Ron
No hubo en Noruega un día de verano más gris, frío y lluvioso que el nueve de agosto. Nosotros lo pasamos en una furgoneta viendo fiordos y atravesando túneles.
En vista de que el tiempo no daba esperanzas, decidimos apuntar hacia Oslo y dormir en el lugar más al sur que pudiéramos encontrar. Después de llamar a varios sitios nos hicimos con un par de habitaciones en un Youth Hostel en mitad de las montañas, en un sitio perdido de la mano de dios al que una carretera de mala muerte llegaba a morir.
Al día siguiente, por la mañana, algunos de nosotros esperábamos junto a la furgoneta mientras otros terminaban de pagar la habitación o vaciar la vejiga. El maletero estaba abierto esperando las últimas maletas. Era diez de agosto, pero todos llevábamos manga larga y el Juli una cazadora ligera. Hablábamos sobre lo jodidos que tenían que ser los inviernos en Noruega. Bueno, de eso y de tetas y culos.
Entonces apareció Ron.
Era un tipo de unos cincuenta y tantos que ya habíamos visto por la noche leyendo un libro en una de las vacías salas de esparcimiento del lugar. El hombre tenía el aspecto de un motero de Harley Davidson que se hubiera quedado en una década de esas que habían sido mejores. Tenía el pelo gris, largo y rizado y recogido en una coleta. Una poblada perilla canosa decoraba su cara.
Se acercó a la parte posterior de la furgoneta y nos preguntó si le llevaríamos a Oslo. Se hizo un silencio sepulcral y todos intercambiamos miradas furtivas.
El día prometía una panzada de furgoneta, otra vez. Habíamos calculado unas seis o siete horas hasta el lugar de destino. Estábamos fundidos y hasta los cojones de pasar el tiempo en una lata verde con ruedas. Cazadoras, botellas de agua y bolsas de plástico con víveres de asimilación rápida se desperdigaban por los asientos. Un par de rollos de papel higiénico rodaban por el suelo dispuestos a saltar a la palestra en caso de emergencia.
El silencio y los balbuceos duraron casi un minuto. Creo a ninguno nos apetecía pasar seis o siete horas con un extraño en la furgoneta, pero teníamos nueve asientos y sólo éramos seis, y aunque llevábamos muchas maletas, la falta de espacio no parecía ser una excusa lo bastante consistente. Si tengo que ser sincero, lo que más me preocupaba era la posibilidad de que aquel hombre no se hubiera duchado en la última semana.
Al final, ante la indecisión general, se le dijo que podía sumarse a la tripulación. Le contamos el trayecto y le explicamos que podíamos dejarle en Oslo a eso de media tarde. Vino a decir que le importaba poco menos que un huevo. La puerta deslizante se cerró con su sonido característico y emprendimos la marcha.
Ron debía de haber dormido bien, porque después de presentarse empezó a contar su vida en inglés.
Había nacido en algún lugar del sureste estadounidense que ahora no puedo evocar. Era la primera vez que estaba en Europa. Había llegado aquí formando parte de la tripulación que había contratado un noruego con mucha pasta para traer un yate desde el otro lado del Atlántico. Junto con el tipo de la pasta y cuatro personas más, había pasado 29 días surcando las aguas entre días benévolos y tormentas ocasionales. Como parte del pacto, tenía pagado un billete de vuelta desde Oslo unos días más tarde, y contó que llevaba ya una semana recorriendo el país haciendo autoestop.
Los primeros compases nos dejaron a todos ciertamente desconcertados. No habíamos recorrido ni diez kilómetros y parecía claro que aquel hombre no iba a dejar de hablar ni debajo del agua. A mí, debo reconocer que el tipo me hacía gracia. Venía de un lugar lejano y parecía tener muchas cosas que contar. El Juli, intentando conciliar el sueño sobre una chaqueta doblada, me lanzaba miradas de reprobación cada vez que yo le hacía una pregunta a Ron y le daba cuerda para media hora más. Ratuza miraba despreocupado y con cierta curiosidad. Yo creo que le hacía gracia haber encontrado a un tipo con nombre de bebida alcohólica. Para mí Ron era una especie de abuelito que fumaba pipa y vivía en el tronco de un árbol seco en el bosque de la piruleta, a orillas del río de caramelo junto a las minas de azúcar.
Ron había tenido mujer e hijos. De su mujer creo que no dijo nada, pero de los hijos explicó que ya eran lo bastante mayores para buscarse la vida por ahí, así que él no tenía ya más responsabilidades en el mundo que las que quisiera colgarse. Teniendo en cuenta que hacía dos noches, como nadie le había recogido, había tenido que dormir al raso en un saco de dormir, parecía que no era mucho lo que le pedía al mundo. A sus cincuenta y nueve años parecía tener con la vida la misma relación curiosa que un adolescente.
Me pareció entender que vivía en un barco, aunque no pondría la mano en el fuego. La última vez que había hecho dinero de verdad había sido cuando el huracán Katrina. Había estado montando casas ayudando en la reconstrucción.
—No creas que mis motivaciones eran desinteresadas —me confesaba.
Yo apreciaba su sinceridad.
Por lo visto la administración Bush pagaba un dineral por cada nueva casa levantada en la zona de la catástrofe. Gente de todo el país llegaba cada día a hacer dinero. Él había contratado a un chaval y ponían una casa completa cada día y medio. No recuerdo las cifras, pero me pareció que hacían diez o quince mil pavos a la semana. En cualquier caso se trataba de una enorme cantidad de dinero. Me estaban contando las interioridades del Katrina y no lo hacía la CNN. Pensé que la vida debería ser siempre así, siempre con información de verdad, no de personas salidas de un tubo catódico.
Estuvo allí unas cinco o seis semanas. Luego, cuando no hubo más que hacer, se largó. Mucha gente se quedó, con la esperanza de que un nuevo huracán se lo llevara todo de nuevo y les volvieran a pagar por volver a reconstruirlo otra vez. Creo que no había vuelto a dar un palo al agua hasta el asunto del barco que le había traído a nuestra furgoneta.
Mientras rodábamos a ochenta por hora por las interminables carreteras noruegas, Ron daba un repaso a su vida como joven emprendedor.
Había empezado montando una empresa en Louisiana que fabricaba los cubitos azules que se utilizan para dar tiza a los tacos de billar. Nos costó diez minutos comprender de qué estaba hablando; no porque no lo explicara bien, sino porque parecía imposible que alguien tuviera que fabricar esos cubitos. Había pasado unos siete y ocho años en el negocio, convirtiendo a la empresa en una de las cinco más grandes del sector en los Estados Unidos, sector que luego explicaría que constaba de cinco compañías.
—Puedes tener al mejor jugador del mundo jugando sobre el tapete más refinado —me contaba apoyado sobre el respaldo—, puedes tener las mejores bolas de billar que se puedan conseguir y el taco más preciso que alguien pueda fabricar. Pues bien, todo eso no sirve de nada si la tiza es mala. Todo se reduce al instante en el que la cabeza del taco hace contacto con la bola. Todo en ese mismo instante mágico. Si no eres capaz de transmitir el efecto, el resto no importa.
Pensé que el mundo y los tacos de billar tenían mucho en común.
Por algún motivo u otro que no comprendí, que Ron no explicó o que he olvidado en algún momento entre nuestro encuentro y el momento de escribir estas líneas, la empresa de cubitos azules terminó cerrando. Nuestro amigo abrió entonces una especie de garito-bar. Para entonces el Juli dormía profundamente con la cabeza rebotando contra el cristal.
El garito de Ron servía comida y bebida durante el día, pero al caer la noche se transformaba en un lugar al que la gente iba a tocar y a hacer música. “Era el sitio más cool de toda la contornada”, decía con los ojos echando chispas. Los chavales se llevaban las guitarras y se enchufaban a los amplificadores, y así pasaban las noches hasta que amanecía de nuevo y el garito de los sultanes del swing se reconvertía en un bar-restaurante convencional. Quizá se lo estuviera inventando todo, pero daba igual; no teníamos nada mejor que hacer que escuchar.
Después de aquello Ron inició el que sería el negocio que le duraría más tiempo. Se dedicaba a tunear coches. Ponía cosas a vehículos para diferentes vendedores que querían personalizar su oferta. No hacía electrónica ni radios ni altavoces. Decía que no era lo suyo y que además los márgenes eran muy pequeños. Él hacía suspensiones, ruedas… todo tipo de componentes mecánicos. Contaba que la estrella de todos los accesorios era el alerón o spoiler, al menos para su cartera. Cobraba trescientos pavos por montarlos y le llevaba menos de una hora. Negocio redondo. Me dijo que si alguna vez quería un alerón me lo pondría gratis.
Le pregunté si sabía abrir coches, a lo que contestó que no. Se había mantenido siempre en el lado del bien, pero desde luego había conocido gente. Diez minutos más tarde estaba desgranando todas las posibles maneras de sacar un bloque motor, junto con la transmisión, de un coche que no era el tuyo. Conocía a unos tipos que lo hacían en menos de tres minutos. Lo que no aclaró era si habían trabajado con él.
Los diez años que había pasado Ron montando alerones de colores en coches de adolescente se vieron interrumpidos por la pausa para la comida. Paramos en un supermercado y nos hicimos con víveres de segunda clase. Mientras descongelábamos los perritos calientes sobre la tapa del distribuidor, el Juli se perdía entre los matojos con un rollo de papel en la mano.
Tras una comida a base de pan de sandwich frío y salchichas crudas, volvimos a emprender la marcha. El sol calentaba a través de las ventanillas y, salvo el conductor y unos pocos, el restos se quedaron dormidos. Ron había enlazado a los tipos que limpiaban coches con referencias delictivas de su propia adolescencia.
Contó la historia de la primera vez que entró con un carné de identidad falso en un bar. Tenía dieciséis años. No recuerdo los detalles, pero en la historia nuestro amigo entraba en el local y al final de un largo pasadizo encontraba una banda. Tras el micrófono estaba Bob Dylan. Me preguntó si había oído hablar de él y le dije que me sonaba.
Luego recordó el verano del amor y Woodstock. Aquello había sido una locura. Le pregunté si había ido a la reedición y me dijo que no, que era una farsa, que no se podía revivir el espíritu de la época.
En Nueva York había ido a ver a los Mamas and the Papas. Los teloneros eran unos chavales que estaban empezando pero que lo hacían bien. Se llamaban Simon y Garfunkel. Cuando nos pudimos dar cuenta nuestro Ron se había convertido en una especie de Forrest Gump musical. Le faltó decir que la vida era una caja de bombones y que algunos llevan pasas y saben a rancio.
Todavía quedaba un rato para la puesta de sol, pero se quitó las gafas oscuras. Salvo el conductor, Ron y un servidor, el resto de los ocupantes habían caído dormidos, los cuellos en posturas imposibles y las muecas acentuando caras de tonto.
—¿Sabes? —me dijo mirando por la ventana—. Lo llevo haciendo desde hace algunos años. Siempre que voy conduciendo y amanece o se pone el sol, paro el coche en el primer lugar que encuentro y me siento a contemplar el espectáculo. Me siento y respiro. Me quedo pensando en el universo, en lo sencilla que es la vida, en la belleza de todo.
Yo decidí que desde ese momento en adelante haría lo mismo.
—¿A qué te dedicas en Alemania? —me preguntó de repente.
Le conté los detalles, lo de que hacíamos coches y que era un trabajo muy interesante para un ingeniero, que estaba muy bien pagado y que en España no hubiera tenido la oportunidad de hacer algo parecido. Lo conté como lo veía, como el buen negocio que me parecía.
—¿Te gusta? —preguntó.
Le dije que no estaba tan mal, que las horas eran justas y el trabajo interesante para un ingeniero. Suponía que era algo que me gustaba, sí.
—Si pudieras hacer lo que de verdad te gustara, algo que realmente disfrutaras, ¿qué harías?
Me quedé pensativo unos segundos. Al final contesté. Le dije que escribía sobre mis cosas en una página en internet. También dibujaba. No sabía por qué llevaba haciendo algo así durante tanto tiempo, pero me encantaba.
—¿Por qué no le sacas partido a eso? ¿No podrías dedicarte profesionalmente?
La respuesta estaba clara: no podía mantenerme a base de contar tonterías y hacer dibujitos. Esa pregunta tenía una respuesta fácil, y de alguna manera, a aquellas alturas me sentí aliviado de que así fuera. No necesitaba mucho para vivir, pero me parecía que necesitaría más de lo que un par de historias y unos dibujos me podían proporcionar. La página tenía una cierta fama en el internet hispano, y las recopilaciones de tiras cómicas se habían vendido relativamente bien, pero de ahí a darme de comer iba un trecho.
—Pero… ¿lo has intentado? —me preguntó levantando las cejas.
No, desde luego que no lo había intentado.
—Pues si de verdad te llena tanto, quizá deberías empezar a ver cómo podrías vivir haciendo lo que te gusta.
Miré por la ventanilla y me quedé pensativo. Ron había estado hablando de su vida durante horas. Diez minutos hablando de la mía le habían bastado para ponerme a cavilar. Quizá todo lo que había contado hasta ese momento no había sido más que para preparar aquellos últimos diez minutos que me iban a tener que poner a pensar.
Llegamos a Oslo a última hora de la tarde y dejamos a Ron y su petate en la estación de trenes. Había conseguido hacer una reserva en otro Youth Hostel que no debía de quedar muy lejos de allí. Le di la mano, apunté su dirección de email en un papel, le deseé un buen viaje y le dije que lo iba a intentar.
Llevo ya varias semanas trabajando sin parar al salir del curro. Llego a casa y escribo, dibujo, pienso en cómo podría ponerme comida encima de la mesa haciendo lo que me gusta y, cuando llega la medianoche, apago la luz, cansado pero ilusionado. El invierno es largo y pronto no habrá mucho más que hacer que ver películas y quizá esquiar algún fin de semana, así que parece una temporada favorable para trabajar en un futuro más interesante. Sé que no va a ser fácil. Sé que las cosas tardarán en moverse y que es posible que no lo hagan jamás, pero mientras tanto me levantaré por las mañanas pensando que estoy viviendo la vida y no al revés.
Ahora, cada vez que se pone el sol, me paro unos minutos e intento encontrar la sencillez que existe cuando quitas todo lo demás. La vida tiene maneras extrañas de abrirte los ojos. Algunas ni siquiera duelen. Lo único que se necesita es no ser lo demasiado necio como para mirar hacia otro lugar.
Gracias, Ron.
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Comentarios
Estef
Lun, 02/10/2006 - 11:39
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Primer!!!
que ilusión hace esto! :)
mrithail
Lun, 02/10/2006 - 12:10
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Siempre es muy interesante
Siempre es muy interesante conocer gente nueva, con mucha experiencia en la vida que te haga replantear los pilares de la tuya…
ánimo con el proyecto de vivir de lo que te gusta, pasito a pasito… ya se sabe ^^
______________________________
blog.mrithail.com
Aboreh
Lun, 02/10/2006 - 12:11
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Otros Ron
Muy buena historia y como siempre muy bien relatada, Gonzo.
Yo tambien he conocido a algunos “Rones”. Ese tipo de gente que parece que ya esta de vuelta de todo, que han hecho de todo en la vida y que parece que ya nada puede sorprenderles. En muchos casos me provocan una envidia increible.
Saludos.
Aboreh
Yhebra
Lun, 02/10/2006 - 12:11
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Hay gente que tiene la
Hay gente que tiene la capacidad de encontrar las palabras justas para que empieces a darle una vuelta de tuerca a tu vida. Animo, a veces solo hay que ponerle muchas ganas ;)
Txomo
Lun, 02/10/2006 - 12:44
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teleseries americanas
Ron es en verdad el protagonista de una de esas series americanas del plus en las que un hombre con mucho tiempo libre se dedica a arreglar la vida de la gente sin que ésta se lo pida. En algunas series este personaje recibe diariamente el periódico del día siguiente (no como un servidor al que se lo traen cuando ya lo ha leído todo por internet) o se dedica a hacer autostop de Madrid al cielo.
Si Nacho Vidal escribiera un blog seguramente ya hubiera dejado constancia de su encuentro, años ha, con Ron, el estereotipo de Angel del Infierno reinsertado:
—Si pudieras hacer lo que de verdad te gustara, algo que realmente disfrutaras, ¿qué harías?
—¿Por qué no le sacas partido a eso? ¿No podrías dedicarte profesionalmente?
—Pero… ¿lo has intentado? —me preguntó levantando las cejas.
—Pues si de verdad te llena tanto, quizá deberías empezar a ver cómo podrías vivir haciendo lo que te gusta.
Está claro que Nacho le hizo caso y se dedicó a lo que en verdad le gustaba, a lo que en realidad le llenaba, metafóricamente a él y literalmente a sus compañeras de reparto.
Ganarse la vida con las aficiones de uno hoy en día es harto complicado, pero si lo logras te convertirás automáticamente en la envidia de tus conocidos (esos que no son amigos pero que por desgracia conoces).
Vigila, sin embargo, y haz de tus aficiones tu sustento, mas no hagas de tus aficiones tu trabajo: a mí me gusta tocar la guitarra por las terrazas y podría ganar entre 60 y 100 euros diarios (temporada alta), pero a la que llevara 5 días seguidos querría cortarme las manos para no tener que seguir haciéndolo.
Dejaré los consejitos para Ron porque yo no poseo su sabiduría. Suerte con tu proyecto y experimenta antes de empeñarte demasiado que está la cosa muy malita y los usuarios de internet somos muy agarraos.
Saludos
tejon
Lun, 02/10/2006 - 13:41
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Aficiones y Trabajo
Me interesa eso que se comenta…
Siempre me ha interesado la relación entre jobis y trabajo. Personalmente, siempre he pensado que es necesario trabajar en algo que te guste, pero que hay que separar tus jobis de tu job.
Una cosa es procurar que las 8 o 12 horas que pasas al dia no se conviertan en un infierno, y otra es machacar tantas horas con tus aficiones. Al fina, acabarías odiándolas.
Es como las mujeres, al fin y al cabo.
———-
El Tejon
Degradación Mental
SordoSinOrejasD...
Lun, 02/10/2006 - 13:03
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Quizá el problema...
…no resida en saber si puedes vivir haciendo lo que te gusta, sino en saber si necesitas todo lo que crees para vivir. Quizá sí puedes vivir haciendo lo que te gusta, pero tendrías que renunciar a una serie de cosas que crees imprescindibles.
Nos leemos.
pperez1555
Lun, 02/10/2006 - 13:34
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Muy filosófico...
…, sí señor. Lo que más me ha gustado ha sido lo de “La vida tiene maneras extrañas de abrirte los ojos. Algunas ni siquiera duelen”. Ja-ja, esta última frase es terrible. Generalmente para cuando la vida ha decidido abrirte los ojos y te duele un huevo (metafóricamente hablando), ya es demasiado tarde y un@ ya está cansado. De vivir y de intentarlo. Uy, qué pesimista estoy siendo. ¿O los pesimistas eran los optimistas realistas? Creo que para escribir no te falta talento, sólo hay que ver lo que se publica por ahí, en plan “El curioso incidente del perro a medianoche”, unas auténticas marcianadas para snobs del intelectualismo (siento mucho si alguno lo ha leído, pero a mí me lo parece). Si encuentras un buen hilo argumental, me extrañaría que alguien no te lo publicase. Así que todo lo que me queda por decirte es ánimo!!!
El Tipo de la Brocha
Lun, 02/10/2006 - 15:04
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No siento discrepar.
“El curioso incidente del perro a medianoche” es un libro magnífico. No lo digo por llevarte la contraria, Pperez; ya se sabe que sobre gustos no hay nada escrito; pero si alguien viese tu comentario y, por algún casual, tuviese la oportunidad de leer ese libro y no lo hiciera porque recordase haber visto en alguna parte una opinión negativa acerca del mismo (sí, ya sé que es mucha casualidad), no me perdonaría el haber podido contradecir tu postura y no haberlo hecho, alegando al mismo tiempo que se trata de uno de los mejores libros que han pasado por mis manos este verano.
El Tipo de la Brocha
pperez1555
Lun, 02/10/2006 - 15:28
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No sientas discrepar...
…, para eso están las opiniones. En la mía, ese libro es una cosa indescriptible, no digo que sea malo, sencillamente es para decir “lo he leído” y quedar bien por estar en la onda. “El Código” también vendió muchísimo y es uno de los peores libros jamás escritos. Y habrá los que digan “qué bien escribe Dan Brown”. Lo dicho: me alegro de que te haya gustado, compañero. Prueba Tom Sharpe, es para partirse de risa con algo bien escrito.
Jellby
Mar, 03/10/2006 - 10:30
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Lo he leído
Yo también lo he leído (lo he terminado hace dos días), pero no lo he leído para decir “lo he leído”, porque la verdad es que nunca había oído hablar de él, y ésta es la primera vez que lo veo mencionado. Lo he leído porque me lo regalaron, y me ha gustado porque era distinto… y porque llevaba algún tiempo sin leer nada en español :D
Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida.
¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte.
andrea76
Lun, 02/10/2006 - 13:48
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qué historia más
qué historia más fantástica la de hoy. me has puesto de buen rollo imaginándote en tu nueva vida o, simplemente, soñando con ella. un besazo, guapisimo
yorchus
Lun, 02/10/2006 - 14:29
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gonzo escritor
Hace la tira de meses que no comento, y creo que hoy toca. Mi opinión es que teniendo en cuenta la cantidad de libros truños que hay y que sus autores se forran, lo tuyo es cuestión de ponerte ya que desde mi perspectiva les das mil vueltas.
El mercado literario está ahí, pégale un bocado…
Yorchus
Mosky
Lun, 02/10/2006 - 14:50
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Si quieres, puedes
Poco, muy poquito sé yo de la vida, pero que a veces preferimos asumir que algo es imposible a aceptar el reto, con los riesgos que conlleva, es una de las pocas cosas que me ha dado tiempo a aprender.
A la gente le encanta decirte lo que no puedes hacer, que es una locura, que te vas a morir de hambre y te van a comer las moscas, que vas a destrozarte la vida y bla bla bla. Pero sólo tenemos una vida, y si no la vives como te gusta entonces no la vives, la sufres.
Ánimo Gonzo.
Mosky
marmolillo
Lun, 02/10/2006 - 15:03
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Es complicado
Conozco a gente que se hizo profesional de su aficción y la verdad, seguramente querrían volver atrás.
Escribir un blog es más agradable que escribir una novela. Al final escribir profesionalmente se limita a buscar repeticiones, cambiar puntos por puntos y coma, reescribir mil veces la misma frase en busca de algo parecido a la perfección. Es un trabajo mecánico y aburrido que todos los escritores reconocen como insoportable.
Escritores mediocres de cierto éxito abundan; yo creo que podrías hacer cosas grandes porque lo haces mejor que muchos que ya están, pero sólo te recomendaría que lo hicieras si la escritura es más fuerte que tú.
Y es que sólo se debe escribir de dos formas: por placer o por obligación. Y la obligación no debe ser en poner un plato de comida en la mesa, sino que sea un libro el que te llama, que te pide que le escribas, que está en tu cabeza a todas horas y del que sólo podrás librarte cuando lo escribas.
Suerte con la decisión que tomes.
Txomo
Lun, 02/10/2006 - 17:16
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Escribir != Ser_Escritor;
Que le guste escribir y que le gustara ganarse la vida disfrutando de ello… no quiere decir que tenga que dedicarse a escribir novelas… Hay mucha gente que opta por ese camino y la mayoría fracasan. Será mucho mejor ganarse la vida escribiendo pero no por un camino tan accidentado.
Desde hace mucho tiempo se venden bombones en las pastelerías. El tipo que los empaquetó en cajas rojas de 24 y empezó a venderlos en el supermercado al lado de los lavavajillas se forró, y no porque sus bombones fueran mejores, sino porque estaban en el lugar exacto para que la gente los comprara: La ama de casa desatendida en busca de un bocado dulce, el empleado que olvidó traer un detalle a su adulado superior, el jefe que no tenía tiempo que perder en la cola de la pastelería porque llegaba tarde a la cita con su amada… o porque llegaba tarde a la cena con su desatendida ama de casa…
El mundo está lleno de oportunidades para hacernos a todos ricos… el éxito se basa en principalmente en cuatro factores: capacidad de observación, capacidad para resolver problemas, cojones, y amigos con dinero. El orden no es importante.
¿Qué haría una persona normal? Ponerse a escribir libros sin ton ni son, buenos o malos, corriendo tras el éxito hasta alcanzarlo o caer sin aliento en cualquier cuneta… Pero Gonzo no… no es ese su estilo… Gonzo es un ingeniero, casi casi el “Superhombre” (todo conceptualmente, evitemos la sorna)… y evitará correr detrás del éxito porque el éxito es un corredor de maratones con las patas muy largas (en otras culturas es calvo y hay k cogerlo por los pelos). Echará mano a sus recursos y recordará alguna cita relativa al Islam(se puede decir Islam?¿?), algo de moda por tierras teutonas: Si Mahoma no va a la montaña, la montaña vendrá a Mahoma.
Sólo se trata de ponerle un cebo tan apetitoso al éxito que éste no pueda resistirse a venir corriendo y saltar dentro de nuestro bolsillo.
¿Qué necesita la gente? ¿Yo puedo dárselo? ¿Necesitan algo que aún no saben que necesitan? ¿Algun tipo con dinero puede llegar a creer que todos esos están dispuesto a pagar por algo que yo tengo? ¿Cuál es el sentido de la vida?
A veces encuentras la idea… el ánimo, el dinero… tardas un poco más de la cuenta en reunirlo todo…. y el éxito, la fama y las mujeres se las lleva otro… Se las lleva el hombre que pasaba por ahi…
pperez1555
Lun, 02/10/2006 - 18:36
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¡Qué buen post, Txomo, te
¡Qué buen post, Txomo, te has sali’o, tío! Pues sí, Gonzo debería introducir algunos de los siguientes tópicos en su próximo libro:
- sexo
- sexo no consentido
- el islam (la Vírgen María no, que eso ya está hecho con el Código de las narices)
- un ménage à trois
- la tolerancia de los alemanes con aquéllos que tienen un color de piel distinto al suyo (más oscuro o claro, que japos también los hay). (por cierto, Gonzo, ¿tienes alguns historietas interesantes que te hayan pasado debido a tu moreno varonil?)
- sexo
Ya ves, no es tan difícil… Hasta yo me pondré a ello si se tercia…
Mosky
Lun, 02/10/2006 - 22:18
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¿Un libro, una empresa?
Pffff Tipo, no sé yo. No estoy en la cabeza de Gonzo, así que no puedo saber qué es realmente lo que quiere conseguir con la escritura. Pero sí sé qué es lo que quiero yo, y no quiero venderla junto a los lavavajillas. Tal vez esté condenada al fracaso siguiendo por el camino que he elegido, al menos al fracaso empresarial, pero no veo mis pequeñas historias como una empresa que deba cotizar en bolsa. Así que sí, oh sí, sería genial vivir así, aquí en la playa, escribiendo cuando soplen las musas y la brisa y todo eso, pero…
No consigo explicar lo que quiero decir (otro pasito más hacia mi fracaso como escritora), sólo que, a mi modo de ver, un escritor es un contador de historias. Algunos las cuentan mal, y triunfan. Otros, como no triunfan, se prostituyen escribiendo en cajas de cereales. Pero bueno, también yo tengo muchos pájaros en la cabeza. Tal vez la clave del éxito de Gonzo sea que, como ingeniero, no padece la miopía literaria de los que sólo hemos estudiado letras.
No sé. Es sólo una opinión.
La Mosqueperra
PRyan
Lun, 02/10/2006 - 15:03
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Lo que gusta y lo que no
A todos nos gustaría ganarnos las castañas haciendo las cosas que nos gustan; desde luego parecería ser el estado ideal de la vida: te dedicas a hacer lo que te gusta y te ves remunerado por ello
La cuestión es que cuando consigues dinero a través de lo que te gusta, hacer lo que te gusta se convierte en una obligación, y cuando se convierte en una obligación comienza a dejar de ser divertido, comienza a dejar de gustarte, con lo que por un lado continúas igual que antes y por el otro llegas a conseguir que algo que te encantaba pase a aborrecerte
Obvio, no siempre sucede así. De todas pienso que lo mejor es dedicarte a hacer lo que te gusta (a parte de muchas otras cosas que no te gusten) y ver si el destino consigue que a lo que ya has realizado y con lo que ya te has divertido le acabes sacando un provecho económico
Wunala Dreaming
dereck
Lun, 02/10/2006 - 15:56
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Ánimo
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Fabian
Lun, 02/10/2006 - 16:27
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Musas
Lo bonito de la vida es precisamente la aventura de vivirla. La satisfaccion que te da la supervivencia, cosa que muchos desconocen, porque se han subido al tren de lo facil; el camino marcado.
Yo tambien tengo la suerte de conocer a un Ron, que un dia decidio dejar su oficina y recuperar el tiempo perdido.
En el plano personal no me cabe duda de que a mejorado su vida de largo, en el laboral la cosa esta mas chunga, ya sabemos como funciona el sistema y ya sabemos lo que pasa si te sales de el y buscas tu propio camino; no se puede ser un hippie pobre.
Para dejar lo que te da de comer y girar hacia lo que quieres hay que tener pelotas. Si tienes exito, la satisfacion será un trampolin para tu autoestima y tu saber hacer se catapultará hasta lo alto, y triunfando.
Para volver a lo mismo siempre tendras tiempo, al fin y al cabo cualquier mindundi puede hacer nuestro curro, te reciclas y vuelves a la senda. Pero te llevas la experiencia, el intento de coneguir un sueño y no sufriras en el futuro pensando en lo que pudo haber sido y no fué.
Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
shalafi
Lun, 02/10/2006 - 16:27
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Algunos apuntes
Bueno, yo tengo varios hobbis y me dedico a uno de ellos, desde que esto es asi le dedico mucho menos tiempo en mi tiempo libre, porque no me quedan ganas, hablo de desarrollar software.
Otro hobbi que cojo de vez en cuando, son los malabares, tengo un numero de teatro de calle y me gusta, pero no se si me seguiria gustando de tener que hacerlo para ganarme el sustento, es complicado, creo que si que me gustaria, pero no, yo tampoco lo he intentado “en serio”
Sobre ganar dinero con tus tiras, mismamente el autor de Dilbert hizo eso mismo, las deja de libre acceso en la web y vende libros y tambien los derechos de publicacion en periodicos. El autor de Garfield debe hacer algo parecido. si a ellos les funciona ¿Porque a ti no? Bilo y Nano son muy buenos.
Plantearse ese tipo de cosas suele ser bueno ;-) Saludos.
Yyrkoon
Lun, 02/10/2006 - 16:28
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Pruebas complementarias
Bueno, como en casi todo en la vida creo que el equilibrio está en el punto medio. Sí, hay que trabajar en lo que te gusta, por supuesto que sí, a ver que ingeniero es el guapo que se puede pasar la vida mirando decretos, y leyendo el BOE 8 horas al día, y lo mismo para el abogado calculando vectores, pero, hay que discernir entre un hobby y algo que te gusta. Vease, a mi me gusta el arroz al horno, pero no es mi hobby. Lo que para mí es lo que toca es trabajar en algo que te guste y luego, al llegar a casa buscar a tu hobby algo productivo, como bien podría ser vender a Bilo y Nano, tienes pues además de un sueldo que te da más o menos de sobra para vivir, trabajas en algo que te gusta y encima sacas un sobresueldo con tus hobbies, y no llegarás a aborrecerlos ya que no los necesitas para vivir. Así pues, Gonzo, estás en la cima de la piramide en mi escala de la vida (aún te queda ascender en tu curro, no te lo creas ya tanto xD ). Eso sí, no dejes de parar el coche cuando salga o se ponga el sol, desde hoy muchos lo haremos.
Salut i força al canut.
Tio Yyrkoon
Lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe…
Txomo
Lun, 02/10/2006 - 17:22
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Mola tu firma... me recuerda
Mola tu firma…
me recuerda al concurso ese del 50 x 15…
Un tipo que llegó a la última pregunta, la de los 50 millones: “de qué fruta se obtiene la Copra”; pidió el comodín de la llamada telefónica, llamó a su mujer y le dijo:
Cariño, que te llamo para decirte que voy a ganar 50 millones, que esta me la sé xDD
Grandes momentos de la televisión xD
Yyrkoon
Lun, 02/10/2006 - 17:33
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A mí nada me recuerda....
Juas!! que bueno, ya lo había oido, pero es lo bueno de tener una memoria de gorrión lobotomizado. Se agradece el recordatorio.
Tio Yyrkoon
Lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe…
Jellby
Mar, 03/10/2006 - 10:35
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La más fácil
Es que dejaron la pregunta más fácil para el final :D
Yo recuerdo ver de pequeño una película de esas de aventuras en los mares del sur (en blanco y negro, creo) y no hacían más que hablar de contrabando de copra o algo así. Yo no tenía ni idea de qué era eso, pero los cargamentos eran de cocos ;)
Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida.
¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte.
oahu
Lun, 02/10/2006 - 18:06
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La felicidad, ese extraño ser...
La vida, tan complicada y tan sencilla, depende del momento en que uno se lo plantee. Creo que la felicidad, al menos parcial, viene por algo que uno hace, algo propio, que dependa de uno mismo y que reconforte el espiritu, tener una pasión por algo. Si uno hace que la felicidad dependa de los demás, o de algo material, corres el riesgo de quedarte vacio en cualquier momento. Si esa actividad es trabajo o no, creo que ya depende de cada uno y de la vida que lleve. Hay gente para la que el trabajo es simplemente una manera de sobrevivir, y lo realmente importante es lo que haces fuera. Si fuera del trabajo eres feliz, la actividad laboral se hace mas llevadera. También hay quien cree que si uno hace de su afición el trabajo, eso acaba pagando factura. Por mi parte, cada vez mas disfruto del dia a dia y de las cosas mas sencillas. La comida, el deporte,la naturaleza. Odio la cultura del heroe, que viene de yanquilandia. Si uno se pone metas altas, si sueñas con castillos encima de las nubes, si quieres ser un heroe, si te acabas creyendo que la vida es como en las peliculas y los libros, acabarás siendo un desgraciado. Tampoco hace falta irte de viaje a la otra punta del mundo a hacer el Indiana Jones en viaje guiado. La felicidad existe, pero no es la que te quieren “vender” o imponer los demás, la has de buscar dentro de uno mismo, en el corazon, solo hace falta escucharlo.
“Conocer a los demás es sabiduria, conocerse a uno mismo es sabiduria superior”
Ekkaia
Lun, 02/10/2006 - 18:07
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...
Leo religiosamente tu blog pero rara vez comento … en esta es mandatorio pues en esta te has volado la barda de la elocuencia humana.
Recuerdo mucho la última entrada de Fuckowski -la del Commander-, cuando terminé de leerla no pude evitar pasar un rato haciendo catarsis frente al monitor… algo así sucede con la tuya, pienso que cuando me vaya a Montreal de verdad quiero estudiar cocina. Mucho ánimo con todo.
Camino a Burmecia
sacaelwhisky
Lun, 02/10/2006 - 19:19
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Endevé...
Cucha el payo, dejo de entrar un par de semanas (los cabrones de telefónica aún no me han puesto la línea en el piso) y anda que no hay cambios ni nada aquí. ¡Hasta salgo en un HOF! Hay que estar MUY borracho para ponerme a mí en un HOF, pero bueno, perdono xDDDDD
Salud que haya para disfrutar el HOF.
fitidavid
Lun, 02/10/2006 - 22:10
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Pues claro que te daría de comer
Yo personalmente sí que creo que te daría de comer, sólo tendrías que publicar una versión en inglés.
Por otra parte, creo que tu humor no encajaría tan bien como aquí en España, son muy raros estos guiris.
Ánimos.
Bloggingg
terminus
Mar, 03/10/2006 - 00:07
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Gran filósofo el tal Ron
Gran filósofo el tal Ron ¿Sabes que? Después de media vida, literal, vistiendo de traje y corbata, intentando conseguir un sitio respetable dentro de esta sociedad, me descubro pensando que sería inmensamente feliz si abriera un chiringuito en la playa. A veces las cosas más sencillas son las que encierran la felicidad, si.
Kalgash
____________________________
Mal de muchos ….. epidemia
Speccy
Mar, 03/10/2006 - 00:19
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¡Excelente historia!
Chico, como me gustaría haber podido pasar un rato escuchando al Ron…
ruboslav
Mar, 03/10/2006 - 10:40
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Publica el libro de ESDLV
Rara vez me conecto para comentar tus articulos a pesar de que todas las semanas te leo. Creo recordar que esta será la tercera vez que escribo en tu blog a pesar de que soy miembro desde hace un año y quince semanas (creo que ponía eso por ahi). Lo que sí sé seguro es que siempre comento lo mismo: coge las mejores entradas -aprovecha ahora que se puntuan para hacerte una idea de cuales gustan más al populacho- e intenta editarlo como libro. Con sus hojas de celulosa y demás. Como hizo Fuckowski. Yo lo compraré más que nada porque no sé que día puede irse este blog al garete -tarde, espero-. Así tendría por siempre jamás un fragmento de ESDLV en mi biblioteca particular. Y como yo muchos también lo querrían. Seguro.
Yyrkoon
Mar, 03/10/2006 - 11:28
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Y porqué no?
Andaba yo meditando, ¿porqué no empiezas con una edición en papel de “tiempo que perder”? Está francamente bien, para mí gusto (y ya que pone que se aceptan críticas) poco descriptivo, aunque a mí siempre me tachan de descriptivo en exceso, y algunas de las ideas del libro un poco vistas ya, pero es un texto original, bien estructurado y en el que se nota el estilo en el que has tenido a bien definirte. Prueba con eso a ver que pasa, trabajo no te dará mucho. Poco que perder mucho que ganar.
El diario de Nantes, que fue con lo que yo empecé a leerte no está para publicar tal cual, pero con una semanita de retoques por las tardes también puede quedar muy jugoso.
¿Buscas un manager? :)
Tio Yyrkoon
Lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe…
Bruenor
Mar, 03/10/2006 - 11:50
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De momento....lo mejor
Dejando aparte lo buenas que pueden llegar a estar las nordicas, esta historia ha sido de lo mejor del viaje.
Saludos
ictop
Mar, 03/10/2006 - 12:14
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porque no pones publicidad en ESDLV?
Seguro que lo has pensado y hasta es posible que lo hayas explicado, pero… por que no pones publicidad?
A mi no me molestaria y pienso que a la mayoria tampoco. Si tienes dudas, pon una encuesta.
Un abrazo.
GriGri
Mar, 03/10/2006 - 13:24
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Enpiezo a pagar
Que bueno, que bueno, que bueno …
te dejo un click en el adSense (es mi granito de arena para ayudarte en tu sueño)
Txomo
Mar, 03/10/2006 - 13:30
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GriGri de Petzl ?
xD
Aboreh
Mar, 03/10/2006 - 14:34
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Uno que escala...
… no, Txomo ?
Aboreh
Txomo
Mar, 03/10/2006 - 15:03
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Va a ser que sí
Cuando la faringitis no me jode el finde… Estoy que muerdo :S
enhiro
Mar, 03/10/2006 - 14:27
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Lo tienes cantao
Yo creo que con tu fama y tu talento, lo tienes cantao. Tendrás que ponteciar la lengua de Chespir, después está la publicidad, camisetas con las tiras más aceptadas de bilo y nano y otras cosas.
Y yo creo que el que se merece la columna en el 20 minutos eres tú y no el ezcritor. No tengo nada contra él, pero el concurso real lo ganaste tú.
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De lo Divino y de lo Humano
Txomo
Mar, 03/10/2006 - 15:05
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El ezcritor es como cruz y raya.
La primera vez que ves un sketch hasta hace gracia. Cuando todos los días hace versiones de lo mismo… cansa :S
kinesis
Mar, 03/10/2006 - 19:49
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Esa disyuntinva entre "vivir
Esa disyuntinva entre “vivir para trabajar o trabajar para vivir” es cosa actual. Aqui y alla, pan de cada dia. Todos buscamos hacer diariamente algo que nos llene, que haga hervir la sangre dentro de nuestras venas, pero por alguna treta del destino, terminamos en otros caminos.
A mi me ha pasado lo mismo. Solo que a estas alturas, ya no se cuál era el hobby que más disfrutaba, igual da, también le he tomado amor a mi trabajo. Que ahora se ha vuelto mi hobby.
Lo que si extraño es las salidas para practicar alta montaña. Eso si, el sabado me encontré con un viejo amigo de ese tiempo, Ya me he puesto de acuerdo con el para retomar esa actividad.
Tal vez me encuentre por ahi El Sentido de La Vida.
Si alguno de ustedes reconoce una buena lectura aviseme, de preferencia si lo tiene en archivo para enviarmelo por email.
Saludos desde América.
Kinesis
tesskunk
Mar, 03/10/2006 - 20:03
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hobbie-jobs
tesskunk
Si tienes un hobbie y pasas a depender de él para tu subsistencia, llámalo cualquier otra cosa, porque hobbie yo creo que ya no. Pero un mínimo de afición al trabajo es deseable para llevarlo con paciencia, al menos, y disfrutar de lo que te puede ofrecer o enseñar. Eso muchas veces depende más de la persona que del trabajo en sí, es cuestión de actitud. De todo se aprende. Yo personalmente creo que no hay que perpetuarse en un mismo trabajo (especialmente en el mio y similares). El trabajo, en condiciones medianamente ideales, debería dejar tiempo y ganas suficientes para dedicarlos a las aficiones, para poder encontrarle sentido a cada actividad y a la propia existencia personal también. Aprovecho este post para preguntar, DE QUÉ VA ESTO? Llevo unas semanas entrando por aquí y me gustan las discusiones, pero no tengo muy claro si este blog tiene alguna finalidad concreta o es un foro de amiguetes, que también está muy bien, claro.
saludos, suerte con las cosechas!!
Txomo
Mar, 03/10/2006 - 23:44
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no somos un grupo de
no somos un grupo de amiguetes… yo almenos no mantengo ninguna relación de ningún tipo con nadie de los que comentan aquí.
Yo estoy aquí porque me gusta leer, pensar y soñar con que Gonzo nos ponga las polvofonías del de los zumos.
¿Por cierto, eres cóncava o convexo?
tesskunk
Mié, 04/10/2006 - 00:03
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concava, supongo
tesskunk
pero también podría ser convexa, no sé
Speccy
Mié, 04/10/2006 - 12:26
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Eso depende...
… del sitio desde donde se mira…
A ver si los matemáticos se ponen de acuerdo…
Txomo
Mié, 04/10/2006 - 12:44
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...de qué depende?
A mi me explicaron en la escuela que cóncavo era como el cuenco del desayuno. Por lo tanto, si se puede llenar de leche, es cóncavo.
PD: perdón por la cerdada. Ha sido queriendo xDD
Speccy
Mié, 04/10/2006 - 13:15
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Y tu miras el cuenco....
¿desde arriba o desde abajo? Un cuenco de leche boca abajo es cóncavo o convexo?
novinha
Mié, 04/10/2006 - 15:22
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el cuenco
A mi las monjas me enseñaron que con-vexo era con-beso º}{º y con eso me quede. Pero vete a saber…
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