Mi cruzada personal (I de II)

Alguno habrá pensado, probablemente con razón, que hace falta tener arrestos para contar que te han metido un dedo por el culo y que te ha gustado. Qué va, para lo que he tenido que cultivar coraje durante años es para poder contar la siguiente historia.

Ahí va.


Debió de ser hace algo más de diez años cuando acudí por primera vez al médico debido a lo que en aquel momento describí como un “malestar estomacal”. En realidad la descripción completa del problema era “Presión alrededor de la boca del estómago como si una mano me la estrujara, provocando unas ganas de vomitar que ni cesan ni se ven satisfechas”. Por aquel entonces debía de llevar un año o dos con aquella interesante sensación entre la barriga y el pecho, y levantarme por las mañanas para acudir a la universidad se había convertido por aquel entonces en una tarea prácticamente insuperable. Ese fue el momento en el que, por primera vez, decidí que debía hacer algo, que aquello no podía seguir así. Que aquello no era vida.

El médico, amigo de mis padres y a la larga amigo mío, concluyó tras el examen que mi estómago era como muchos otros que había visto antes, y que mi problema era más un trastorno psicosomático que otra cosa. Un trastorno psicosomático es la manifestación física de un problema que existe únicamente en el plano espiritual. Es como cuando piensas en chavalas en bolas y se te levanta, sólo que en este caso ni se te levanta ni hay chavalas en bolas.

Le recuerdo fumando un Ducados en la consulta, mirándome a los ojos y diciendo:

Imagina un labriego conduciendo un carro. Cuando se cabrea, se baja, le da una patada al carro y se queda de puta madre. Tú no; tú te lo guardas todo”

A su manera, acertó de pleno. La explicación era simplista, sí, pero incluía el problema y la solución. Lo jodido era comprender el problema, definir la solución y llevarla a cabo.

Como comenté en Más Platón y menos Prozac, la sociedad moderna se ha especializado en tratar los síntomas y no las causas. En un ambiente cada vez más orientado al capitalismo más atroz, resulta mucho más rentable prolongar la enfermedad que curarla. Fue así como empecé a tomar Alapryl, un tranquilizante benzodiacepínico.

Debo admitir que al principio fue como la seda. Con un tercio de la dosis recomendada diaria pude volver a dormir, y cuando me despertaba por las mañanas la mayoría de los síntomas físicos habían desaparecido o ya no resultaban incapacitantes. Sólo quedaba la lucha interior, pero esa nunca me dio miedo.

Así, durante una temporada, todo fue bastante bien; al menos mejor de lo que había ido todo hasta entonces. En este entretiempo se me hizo una prueba en la que tragaba una especie de papilla que luego ofrecía contraste en las radiografías del estómago. Así se comprobó que, al menos a nivel constructivo, mi mayor problema era un leve reflujo. Para cercionarnos de que también las mucosas estomacales se encontraban en perfectas condiciones, me sometí a una endoscopia.

Una endosciopia consiste en que te largan un tubo inacabable por el esófago hasta llegar al otro extremo del estómago mientras el galeno te sonríe y te dice “¡Caray, esto no se acaba nunca!”. Cuando vas al médico de cabecera te pone un palo de madera sobre la lengua, te pide que digas trentaitrés y después te alarga el palo hasta que te toca la campanilla y te entran unas breves ganas de echar la papa. La endoscopia es parecida, pero en vez de un palito de madera es una manguera, y en vez de un suspiro dura varios minutos. Cada tres segundos tienes una arcada, y cuando pasa la arcada reúnes fuerzas para tragar un palmo más de manguera e intentar respirar. Luego pasas la siguiente arcada y vuelves a tragar. Cuando el médico te dice que todo está bien, te das cuenta de que hubieras deseado encontrar una terrible malformación que explicara tu trastorno y justificara la experiencia. Pero no, todo está bien, hay que joderse. Cuando estás convencido de que tu vida es una mierda, incluso las buenas noticias son una putada.

Al cabo de unos meses la medicación dejó de hacer el efecto que debía hacer. Creo que en términos médicos se denomina “desarrollar tolerancia”. Es cuando el cuerpo se termina acostumbrando a una droga y hay que aumentar la dosis para lograr el mismo efecto. Pasé a tomar la mitad diaria de lo que correspondía a un mamífero humano. Seguía siendo poco, pero para mí resultó claro que no estaba saliendo de ningún sitio sino entrando. Era una sensación muy poco reconfortante.

A los pocos meses la nueva dosis se volvió a quedar pequeña, pero decidí que no quería aumentarla. Fue entonces cuando volvió el malestar permanente. También volvieron las noches en blanco. Hubo un momento de insomnio insoportable en el que durante más de dos semanas apenas dormí una o dos horas cada noche. Ponía la radio bajita y escuchaba pasar la programación entera hasta que, en algún lugar entre las siete y las nueve de la mañana, perdía el conocimiento durante una hora o dos. Cuando padeces insomnio todo parece una copia de una copia de una copia. Bueno, ya sabes.


Continuará…

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Comentarios

Primero!

Tranquilo, quien mas quien menos se dopa farmaceuticamente. Lo que sí es una putada es lo de la endoscopia. Tiene que ser lo puto peor… ahí, sin anestesia ni morfina ni ná
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La incertidumbre dirige el rumbo de una vida; es la hermosura de cada momento indeciso, y nervioso.

Nunca imagine poder estar en el podium….menuda gilipollez

Ese sentimiento de “angustia” es el causante de que Eckhart Tolle “despertara”… curioso que la fuente de todo “despertar”, tarde o temprano, no sea más que una buena hostia. Pero, como ya comentaste en una entrada anterior: “si hace falta llegar hasta el fondo del mar de la mierda un millón de veces para ver un amanecer más bello que el anterior, que así sea.

Por cierto, otro que tuvo problemas con el insomnio…

Esperamos la segunda parte :-)

Ya te digo que si me suena, lo del malestar, la imposibilidad para levantarse… que si lo sé, puf. También me sentí bastante identificado con los anteriores post (entiendo que muchos no y se sientan molestos) y con cariño te digo que me ha dado muchos ánimos y que me parece que tienes los cojones como dos sandías bien regadas por compartir esto con nosotros.
Yo había tirado hasta hace poco sin más medicación que algunas valerianas para las noches en blanco (para nada en realidad), pero hace unos meses me recetaron ansiolíticos también porque ya no era capaz de menearme de casa siquiera. Cuando vi los efectos secundarios casi me eché a llorar. Me llegué a tomar dos dosis, dos días seguidos, el tercero había una fiesta y decidí no tomarlo para poder tomarme al menos un par de cervezas y dejar de ser un zombie de hielo. Al día siguiente decidí que tomar ansiolíticos me daba más ansiedad de la que me quitaba y gracias a esa magnífica paradoja no los he vuelto a probar. Espero que siga siendo así por mucho tiempo. Coincido en que una solución a este tipo de cosas es avanzar hacia tus sueños o al menos ampliar tu abanico de posibilidades vitales. Es muy jodido, pero lo bueno es que creo que es cierto que nunca es demasiado tarde.

Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos
modos; de lo que se trata es de transformarlo.” - Karl Marx

Psicosomático es una palabra muy interesante. Es la palabra que se usa para decir que tu mente y tu cuerpo ya no se aguantan el uno al otro.

Jack in Wonderland

vaya…

Yo he sufrido una endoscopia en mis carnes, es francamente desagradable.

Me tienes en ascuas chavalote, esperamos la continuación.

Peor debe ser lo de la colonoscopia, ¿no? Al menos más humillante.
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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.

¿Te imaginas poner la tele y verte ahí, en calzoncillos, mirando a la pantalla con la misma cara de pánfilo con la que tú estás mirando el televisor? Esa es mi experiencia desde hace unas semanas con este blog. Aunque de exploración anal en mi caso nada, que conste.

Es interesante esto que haces de contar una experiencia tan jodida. En realidad no debería ser algo que ocultar, sino una medalla que colgarse. Yo no sé en tu caso, pero yo, que por suerte dejé atrás hace mucho mi corona de espinas, me siento un superviviente, fuerte, con capacidad para encajar lo que el destino me depare, por cruel que sea.

Vaya, tio, cuanto lo siento. Pero como tu mismo has dicho, eso pasa por tratar los efectos y no centrarse en la causa que los provoca. Que es lo que te angustia y no te deja dormir?

A veces nos tomamos la vida como una carrera dando igual como lleguemos a la meta. Deberiamos concentrarnos en pararnos de vez en cuando, mirar el paisaje y charlar con nuestros “cometidores”.

Has intentado hablar con amigos y desahogarte un poco? Cuanto mas tiempo te guardes algo mas llegara a quemar dentro :( Las cosas crecen y se pudren… y al final huelen mal :(

Una vez más me siento bastante identificado contigo. Sufro reflujo y también he sufrido una endoscopia, y sé lo desagradable de la sensación de tener algo en la garganta que no puedes tragar, por más que tu cabeza piense que es una trozo de comida que debe de tragar. En mi caso podía ver en directo en la tele mi esófago y estómago y al iagual que ati no me encontraron nada preocupante. Eso sí, estoy enganchado a Nexium (esomeprazol) como omeoprazol pero en bueno.

No obstante como bien dices esto son síntomas no causas. Por eso me gustó a mi “Más Platón y menos Prozac” porque te da un enfoque de búsqueda de las causas a nivel filosófico muy interesante.

Bueno tío, una vez más gracias por compartir tus intimidades con nosostros y ánimo que no llovió nunca que no parase.

Nunca he sufrido una endoscopia, pero sí tuve insomnio durante 6 meses. Fuera de la medicación que te tienes que tomar para que la azotea esté en su sitio y tu vida no te parezca una película de la NSA, la Cia y la guardia civil juntas, fué una de las mejores experiencias de mi vida.
En esos 6 meses viví mucho más de lo que he vivido nunca, supongo que cuando te pasa algo así tienes dos opciones, a saber:
1.- Hundirte en la mierda tirado en la cama pensando en ovejas con el consiguiente mosqueo de no poderte dormir aunque llegues a 8 billones.
2.- Rellenar esas largas horas con cosas que hacer, con lo cual te puedes buscar hobbies nuevos o cosas que aprender (a mi me dió por los idiomas y los lenguajes de programación)

Supongo que al principio es inevitable pasar por la 1, pero llega un momento en que, si el insomnio se alarga, o pasas a la dos, o las pasas muy putas.
Un saludo,

Tronak

No hay arma más mortífera que una palabra dicha por un corazón noble y un par de huevos para respaldarla.

De verdad que nadie diria que tu eres un fobico social -¿y a pesar de ello coges la maleta y te vas a buscar curro fuera de España?¿y todas historias de superación lease correr por las mañanas con un frio de cojones y otras?- y que te daban esos ataques de ansiedad. Es toda una surprise, sin duda. No debe ser baladí que esto te empezara en la universidad. Te he oido decir, si es que esa expresión es correcta en un medio escrito, que la universidad fue basicamente una puta jena. Ahí ya somos dos. Sin duda el lustro que pasé estudiando después del instituto fue un punto muy bajo en mi vida y en mi autoestima. Como estes en un sitio en el que te sientas marciano… ¡malo!.

En cualquier caso me alegro que hayas conseguido un rising up, proceso en el cual sospecho que ha intervenido, y mucho, una mujer. Piensenlo, lectores varones de ESDLV ¿qué haríamos sin ellas? en serio, y no me refiero a la novia y a la madre sólo, sino en ellas así. En global.

Aguardo el final de la historia que tendrá un final feliz, supongo. El cómo lo conseguiste, y ahí apuesto a que saldrá a relucir el personaje femenino que ,presumo, será la Claudia de varios posts anteriores.

Estoy más expectante que nunca con ESDLV.Con la tontería, he escrito más posts en el blog en un mes que en todo el tiempo que llevo registrado. Que no es poco.

Sin duda el lustro que pasé estudiando después del instituto fue un punto muy bajo en mi vida y en mi autoestima. Como estes en un sitio en el que te sientas marciano… ¡malo!.

¿No estudiarías en la EUITIT de Gijón?
Si así es, te entiendo perfectamente.

Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre y tratar de la misma manera a los dos farsantes…..

Gonzo, ¿sabes qe tienes artículo en la Frikipedia? Sin palabras me quedo.
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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.

No te conozco, es decir, apenas he leído tu blog, de hecho llegué a él por casualidad para encontrarme una especie de espejo. También he conocido ese dolor de estómago, que después de pruebas y médicos resultó ser provocado por la ansiedad, así como otros problemas físicos que pasé anteriormente y que resultaron provenir del mismo sitio y que me hacían sentir como una marciana. Para mí los ansiolíticos fueron una balsa en mitad del océano y me hicieron sentir bien en diferentes aspectos durante muchos meses, pero eso también se acaba, y de ahí mi médico decidió saltar a los antidepresivos que me hicieron sentir mucho más deprimida de lo que estaba. Un año después estoy de vuelta con mis ansiolíticos aún sabiendo que no puedo prolongar el tratamiento más allá de unos meses, pero son un alivio temporal. En mi caso no hay insomnio si no un sonambulismo continuo, noche tras noche y que no es algo divertido como en las películas, si no más bien exasperante y que me deja destrozada a la mañana siguiente. Es un paso más que da mi ansiedad por apoderarse de mi cuerpo. Por eso quiero saber como termina tu historia, si es que termina, y si no, podré empezar a leerte desde el principio y consolarme tontamente con la idea de que no sólo tú si no mucha de la gente que comenta por aquí podría llegar a entender a alguien como yo (aunque se sientan tan vacíos “como un kinder sorpresa”)

Somos muchos los que ahora por fin entendemos a Gonzo, y por supuesto te entendemos a ti. Yo no he padecido insomnio, ni he tomado un ansiolítico en mi vida, y sin embargo he sufrido en mi carne la sensación de querer desaparecer, de no caber en mi cuerpo, de desear vivir cualquier otra vida antes que la propia. A cada uno las angustias le atacan donde más le duele, pero en el fondo, todos te hemos sentido en mayor o menor grado.
El secreto está en identificar al enemigo y después combatirlo con todas tus fuerzas. Al principio son pequeñas acciones insignificantes con las que irás ganando terreno en el que poder sentirte a gusto. Y poco a poco, ir decorando ese espacio con las cosas que te gustan, con lo mejor de ti, siendo como quieres ser… como te gustaría ser.
Y después de cada traspiés no desfallezcas. Levántate y sigue hacia la meta.

El problema es que a veces uno busca ayuda, como por ejemplo, si su timidez es patológica o no, si tiene un problema de falta de autoestima, etc y se identifica con muchas de los síntomas de las diversas patologías. Si la gente que ha dicho sentirde identificada con lo que has escrito, leyera los síntomas del trastorno depresivo de la personalidad, seguro que se sentirian identificados en muchos aspectos.
Aparte de esto, uno no sabe si el grado de afectación es suficiente como para ser patología y se pregunta: ¿será normal? ¿debería preocuparme? ¿tiene solución? ¿debería ir al psicólogo? El problema es que precisamente uno acude a internet a buscar ayuda para estas cosas para evitar ir a un psicólogo (autodiagnosis), cuando se supone que lo que se debería hacer primero es ir al psicólogo. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Buenas, respecto a la “Timidez patológica” que comentaba Perceban en su comentario… Según las RAE patología es “Parte de la medicina que estudia las enfermedades.”.
Siento mucho contradecirte, considero por mi esperiencia, que es un rato larga, que la timidez no puede tildarse de enfermedad así como tampoco la introversión. Básicamente esa forma de pensar es un producto de la sociedad en que se vive. Esto se puede ver reflejado perfectamente en la sociedad japonesa por ejemplo. Los alumnos más tímidos e introvertidos son los más valorados por sus compañeros y profesores. Ahora bien, que en la sociedad en la que nos ha tocado vivir se valoren otro tipo de formas de ser, que marginen o rechacen a la gente tímida/introvertida, y de este rechazo se pueda producir algún trastorno psicológico no lo discuto. Todo el mundo necesita tener cierta “aceptación social”.

Un saludo,
 M

Otro freaki del club de la lucha como yo. jeje.

No sé que pasa con las mañas del universo, pero encontré este blog ayer, me pasé un buen rato de ocio leyendo y hasta ahora leí este post. Suelo leer a veces las cosas desde el final hasta el comienzo. El punto es que desde antier apróximadamente me pasa lo mismo, una sensación como presión en la boca del estómago que llega a ser como una sensación de que tengo que pararme de mi santuario sagrado de descanso para ir al baño, aunque me quedé en cama experimentando la sensación y esperando que fuera algo temporal. Pero ese día no pude dormir casi, la noche de ayer se repitió aunque mucho menos, pude dormir en general bien pero no como quisiera.

Durante el día no es tanto problema pero sigo sintiendo que no estoy como antes y eso me llega a hartar, supongo que seguiré esperando unos días con la ilusión que desaparezca como llegó.

Pues eso, a correr.

Yo hace tiempo también padecí algo similar pero desde luego no tan exagerado. La solución: el señor estrés acaba exhausto en el gimnasio así que no me sigue a casa el muy hijo de puta. Nada mejor como hacer ejercicio y llegar a casa “roto”, con ganas sólo de poder descansar o hacer cosas tranquilitas como respirar, parpadear o escuchar a Ben Harper.

Pues eso, yo también tengo la desgracia de padecer cierto reflujo gástrico. Pero en mi caso es un poco más grave y llega a provocarme algo que se llama “anillo de schatzki”, que es un callo de tejido en el interior del esófago, provocado por la acidez constante debida al reflujo, y que dificulta bastante el tragar alimentos sólidos.

Para ver si era grave o no, tuve que pasar por una endoscopia…ha sido una de las peores experiencias de mi vida. Estar cerca de cinco minutos sufriendo una arcada constante, mientras intentas tragar 2m de manguera es una experiencia terrible. Y a Gonzo se le ha olvidado comentar que la puta manguerita te abre las vías desde la boca hasta el estómago, con lo que el aire puede entrar y salir libremente, y no puedes evitar eruptar constantemente entre arcada y arcada…realmente asqueroso y doloroso.

Cuando por fin terminaron y la enfermera me dijo que había estado muy bien, me sequé dos lagrimillas que tenía a punto de caer y me tuve agarrar a la camilla para no cojerla por el cuello y meterle los dos metros de manguera por la boca…!!!!

Lo mejor de todo es que cuando estaba recuperándome por fuera, otro paciente que ya había pasado varias veces por aquello me dijo que si la pedías, estaban obligados a darte una anestesia. Pero ellos no la ofrecían por su cuenta para ahorrarse trabajo y complicaciones, increíble ble ble…

Llevo en esta web unos minutos y en general es de lo más entretenido que he visto en mucho tiempo. El Sr Gonzo escribe bastante bien y las historias son buenas. Aparte de esto me parece un poco chocante encontrar lo de “En un ambiente cada vez más orientado al capitalismo más atroz, resulta mucho más rentable prolongar la enfermedad que curarla. Fue así como empecé a tomar Alapryl, un tranquilizante benzodiacepínico” en una pagina con Google Adsense, y en la que no es extraño encontrar, por tanto, publicidad que retroalimenta al capitalismo más atroz.

Lo siento pero soy un criticón

Yehaaaa