vida o si le doy un sentido a la vida? ¿Cómo evalúo si unos resultados son mejores qué otros? ¿Qué criterios me sería útil establecer? ¿Qué significa dar sentido a la vida? ¿Me conviene formular la pregunta como “¿Qué significa dar un sentido a mi vida?” en vez de “¿qué significa dar un sentido a la vida?” (a veces resulta útil hacer preguntas sobre las propias preguntas), ¿Existe un sentido inherente a cada ser humano? ¿Existe un sentido común a todos los seres humanos? Si así fuera, ¿cuál sería y qué aspecto tendría? ¿Qué sucede a medida que uno va consiguiendo dar más y más sentido a su vida? ¿Qué nos indica que estamos progresando? ¿Cuáles son las referencias sensoriales? ¿Qué se siente, se ve, se oye, se huele y se saborea? ¿Cómo medir el progreso del mismo proceso? ¿Cómo darle mayor sentido a la propia vida? ¿Cómo saber que se está progresando?
La actividad que se deriva de una única pregunta (¿Cuál es el sentido de la vida?) gira en torno a la misma raíz del ser humano, gira en torno a la propia experiencia del ser. Las respuestas arrojan nuevas preguntas y las diferentes implicaciones de cada nuevo camino que se abre deben ser consideradas cuidadosamente. Lo que trato de decir es que se trata de un área compleja y que exige una enorme cantidad de trabajo, trabajo que llevo realizando durante aproximadamente la última década y que me ha permitido reunir una gran cantidad de conocimiento al respecto. Lo que me gustaría hacer ahora es compartir ese conocimiento contigo para ayudarte a mejorar tu propia experiencia de la vida, y es por esto que escribo esta página.
Me gusta escribir. Disfruto con la comunicación escrita. En estos seis años de escribir todas las semanas he desarrollado la capacidad de refinar continuamente mis dotes comunicativas. Esto significa, entre otras cosas, que soy capaz de comunicar más significado con menos palabras. He desarrollado la capacidad de crear frases y pensamientos que contienen una gran cantidad de significado, y también soy ahora hábil en intuir si el lector será capaz de comprender el sentido exacto de la comunicación. El proceso requiere de un equilibrio muy fino. Si empleo pocas palabras con mucho significado, pocos lectores serán capaces de comprender ese significado. Si decido emplear más palabras para transmitir el mismo significado, corro el riesgo de que el lector que lo hubiera entendido con menos se pierda al ampliar la composición del mismo mensaje. En cierto modo, al escoger mis palabras, debo decidir a cuántos lectores seré capaz de llegar. Lo que unos entenderán con una única frase será un galimatías sin sentido para otros. Esta es una de las caras del arte de la comunicación en su versión escrita, arte en el que me esmero en mejorar en cada escrito.
Resumiendo: mi pasión por el pensamiento, mi conocimiento acerca de cómo construir conceptos mentales sólidos y bien anclados en la realidad sensorial, mi pasión por investigar el sentido de la vida y las conclusiones que de ello extraigo, y mi capacidad de comunicar, me sitúan en una posición ventajosa en la “disciplina” de la ingeniería mental aplicada a mejorar la experiencia de ser humano. Espero ser capaz de utilizar todas estas capacidades en tu beneficio y el mío propio, y a la vez conseguir que ambos disfrutemos del proceso. Entiendo que la cooperación y la colaboración (co-laboración, trabajo cooperativo) son dos de las fuerzas más poderosas del Universo, o quizá su base fundamental.
Cierro ya esta columna. Si hay algo que verdaderamente quiero comunicar en este texto es el párrafo inicial, que repito aquí ahora para tu mejor comprensión:
Imagina por un momento que el ser humano tuviera dificultades con sus pensamientos. Imagina que pensara de una manera deficiente, mejorable. Imagina que el ser humano pudiera pensar de otra manera, de una manera más constructiva; más constructiva para él y para aquellos que le rodean. Imagina, directamente, que actualmente no supiéramos pensar o que lo hiciéramos muy mal. Después de todo, ¿quién te ha enseñado a pensar? Probablemente tú mismo, y lo mismo sucedió a tus padres, a tus abuelos y a todos aquellos que vivieron antes que tú. Cada uno tuvo que aprender a pensar por sí mismo. De la misma manera que nadie nos enseña a hablar, sino que aprendemos sobre todo por imitación, nadie nos enseñó a pensar. Debimos aprender a pensar por nosotros mismos usando el ejemplo de otros.
Date cuenta de lo que eso significa. Si deseas reducirlo todo a un único concepto, lo expresaré ahora con menos palabras y de manera más precisa: existe la posibilidad de que tu manera de pensar sea muy mejorable.
PD: Si has conseguido seguir este texto hasta el final, ambos estamos de enhorabuena. Hemos conseguido conectar a un nivel diferente del habitual. Si has experimentado problemas para comprender el texto íntegramente, o para dar un sentido a ciertas partes del artículo, es muy posible que estemos ante un problema de incomunicación entre diferentes estados de consciencia. Elige pensar que existe un potencial en esa limitación en la manera de comunicarnos y que ambos podemos beneficiarnos de la experiencia. Elige pensar mejor. Por ti y por mí.
Gracias.
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