Cómo escribir bien

Debo confesarlo: no he leído ni a Faulkner ni a Joyce. Ni siquiera tengo intención de leerlos a medio plazo. No soy, pues, un experto en literatura. No diría siquiera que soy un tipo culto.

Mi padre pasó la post-adolescencia metido en libros de filosofía en medio de un torbellino existencialista, y mi madre ya se había leído la Odisea y la Ilíada a la tierna edad de ocho años. En una casa así, incluso con poco interés, uno se despierta al final medianamente cultivado. Luego sale al Internet y se da cuenta de que hay gente que sabe un huevo de literatura y que cita a los clásicos sin que les tiemble el pulso. Afortunadamente para todos, también hay gente que escribe.

Se dice siempre que la práctica hace al maestro y la escritura no va a ser una excepción. Sólo hace falta juntar líneas durante mucho tiempo, ser un poco observador para encontrar defectos y un poco paciente para subsanarlos, y terminaremos confeccionando textos de una calidad literaria aceptable por zopencos que seamos.

Hete aquí pues, para ayudar a todos aquellos que no saben de literatura pero quieren escribir, y sin ningún tipo de pretensión por mi parte, un compendio de normas y reglas de buen uso que en estas lides he ido aprendiendo con el tiempo, Está centrado en artículos de unas pocas páginas y preferiblemente de humor, que es básicamente a lo que me he venido dedicando hasta ahora. La mayor parte de estas reglas pueden, empero, aplicarse a cualquier tipo de escritura.



Ritmo, ritmo, ritmo

En cualquier composición, sobre todo si se pretende hacer reír a alguien, el ritmo es fundamental. No deben existir frases que no conduzcan a ningún lugar, que no tengan una razón para estar ahí. Las oraciones deben ser fáciles de leer y deben llevar al lector por la historia de una manera ágil y amena.

Aprendí de mi amigo Jamarier que el humor es como la magia que es como el sexo. El secreto consiste en crear una tensión que culmina en una explosión que de nuevo deja paso a un mínimo desde el que habrá que volver a empezar a construir tensión. Cuanto más alta suba la tensión, más ruido va a hacer al caer.

El ritmo es como la batería en una canción: pasa desapercibida cuando es bien tocada; pero cuando no lo es, la canción es insufrible. Así, normalmente no nos daremos cuenta de que un buen texto tiene ritmo, pero cuando no lo tenga se nos hará patente que falta un algo y no sabremos qué es. Es el ritmo; es lo que hace que entre fácil y que no queramos dejar de leer aunque sea un bodrio. Así me terminé yo Ángeles y Demonios. Hay que joderse.



Cuidar la estructura

Todo aquel que haya hecho redacciones en el colegio sabe que los textos constan de tres partes bien diferenciadas: introducción, nudo y desenlace. Si no has ido nunca al colegio, no te distraigas porque vas a necesitar lo que viene ahora.

La introducción se compone de unas cuantas frases que describen la escena y sitúan a los personajes, ubicando al lector en el lugar y explicándole en qué consistirá la acción. Si no tenemos personajes, conviene empezar explicando a grandes rasgos qué es lo que se va a contar.

La introducción puede constar de una única frase o de varios párrafos, pudiendo el autor experimentar en función del tema. Como en el cine, lo ideal es comenzar con un terremoto y luego seguir in crescendo. Esto no siempre es posible, pero es nuestra humilde obligación intentar captar el interés desde el principio: empezar con un terremoto puede hacer que el lector se decida por continuar leyendo en vez de hacer cualquier otra cosa, generalmente encender la tele. De nuestro buen criterio dependerá el grado de alfabetización del país.

El nudo es básicamente donde largamos el rollo. A nivel estructural no tiene grandes secretos. A otros niveles precisaría de un libro aparte y además lo tendría que escribir otra persona, así que no entraremos en detalles.

En el desenlace la historia llega a su fin. Dependiendo de lo que estemos contando, puede ser conveniente que el lector sepa que la cosa se termina y que hay que ir haciendo balance del texto y empezando a sacar conclusiones. El desenlace adopta formas tan variadas como la introducción, y conviene experimentar cuál es el final más indicado para cada tipo de escrito. Si hemos empezados con un terremoto convendrá acabar con otro. Ya he dicho que esto es como el sexo.



El uso de los paréntesis en el humor

Los paréntesis son recursos muy poderosos que hay que utilizar por tanto con gran mesura. En el momento en el que abrimos un paréntesis pasamos a hacer una confidencia al lector. Es como cuando en las películas el actor deja de seguir el guión para dirigirse al público durante un momento. Son unos segundos muy intensos en los que se está interrumpiendo la acción. Evidentemente, si detenemos el hilo durante demasiado tiempo, al retomar la acción el lector ya no sabrá de qué estábamos hablando. Lo mismo sucede si cortamos el argumento demasiadas veces para hacer múltiples confidencias: al final el espectador estará deseando que cerremos la boca y le dejemos saber cómo termina todo.

Todo aprendiz de cachondo abusa de los paréntesis. Yo lo hacía. Son un arma poderosa que permite la risa a un precio muy asequible, y a menudo es tentador echar mano de ellos incluso cuando la situación lo desaconseja. El resultado es que a la tercera interrupción en el mismo párrafo el lector termina agotado de seguir un argumento que se divide dos caminos en cada renglón: un camino para la historia y otro para las putas gracias del escritor.

Personalmente recomendaría un máximo de dos parejas de paréntesis por página, y siempre lo más breves posible. Si en tu carrera por elevar la tensión se interpone un paréntesis y no estás seguro de si realmente el párrafo lo requiere, en la mayor parte de las ocasiones lo más sabio es metértelo donde te quepa. No dejes que un paréntesis que te parece graciosísimo te estropee una frase que, junto con la siguiente, pueden hacer que el lector se mee de risa. Ritmo, ritmo, ritmo.

Como última consideración, ten en cuenta que esas confidencias que a ti te parece tan graciosas pueden resultar un auténtico coñazo para una mayoría de las personas que no son tú.



Cuida la ortografía

Procura cuidar la ortografía en tus textos. Las faltas son a tus artículos lo que las notas disonantes a la mejor composición musical. Por eso en los grupos de medio pelo siempre es el cantante el único que moja.

Dividiremos los errores ortográficos entre los que te pegan un puñetazo en la nariz y los que estropean el ritmo, aunque en realidad cualquier tipo de falta ortográfica termina destrozando el ritmo y la moral del lector avezado.

En la primera clase se encontrarían palabras como “esquisito”, “umilde”, “expectador” o “vevida”. Cagadas de ese tipo te desacreditan directamente como escritor y rompen completamente el ritmo de la lectura, entre otras cosas porque el lector va a pensar que si hubiera un carné de escribir a ti te lo deberían haber quitado hace tiempo. Cosas como “ginete” o “imberosímil” deberían costar doce puntos de una tacada. Aunque creas que vas bien, lo mejor para todos es que no salgas a conducir un artículo en esas condiciones.

En la segunda clase, aquellas faltas que básicamente rompen el ritmo de lectura, se encuadran cosas como los diferentes usos del por-qué (junto y separado), el si-no y las maravillosas posibilidades de acentuación de cuando, como , quien, donde y por-que. Algunas de ellas harán que te retiren un par de puntos del carné y otras dejarán al lector cavilando sobre lo que realmente querías decir, abortando en cualquier caso su carrera hacia la risa.

Veamos un pequeño ejemplo:

Como no te dije a qué hora tendría lugar el suceso, no quisiste esperar”

Cómo no te dije a qué hora tendría lugar el suceso, es algo que no me explico”

La tilde del como debe estar correctamente ubicada. Si el lector no ha encontrado faltas durante la lectura, leerá exitosamente sin vacilar de principio a fin. Si, debido a nuestro poco esmero ortográfico, el lector ya viene resabiado desde hace unos párrafos, tendrá que leer hasta la coma para asegurarse de que lo que estamos escribiendo es lo que le queremos decir. Por otra parte, si no acertamos con el acento, al llegar a la coma tendrá que volver al principio de la frase para intentar interpretar el verdadero sentido. En cualquier caso la tensión se habrá ido al garete y el prometido orgasmo se habrá perdido. Gatillazo literario. Unos cuantos de esos y tendremos que volver a las pajas editoriales en la soledad de la ignominia.

Las tildes no son un capricho de los académicos para putear a los escritores noveles, sino que en muchas ocasiones definen unívocamente el sentido de la frase y nuestro éxito a la hora de comunicar ideas. Mucho ojo pues con los signos de acentuación.



Lee siempre tus escritos varias veces

La relectura de tus textos es fundamental porque te permite:

  • asegurarte de que el escrito mantiene el ritmo que pretendes.
  • ponerte en la piel de alguien que, prácticamente, lee el texto por primera vez.
  • encontrar faltas de ortografía de primer y segundo nivel así como gazapos, que siempre te dejan en mal lugar.
  • asegurarte de que tienes una visión global de lo que estás escribiendo y redondear el texto como conjunto.

Mi técnica para textos de unas pocas páginas es hacer una pausa cada pocos párrafos y retroceder un poco para releer lo último que he escrito. De esta manera obtengo una visión de las diferentes partes del escrito. Una vez terminado el texto, lo leo desde el principio varias veces. Esto me permite añadir algunas palabras a determinadas frases, recortar otras y asegurarme de que todo queda compacto y con sentido. Una vez creo que está terminado, entonces lo leo una última vez.

Estas relecturas completas se deben llevar al cabo al menos un par de veces, y lo mejor es que sea en días diferentes. A menudo algunas faltas pasan varias veces inadvertidas a nuestros cansados ojos, y sólo un largo periodo con la cabeza en otras cosas las hará evidente a la vuelta.



Y esto es todo. Aquí es donde vendría el terremoto. ¡Kaboum!

Incluso en la escritura hay que saber perder.



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Comentarios

¿De verdad soy la primera?
Vaya! no es que me hiciera especial ilusión, pero esto de llegar y no ver ningún comentario es raro, raro, raro.
Como se notan las vacaciones, ¿eh? Y como se nota los que se seguimos pringando como idiotas…joooo!!

Gracias por los consejos literarios Gonzo! Están geniales. Sobre todo la parte de las faltas de ortografía.

Realmente útil, todo consejo para aquellos que nos gusta destrozar teclados a base de barbaridades.

La verdad es que intuitivamente uno llega a muchas de estas conclusiones, aunque las clases de lengua y literatura esten muy lejos en la memoria ya.

Supongo que leer mucho ayuda a escribir bien porque, sin querer, “repites” las buenas practicas que has ido leyendo.

Un texto muy interesante, la verdad es que algunas faltas de ortografia quitan las ganas de seguir leyendo, “haber” si mas de uno se da cuenta de ello. Yo por mi parte, suelo usar un corrector ortografico.

Ciertamente coincido con shalafi que una de las patadas más dolorosas es la confusión en el uso del ‘haber’ en vez de ‘a ver’.

Xavi!

Debo confesarlo: no he leído ni a Faulkner a ni Joyce.

Nada más empezar he tenido que leer esa frase tres veces, y ha sido un simple intercambio. ¡GAZAPO! ¡2 PUNTOS COLEGA! HAHAHA ;P

Están muy bien tus consejos. Añadiría, para los que depositan su fe en los correctores ortográficos, que los correctores automáticos no detectan fallos gramaticales como los típicos (y patéticos) fallos de “haber” y “a ver”, ques/comos/cuandos/dondes con y sin acento, “sino” y “si no”, y el que más me fastidia de todos: señalar el objeto directo de una oración impersonal como sujeto. Ejemplo: “Habían muchas cosas que ver allí”.

A mi se me da bastante mal escribir, en general se me da mal expresar mis ideas. Pero soy un asiduo lector y coincido en que la técnica es imprescindible. Muchas veces una mala historia bien contada se hace agradable de leer (algunas hasta se convierten en “best sellers”), pero la mejor historia jamás ideada por la mente del hombre, mal contada, no vale ni el papel en el que esté escrita, aunque sea papel virtual.

Argh, con la de veces que lo he releido!!

Parece ser que “habian” algunas cosas que pase por alto ;)

…tendrá que leer hasta la coma para asegurarse de lo que lo que estamos escribiendo es lo que le queremos decir.

Ya no sé si es ironía u ojos cansados. :-)

¡Salud!
Xavi!

En mi familia ha habido siempre mucha afición por la lectura, de hecho, regalarle a mi madre un libro que no haya leído es casi misión imposible, además, es culta e inteligente como poc@s (por algo le dieron el premio al mejor expediente académico y por algo estudió becada en una de las mejores universidades del país ¡¡¡¡¡ te quiero mucho mami!!! X)), la menda en cambio, es mucho más normalita y tiene faltas de ortográfía ( cada día menos ejem) y le cuesta coger un papel y un boli ejem ejem.
Escribir, como todo en este mundo, es cuestión de ponerse a ello pero para hacerlo realemente bien y llegar al corazón de la gente hay que tener un don que por desgracia, no lo da el aprendizaje metódico.

Siempre ha sido mi pasión frustrada. A los nueve años escribí mi primer engendro de libro. Era uno de aquellos libro-juegos que tan de moda estaban entonces.
Después todo han sido proyectos que jamás terminé por falta de ideas y por no saber cómo estructurarlos. Me falta leer un poco más, porque ahora mismo se me queda un poco grande la empresa. Quiero hacerlo demasiado bien y me canso pronto.

En cuanto a tus textos, se nota que eres muy perfeccionista. Se nota que los repasas mucho. A veces eso resta algo de “frescura” porque acabas cambiando el sentido de lo que querías decir en un principio o cambias cosas, tras dudar, que no deberías cambiar. Pero en general tienes ese toque para redondear tus textos con una frase cachonda que le dan ese ritmillo.

Soy aspirante a escritor y por eso este post me ha gustado especialmente.
Me ha gustado sobretodo que hayas insistido en el ritmo y en la intención de “enganchar” al lector. También ese centramiento en empatizar con el lector, tan importante hoy en día.
Sigue así, que tu blog es uno de esos, que por cada post que publicas, más gana en calidad. Y eso no puede decirse de muchos blogs.

http://ubikblog.wordpress.com

Voy a proceder a la introducción, siempre y cuando haya alguna voluntaria entre el público.

Ahora vendría el nudo, pero siempre me salen fatal y se deshacen con solo mirarlos.

Y, por fin, el desenlace: ya me voy a la porra yo solo, no hace falta que me acompañen.

Groucho y el siglo XXI

Si bien estoy de acuerdo con toda tu disertació creo, sólo creo, que te has olvidado de algo importantísimo. Yo mismo me quejo amargamente cuando veo falta alguna, como las que encuentro cuando me leo, además de que el “que/qué”, el “como/cómo” y todo eso tengo la simpática costumbre de ponerlos mal en un 60% de las ocasiones, y lo odio, creedme. Pese a esto, lo que más me cuesta de escribir (amén de elegir las palabras), son los signos de puntuación, me parece algo mucho más que vital que un par de acentos (que me parecen muy vitales) y la mayoría de escritores de medio pelo (like me), los usan de culo. En vista de lo recién expuesto, ruégote, ilustranos en tu infinita sabiduría a este respecto algún día que no se te ocurra un tema mejor.
Como terremoto… ¿valen chistes?
-Doctor, tengo complejo de fea.
-De complejo nada.

Atentamente:
Tio Yyrkoon
Lo importante no es saber sino tener el teléfono del que sabe…

Como decía alguien más arriba, creo que lo mejor para saber escribir es leer. Leer libros, se entiende. Además de aprender a expresarte, tanto oralmente como por escrito, se evita el tener faltas de ortografía. No hace falta saber mucha ortografía, sino que simplemente por intuición sabes cuándo has de poner ese acento o esa “h” y cuándo no. Es horroroso ver apuntes de aspirantes a filólogos (yo empecé Filología Inglesa) plagados de faltas de ortografía atroces, no simples acentos olvidados, sino faltas de b/v, h/sin h, etc. En este país la prensa deportiva, la LOGSE y los sms están haciendo estragos. Una pena.

Por cierto, mi primer comentario en este blog, cuande hace que lo leo casi 2 años. Vago que es uno :p

Muy cierto eso de la necesidad de leer. Y confirmo que es lo mejor para tener buena ortografía; y es mi caso, yo no me sé las reglas de ortografía, nunca llegué a estudiar de un librito que las traía todas, y tengo una anécdota: un día en 5to grado de primaria la maestra pregunta a la clase “¿cuál es la primera regla de ortografía?”, y yo me preocupo, porque era buen estudiante, pero no sabía la respuesta a la pregunta y consideraba que la misma era una pregunta básica; mi sorpresa cuando todos dicen a una voz: “antes de p y b se escribe m”, y yo entonces pienso, “ah, sí, ésa me la sabía”. Y honestamente es la única regla que la tengo grabada en mi cerebro como regla, del resto, yo tengo muy buena ortografía, incluso en el liceo un profesor una vez dictó una palabra que nadie conocía, y yo la escribí bien, simplemente porque es como dice cathan, se adquiere una intuición, o un conocimiento subconsciente de las reglas de ortografía, pues de tanto ver y ver las palabras en los libros, el subconsciente las recuerda y te obliga a escribirlo bien, y para las que no has visto nunca o has visto muy poco, pues aplica reglas que deduce de la escritura de otras.

Total, que lo mejor es leer para utilizar adecuadamente nuestro idioma, no importa si serás generador de literatura o no, y es importante leer porque al fin y al cabo todos somos escritores (todos escribimos algo, así sea un recado), y no es bueno pasar por analfabetas funcionales. Además, leyendo se adquiere más conocimiento y considero que se llega a tener una mejor visión del mundo.

Luis12357

Delito tienen también ciertos apuntes de ciertos aspirantes a periodistas. Aspirantes a periodistas que aprueban Lengua de 1º con faltas de ortografía. Y que pasan a segundo. Y que terminarán la carrera confiando en el torpe corrector de Word. La vida es así my friend.

La Mosqueperra

Yo soy un escritor excepcional, lo que pasa es que nunca he escrito nada…

Napa estuvo aqui

Yo en el curro acabo de pasar a limpio unas evaluaciones escritas por gente de una empresa de nivel y uno de los empleados ha escrito “DESINIVICIÓN”… me ha costado deducir que quería decir “DESINHIBICIÓN”. Vivir para ver.
Otro que me hace daño a la vista, aparte del “haber si nos vemos” es ese de “te hecho de menos”. Si es que la gente no lee.

Para escribir aceptablemente, quiero decir, mínimamente bien, no hace falta más que leer.
Para tener un poco de nivel, leer bastante y practicar la escritura.
Pero milagros, a Lourdes. O a la virgen de Fátima.

http://unlocoandasuelto.blogspot.com

…Pues yo cuanto más leo más sensación tengo de que escribo de pena… (que nadie suelte eso de “pues no leas”… que os veo venir).

Aparte de escribir bien también es importante tener cosas que contar: si juntas una cosa y otra entonces te llamas Borges o Delibes.

La Vida Es Asín

Amén a todo. Son pequeñas ayudas muy importantes para el que empieza a interesarse por la escritura, aunque a nada que uno escriba termina teniendo sus leyes propias. Con tu permiso, aquí va mi contribución a la causa con unos pequeños trucos que a mí me son de mucha utilidad:

- Imprime antes de terminar: te acostumbras a trabajar con el ordenador y es maravilloso. No te imaginas la de papel que llegas a ahorrar. Sin embargo, las faltas de ortografía suelen ser muy escurridizas en la pantalla (al menos para mí, que hasta con gafas soy un topito). Una relectura en papel impreso te evitará cometer muchísimos errores.

- Olvídate de dejarlo a leer a los amigos. Al principio está bien, pero cuando alcanzas cierto nivel tus amigos no pueden seguirte en el proceso. A no ser que también les mole el rollo. En la mayoría de los casos, te darás cuenta tú solito de que esto que digo es una verdad como un piano, pero por si acaso serán tus propios amigos quienes huyan de ti como de la peste. Sólo deja leer las cosas que estén terminadas y de las que te sientas especialmente orgulloso. No todas las canciones salen el disco ni todo lo que escribas merecerá la pena ser leído.

- Cuando el ritmo falle, pregúntate quién cuenta la historia. Puede parecer una tontería (a mí me lo pareció en su momento, cuando mi Yoda personal, mi querido Martín Piñol [cuyo libro por cierto os recomiendo], me lo dijo tiempo ha), pero no lo es en absoluto. Si algo cojea probablemente venga de ahí. Recuerda que aunque tú seas el autor no eres el narrador. Define esa persona para poder definir su voz. Esa voz será el pulso de la historia.

Y mejor lo dejo ya, que me está quedando demasiado largo y no quiero aburrir :)

La Mosqueperra

… de lo que explicas … ahora vendrán los ensayos ( en casa y a oscuras ).

Siempre me ha gustado leer mucho, casi que me la paso leyendo todos los dias, igualmente me encanta escribir, estoy aprendiendo a escribir para algún dia ser un escritor consagrado. Por eso me inetereso este articulo, y lo publique en mi blog apenas estoy empezando, si quieres miralo:

www.redescritores.blogspot.com

esperare tus comentarios.

Gracias,gracias y mil gracias, de parte de un inculto escritor y en nombre de todos los que a partir de ahora sabrán expresar mejor sus sentimientos gracias a textos como el tuyo.

Un saludo.

Unívoco (acentuado)

Univocamente (¿lleva acento?)

Sí, así es.

http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=tilde2 (apartado 4.2)