Tiempo que perder: el cómic

Creo que nunca lo supe conscientemente hasta hace poco, pero siempre sentí una excitación por la escritura fuera de lo común.

Entre diciembre de 2.000 y septiembre de 2.004 estuve escribiendo una novela. Tenía una idea en la cabeza y empecé a escribir. Después esa idea se juntó con otras y la historia se hizo grande y terminó por poseerme a mí. Yo no disponía de mucho tiempo para escribir, así que lo hacía cuando tenía unos días de vacaciones, ya fuera Pascua, Navidad o unas semanas en verano. No descansaba ni cuando caía enfermo. Recuerdo semanas en casa, con el gripazo de todos los años, sentado al ordenador. En batín y pantuflas de cuadros, con 39 de fiebre y cayéndome el moquillo, tecleaba más de diez horas diarias, ufano por saber que al día siguiente no estaría mejor pero por lo menos podría seguir contando aquella historia que quizá algún día alguien leería intensamente.

Escribir a saltos no es nada fácil. Cada vez que retomaba la novela tenía que volver a leerla desde el principio porque no recordaba los detalles, y cada vez que comenzaba la lectura desde la primera página me daba cuenta del potencial de mejora que allí había. Yo crecía pero la novela no, y eso me dolía. Tres años después me di cuenta de que o echaba el resto y me sobreponía a todo o jamás terminaría aquel proyecto. Así empecé un sprint final en el que, sin mirar atrás, pasaba todas las tardes enfrascado en la escritura al llegar a casa. Finalmente, un día de principios de otoño, puse la última palabra en su sitio. Había terminado Tiempo que perder, mi primera novela seria.

He vivido insconcientemente gran parte de mi vida. No fue hasta hace poco que me di cuenta de que me apasiona la filosofía, algo que para muchos de los que me leen era obvio hace ya mucho tiempo. Hace poco me preguntaba qué sentiría uno si fuera privado de sus sentidos. Unos días después, por azar, releí el primer capítulo de la novela para darme cuenta de que no se trataba sino de una descripción de exactamente eso. De alguna manera, mi yo del pasado ya ha escrito las respuestas de algunas de las preguntas que me hago ahora.

También soy por fin consciente de la disciplina que los años me han ayudado a desarrollar. Por algún motivo yo pensaba que todo el mundo, al llegar a casa por las tardes, se enfrascaba en ambiciosos proyectos personales que se extendían a lo largo de años y terminaban forjando el carácter. Casi me avergüenza ahora darme cuenta de lo estúpido que he sido.

Uno de mis mejores amigos no tardó en imprimirse mi nuevo libro. Al poco me mandó un email que no conservo pero que decía algo así:

Tío, me ha encantado tu novela. Me la he leído en dos tardes, no podía dejarla. Yo nunca he leído más allá de la colección de Barco de Vapor, así que sabes lo que esto significa”.

Sentí que los más de tres años empleados ya habían valido la pena.

La novela circuló por ahí una temporada, y puedo decir con orgullo que reunió buenas críticas. Alguien me preguntó si no me daba miedo poner un enlace al pdf para que se lo descargara quien quisiera. No escribí por dinero, no escribí por el reconocimiento. Lo último que el cuerpo me pide es coger más de tres años de trabajo y guardarlos en un cajón bajo llave. Todavía a día de hoy, años después, me llega algún email felicitándome por la novela. Y me encanta.

A veces sucede algo mejor todavía. A veces conozco gente parecida a mí. O mejor incluso, gente que me inspira, gente a la que me gustaría parecerme.

Alberto acababa de dejar su trabajo de oficina para perseguir sus sueños. Se había despedido del curro, había vendido el coche y se había largado con una maleta llena de ilusión a Berlín, a dibujar cómics, a seguir su pasión. Conocí su historia porque me hizo un regalo. Unos pocos antes me mostraron que para vivir sólo hace falta ilusión, pero esta vez me tocaba tan de cerca que no podía ignorar el mensaje: la vida es vivir el hoy intensamente vibrando con la emoción de un mañana que estás dibujando en este mismo momento. Yo había conseguido todo lo que me había propuesto, pero el presente no me hacía vibrar y el futuro se me antojaba como la continación de esa desagradable sensación de entumecimiento.

Siempre que voy a conocer personalmente a algún lector de ESDLV mis amigos sugieren que se tratará de un maniaco que me apuñalará en un portal y me dará de comer a las tortugas que guarda en un cajón bajo la cama. Los telediarios hacen mucho daño. Conocer a Alberto en persona fue un placer. Tiene una peculiar manera de ver la vida en la que cualquier cosa es susceptible de convertirse en una obra de arte. Así, cuando me dijo que había leído Tiempo que perder y que si le hacía un guión estaría encantado de dibujarlo, supe que allí había potencial.

Tras mucho darle vueltas al asunto, la cosa se ha puesto por fin en marcha. Yo he escrito un guión preliminar del cómic y Alberto ya está diseñando los personajes y haciendo algunas pruebas de estilo. No puedo describir la sensación que experimentas al ver cómo cobran vida propia personajes y lugares que sólo han existido antes en tu imaginación. Después vendrán las pruebas de color y el diseño detallado del storyboard. El trabajo es ingente, pero el placer de realizarlo resulta casi absurdo. Pensar que probablemente ganemos dinero con esto se me antoja casi obsceno. Creo que estoy empezando a paladear en serio las primeras satisfacciones de mi nueva vida. Ni se me había ocurrido que uno se pudiera sentir tan bien.

Dicen los sabios que sólo hay un camino en la vida. Ahora sé que he estado corriendo en círculos hasta hace muy poco. Hay un camino, desde luego, y es el de seguir tu verdadera pasión. Y cuando emprendes ese camino empiezas a encontrar a otras personas que también están en su propia senda que a la vez es la tuya, y las cosas dejan de ser un tira y afloja para fluir de una manera que, al menos al principio, asusta. Supongo que cuesta un tiempo darse cuenta de que, probablemente, ese es el devenir natural de las cosas.


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Comentarios

Primero xDD

que ya hacía mil que no entraba en el podium :D ahora a leer.

Jeje, ahora no emites paz, emites adrenalina. Enhorabuena! No olvides vitaminarte, mineralizarte y cogerte vacaciones de vez en cuando que lo bueno también mata. ;)

p.d.: Arbitro!! Tarjeta!! Eso de primero comentar y luego leer no vale, que yo ya me había leido la entrada.

Yo tengo tu novela en mi lista de lecturas pendientes… ¡impresa y todo! Por suerte últimamente me ha vuelto la afición por devorar libros. Mucha suerte con el nuevo proyecto, suena genial.

En los últimos años me ha rondado la idea de leerla varias veces, pero nunca lo he hecho Ahora tengo la excusa perfecta…

Me da un poco de envidia sana que te reporte tantas satisfacciones. Igual me animo :-P

Hola,

El enlace a las páginas de prueba no es correcto. Estoy deseando verlas!!

Tienes razón. Ya está corregido.

He puesto el enlace a la tercera página, la más reciente, y que a mi juicio es hasta ahora la mejor. Desde ahí se puede acceder a las otras. Pulsando sobre la imagen se amplía.

… especialmente esta entrada. Es casi contagiosa la ilusión que desprendes con este nuevo proyecto. No he leido tu novela pero me leí el diario de Nantes en dos tardes y tu blog entero en dos mañanas, así que no creo que me cueste mucho más leerla. No se te da mal esto de escribir ;)
El comic tiene muy buena pinta.
Mucha suerte para ti y para Alberto.

Un saludo!

If I lie here

Puedes probar servicios como Lulu para la publicación/comercialización de tu novela. La parte más difícil ya la has hecho, que es la edición y maquetación. Así, puedes facilitar a tus seguidores que se hagan con el ejemplar en un formato serio e, incluso, podríamos contribuir al mantenimiento del blog.

Creo que en España trabajan desde Sevilla y que ha sido creada por uno de los fundadores de Amazon (o de alguna “punto com” de semejante éxito).

También podría servir para el cómic, si al final no encontráis editorial. Pero supongo que, en ese caso, el coste podría dispararse. En la web tienen una calculadora de costes para que hagas tus cálculos.

Sé que hay otras opciones españolas pero ahora no encuentro enlaces.

Un saludo.

(Cláusula de exención de responsabilidad: es mi primer comentario después de disfrutar/sufrir en silencio durante varios años este blog. Espero que no se considere SPAM. No me liga ningún tipo de relación comercial, amistad, sentimental ni similar con semejante empresa).

Sí, estoy considerando tanto Lulu como Bubok. Me gustaría publicar por fin un par de recopilaciones con lo mejor de ESDLV y también reeditar la tira ecol. Quizá también el Diario de Nantes y, por qué no, siendo que está ya hecho, Tiempo que perder.

A ver cuándo voy empezando poco a poco con todo eso. No es poca faena.

:-)

¿Conoces esta editorial?

Traficantes de sueños

Cito de la página web: “Los textos de la editorial se publican con licencia Creative Commons y con copyleft.” En los libros pone explicitamente que se permite la copia. :)

Saludos desde tu no añorada Alemania,

yo ya leí la novela hace un tiempo, poco después de descubrir ESDLV. Pensé por aquel entonces en mandarte un mail y felicitarte o, mejor dicho, darte las gracias, pero por alguna razón (seguramente tenía muchas otras cosas en la cabeza) no lo hice. Así que, como nunca es tarde si la dicha es buena, aquí y ahora lo dejo escrito.

Felicidades y gracias por la novela.

Vivencias varias

… solo me pregunto una cosa leyendo todo lo que has hecho y todos los proyectos que tienes: hay algún momento en que te sientes a ver pasar la vida y simplemente no hagas nada?

¿hay algún momento en que te sientes a ver pasar la vida y simplemente no hagas nada?

Eso ha sido más o menos lo que he estado haciendo los últimos diez años.

Si te refieres a tomarme un respiro de vez en cuando, por supuesto. Creo que con diez o quince minutos diarios basta. Algo así como sentarme en el césped a comerme una manzana. Yo solo, sin mis pensamientos.

Si se puede comprar ya el cómic, a la espera de que se edite, apuntame uno.
Eso si, dedicado :-)
Me alegro de que sigas tu propio camino y seas feliz.

De hecho acabamos de empezar, como aquel que dice. Tenemos ladrillos pero todavía no los hemos empezado a apilar.

En cuanto a la dedicatoria, me invitas a comer y te lo firmo X)

Un saludo :-)

Comenzaste a escribir “Tiempo que perder” el día de mi cumpleaños, me parece la señal perfecta, esta noche empiezo…
…de los mares del Sur