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Desarrollo personal inteligente

El índice del planeta feliz

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Las charlas TED, o TED Talks, son conferencias sobre diversos temas a cargo de diferentes expertos. Normalmente, tanto la calidad como el interés de los asuntos que se exponen son muy altos, o al menos así lo creo yo. Suelo ver alguna de estas conferencias de vez en cuando y siempre aprendo mucho.

Ayer estuve viendo una presentación a cargo de un estadístico. Grosso modo, explicaba que seguimos guiándonos por índices económicos para evaluar el progreso humano. Según él, esto es un error, y propone la adopción del “happy planet index”, el índice del planeta feliz, para establecer el grado de felicidad de los diferentes países en función de otros parámetros más humanos y teniendo muy en cuenta el impacto que la creación de ese bienestar supone para el planeta.

Puedes ver la charla en el siguiente vídeo (en inglés sin subtítulos —17 min—):

The happy planet index

Si no quieres ver la charla o no te manejas suficientemente bien con el inglés, te resumiré a continuación los puntos que me han parecido más destacables.

Contra todo lo que se pudiera pensar, aplicando el happy planet index a nivel mundial, el país que obtiene el mejor resultado es Costa Rica. Empleando un cuarto de los recursos naturales de cualquier país “más desarrollado”, Costa Rica crea más bienestar para sus habitantes que sus competidores con un coste medioambiental mínimo.


Cinco claves para la felicidad

En la charla, explica Nic Marcks que hace algunos años llevaron a cabo un estudio sobre los factores de la felicidad. El fruto de este estudio se resumía en cinco puntos, cinco acciones, que todos podemos emprender en nuestras vidas para añadir un poco más de felicidad.

  1. Conecta: Conecta con otros. Relaciónate. Tu red social es uno de tus principales valores a la hora de sentirte feliz. ¿Inviertes tiempo y energía en aquellos que amas?
  2. Actívate: Sal a la calle y da un paseo, enciende la radio y baila un poco, haz algo de deporte. El ejercicio tiene un gran impacto sobre el humor y la actitud ante la vida.
  3. Date cuenta: Fíjate en el mundo a tu alrededor, la gente que te rodea, el cambio de las estaciones, tus propias sensaciones y sentimientos, tus necesidades, etc. Es muy importante estar siempre aquí y ahora, siempre presente y completamente inmerso en todo lo que te sucede.
  4. Sigue aprendiendo: Continúa aprendiendo cosas a lo largo de toda tu vida. Las personas mayores que siguen aprendiendo cosas nuevas se mantienen en mucha mejor forma general que aquellos que no lo hacen. No se trata de matricularse de nuevo en la universidad, sino de aprender cosas nuevas llevados por un intenso sentimiento de curiosidad.
  5. Da: El acto de dar, de ofrecer y compartir con otros, está cableado de manera natural en el ser humano. Nos sentimos bien cuando damos. Se hizo un experimento en el que se trabajaba con dos grupos de personas. Por la mañana, a los componentes del primer grupo se les dio 100 dólares a cada uno y se les dijo que lo gastaran en sí mismos. A los del segundo grupo se les dijo que lo gastaran en otros. Al final del día, los componentes del segundo grupo se encontraban mucho más felices.

Son cosas sencillas que contribuyen a sentirse mucho mejor y a ser más feliz.

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Written by jmalonda

agosto 31st, 2010 at 10:48 am

Hablar desde uno mismo

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—¡Yo, mí (mi), me, conmigo! —repetía una y otra vez mi profesora de PNL durante las clases.

De acuerdo al modelo del metalenguaje de la PNL, existen las llamadas frases de “ejecución perdida”. Son frases en las que se dice que alguien hace algo pero no se especifica quién. Los refranes son ejemplos de ejecución perdida. En estas frases no hay una persona ejecutando una acción, lo que hace que se pierda mucha información que se podría recuperar de otro modo y añade confusión a la comunicación.

Hablar de esta manera es muy útil y muy común. Se escucha mucho en todos los ámbitos. Y es tan común porque permite desentenderse de la responsabilidad de lo que se ha dicho. “El descenso de la ocupación hotelera es preocupante”. ¿Preocupante para quién? ¿Debería preocuparme yo también?

Imagina una pareja discutiendo. En un momento él dice “La confianza es muy importante en una relación”. Es una frase con la que todos podemos estar de acuerdo, y sin embargo, quizá precisamente por eso, aporta muy poco. No se sabe qué es exactamente la confianza para cada una de las dos partes implicadas, y tampoco explica la frase cómo se conecta la confianza con la persona que habla. ¿Qué va a hacer esa persona al respecto? ¿Qué es lo que entiende por confianza? El sujeto de esta frase (“confianza”) es un concepto, algo inexistente en el mundo sólido, y que desde luego no va a resolver los problemas de la pareja por sí solo por muy importante que sea.

“Esa no es la manera de dirigir una empresa”. ¿Cómo se conecta quien lo dice con la manera de dirigir la empresa? ¿Es un pensamiento propio? ¿Qué tiene esa persona que decir al respecto? ¿Cuál es su experiencia personal? ¿Cómo sabe lo que sabe?

En el otro extremo de estos ejemplos está la opción de emplear los pronombres de la primera persona cada vez que hablemos. “Yo pienso esto”, “Esta situación me resulta incómoda”, “Eso me gusta”, “Yo voy a hacer aquello”, etc. Es decir, cada visión u opinión que compartimos está claramente conectada con el Yo. Cada vez que expresamos algo, dejamos claro que se trata de nuestro punto de vista sobre ese algo, de cómo nos sentimos al respecto, de lo que pensamos, de lo que vamos a hacer, etc. Es una excelente manera de exponerse o “mojarse”, de decir “aquí estoy yo y esto es lo que pienso” y de, a la vez, ser más consciente de lo que uno dice y cómo esas palabras se relacionan con uno mismo.

Mucha gente asocia el empleo del pronombre personal con el egoísmo, e incluso he llegado a escuchar que la gente que habla así es porque tiene un ego grande. Lo cierto es que hablar y actuar desde uno mismo es el fundamento de la responsabilidad y uno de los pilares del poder personal. Aquel que se expresa conectando lo que dice consigo mismo, ya hable de su punto de vista, sus pensamientos o sus sentimientos, es difícilmente rebatido porque habla de sí mismo, y en eso es y será la mayor autoridad que exista en el mundo. Uno siempre está en lo cierto cuando habla de sí mismo. La contrapartida es que también es responsable de lo que dice, pero si estás leyendo esto probablemente es porque te interesa desarrollar tu propio poder y la responsabilidad que de él se sigue.

Siendo que la mayoría de la gente habla en ejecución perdida y que somos muy influenciables, conviene también aplicar un filtro mental para percibir las situaciones con más claridad.

En ese sentido, un tipo de frase muy habitual es la del tipo

“A es B”

donde A es un sujeto y B un adjetivo, como en la anterior frase “El descenso de la ocupación hotelera es preocupante”. Cada vez que alguien diga una frase de ese tipo en tu presencia, añade mentalmente “… para mí”, de manera que sepas que el descenso de la ocupación hotelera es preocupante para esa persona y solamente para ella. Luego podrás decidir lo que significa el descenso de la ocupación hotelera para ti, pero asegúrate primero de que en tu mente distingues que A es B para esa persona, y sólo para ella, por mucha confianza que te sugiera su tono de voz o su lenguaje corporal. A es B significa, siempre, que A es B para alguien, y sólo para ese alguien. No se trata, ni mucho menos, de una verdad universal. Deja que cada uno defina las cosas como quiera, y ten muy claro que tú tienes tus propias definiciones.

Hablar mucho diciendo muy poco, empleando para ello nominalizaciones y frases de ejecución perdida, suele ser sinónimo de manipulación. Los políticos saben mucho de ello.

Resumiendo: habla siempre desde ti.

¡Yo, mí, me, conmigo!

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Written by jmalonda

agosto 28th, 2010 at 9:15 pm

Posted in Desarrollo personal,PNL

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La importancia de hacer cosas diferentes

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Generalmente nos movemos todos los días en nuestra “zona de seguridad” o “zona de comodidad”. Esta zona está compuesta por todo aquello que nos sentimos seguros y cómodos haciendo, diciendo, las personas con las que tratamos, etc. La ventaja de moverse en esta zona es, precisamente, que nos sentimos cómodos. Nos sentimos seguros. Las cosas resultan sencillas y fáciles. Nos exponemos muy poco.

La otra cara de la moneda está compuesta por las desventajas. Al hacer todos los días lo mismo, no corremos “riesgos”, hacemos lo habitual, hablamos con las mismas personas y nos movemos en los mismos ámbitos, así que aprendemos muy poco, tanto del mundo como de nuestras propias posibilidades. Cuando uno se expone a situaciones diferentes o insólitas, se ve obligado a reaccionar de otras maneras, lo que hace que descubra que es capaz de hacer y decir cosas que no había pensado antes que pudiera hacer.

En PNL se hace especial hincapié en la importancia de la flexibilidad. El mundo en el que nos movemos es un sistema. Cualquier cosa que hagamos genera repercusiones en lo que nos rodea y trae ecos, ondas, resultados, de vuelta. Al hacer siempre cosas parecidas, estamos obteniendo de vuelta cosas parecidas, y estamos también perdiendo resultados potenciales más interesantes que los que conseguimos una y otra vez. Lo que es peor: a menudo queremos que las cosas cambien y nos frustramos porque no lo hacen, sin darnos cuenta de que no cambian porque seguimos haciendo lo mismo. Las cosas no cambian por sí solas. Tampoco el tiempo cambia las cosas; las cambiamos nosotros. El tiempo carece de todo poder salvo del de permitir que la experiencia de la vida se desarrolle. El poder recae sobre la persona, sobre el ser, y otorgárselo a “las cosas” o al tiempo hace que nos olvidemos de que la responsabilidad de crear nuestra propia vida es nuestra.

Me recuerda a esas personas que te dicen algo que no entiendes y, en vez de expresarlo de otra manera, te lo repiten más alto.


“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”

—Albert Einstein


Para ilustrar lo que quiero decir, pondré un ejemplo personal.

Llevo ocho años escribiendo en El Sentido de la Vida. Escribo generalmente una vez a la semana, y obtengo resultados similares una y otra vez, con pequeñas variaciones. Hace unos días decidí grabar un vídeo y colgarlo en la página para un chico que me escribió diciendo que quería suicidarse y con el que no conseguí recontactar después. Tras de ocho años simplemente escribiendo, esta vez comparto media hora de imagen y sonido. Esto supone romper un patrón muy arraigado, hacer algo diferente. Por tanto, obtendré resultados diferentes a los habituales.

El mero hecho de grabar el vídeo ya me aportó mucho. Me expuse a mí mismo frente a miles de personas (potencialmente, todo Internet), con lo cual ya he abierto la puerta para volver a hacerlo en el futuro. Pude comprobar la acogida que tuvo el vídeo por parte de los lectores. También me di cuenta de cómo me sentía en esa situación. Me sentía incómodo, expuesto, nervioso. Tuve la oportunidad de verme desde fuera, de ver cómo reacciono en un contexto de este tipo. Aprendí que podía estar media hora delante de una cámara hablando de un tema en concreto. Me di cuenta de que muchas de las técnicas y patrones de la PNL ya han arraigado en mí y fluyen de manera más o menos natural. Y muchas otras cosas que se me escapan. Todo esto que he descubierto son recursos de los que ahora dispongo para utilizar en mi vida, y eso es muy importante para mí, pues son nuevos elementos de mí mismo con los que jugar en mi vida.

Por otra parte, estoy ya obteniendo resultados diferentes en forma de eco desde el mundo que me rodea. De entrada, he cambiado la percepción que muchos lectores tenían de mí, lo cual también tendrá consecuencias. No me refiero a consecuencias “buenas” o “malas”, simplemente a que reaccionarán de manera diferente a lo que lean en el futuro pues ya tienen una idea más acertada de quién soy. De otro lado, nuevas personas han entrado ya en mi vida, poniéndose en contacto conmigo para contarme experiencias personales o simplemente para entablar amistad. Personalmente me siento un poco más cerca de todos y más conectado con el mundo, ya que he derribado algunas barreras internas al compartir una gran parte de mi vida y de mis “secretos” con todos.

Hacer algo diferente significa obtener resultados diferentes. Conviene estar atento, pues cualquier cosa que hacemos acarrea consecuencias en el sistema y trae ecos de vuelta. Estos ecos a veces son muy sutiles, de manera que conviene afinar los sentidos y amplificar la atención para reconocer cualquier cosa que pudiera estar relacionada con este cambio. Cada cosa diferente que hacemos es como una piedra arrojada en un estanque: provoca ondas que se alejan para luego regresar, tanto más potentes como cercano sea aquello sobre lo que se haya reflejado.

Así pues, sé flexible. Haz todos los días algo diferente, y estáte atento a lo que el mundo te refleja de vuelta. Mucho de ello es aprovechable, y alguna de las respuestas puede ser precisamente aquello que estabas esperando. Esa puerta o esa ventana que te abre paso a otra experiencia de la vida.

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Puedes contactar con el autor aquí.

Written by jmalonda

agosto 16th, 2010 at 2:01 pm