Envolturas emocionales

En este artículo quiero hablar de un concepto que encuentro muy interesante: las envolturas emocionales.

Imagina que vas andando por la calle con tu pareja y sucede algo que te hace sentir celos. Cuando terminas de sentir celos, entonces sientes vergüenza por haber sentido celos. Cuando has terminado de sentir vergüenza, entonces te sientes culpable por haber sentido vergüenza por haber sentido celos. Cuando terminas con esta combinación, te sientes deprimido por haberte sentido culpable por haber sentido vergüenza por haber sentido celos. Todo esto sucede en apenas unos segundos. Sin que te des cuenta, has recorrido una montaña rusa de emociones negativas que te dejan hecho trizas y te arruinan medio día. Dependiendo de la situación puedes tardar horas en recuperarte completamente.

Sin ser conscientes, y en base a la repetición, vamos formando este tipo de envolturas emocionales. Se trata de cadenas de emociones negativas en las que un estímulo externo dispara una emoción, ésta nos lleva a una segunda, la segunda a una tercera y así sucesivamente, y cuando terminamos de ejecutar este comportamiento aprendido quedamos tremendamente bajos de energía. Se trata de caminos neurológicos que vamos formando con el paso del tiempo sin darnos cuenta y, en cuanto nos descuidamos, estamos recorriéndolos de nuevo sin poder hacer nada al respecto. Es un proceso que hemos integrado y hecho automático. Simplemente funciona, y lo hace muy bien. Al igual que en las capas de una cebolla, estas emociones forman un entramado sólido que se conecta y se refuerza entre sí en diferentes puntos.

La buena noticia es que, al igual que hemos ido formando estas envolturas emocionales, podemos deshacerlas o crear otras nuevas más agradables y que nos conduzcan a estados en los que contemos con más recursos. Lo primero, como siempre, es darse cuenta de que este tipo de estructuras de comportamiento existen, detectarlas en nosotros y descubrir qué es lo que las dispara. El siguiente paso es interrumpir esa cadena en algún punto. ¿Podrías encontrar divertido el hecho de sentir celos? ¿Podrías reírte de sentir vergüenza? ¿Podrías sentir curiosidad ante la culpabilidad? Permítete encontrar tus propias combinaciones, deja volar tu imaginación y crea nuevos caminos en tu mente.

Con un poco de consciencia, de paciencia y de persistencia, podemos instalar nuevas cadenas más útiles, haciendo nuestra vida un poco más fácil, agradable y divertida.