Amores de juventud

Debo confesar que en mis tiempos mozos me enamoraba como si mi vida fuera una radio pop. Todo valía: la compañera de clase, la profesora de matracas, la panadera… Mi corazón era una autopista y unas y otras entraban y salían a toda velocidad atropellándose entre sí. Más que una autopista aquello era como un buffer FIFO, y me enamoraba perdidamente hasta que llegaba el siguiente tren y la embestía y la mandaba al carajo al más puro estilo de un clavo saca otro clavo. Mi existencia era un capítulo de Bricomanía que nunca terminaba.

Aquello era amor plutónico del grande: las frotaba desde la distancia, observaba sus gestos y sus sonrisas desde un lugar seguro y desde luego nunca se formaba en la cabeza la idea de un abordaje frontal. Ellas ya hacían bastantes cosas en mi cabeza. Al principio nada de guarradas, claro, sólo caminar juntos cogidos de la mano por el descampado de detrás de casa y actividades por el estilo. Luego, con el tiempo, mis amadas y yo fuimos cogiendo confianza y hasta aquí puedo leer. En el mundo real, sin embargo, la mano por la pared. Todo atrezzo imaginario.

A tal velocidad me enamoraba que no era capaz de quedarme con las matrículas. A pesar de que algunas de ellas torturaron mi pobre corazón durante semanas e incluso meses en salvajes maneras que no puedo describir, me veo en apuros para confeccionar un all time top-five list. Irónico, ¿eh? Sin embargo, sin duda alguna, el puesto número uno de coladuras sentimentales de todos los tiempos lo ocupa ella, la gemelita.

Yo debía de tener unos veinte años porque llevaba mi corbata de los miércoles. Ella coincidía conmigo en algunas de las clases que repetía el segundo año de carrera, que eran muchas. Como cada vez que mi corazón salía de juerga, ella era una chica bastante normal, lo cual no deja de ser paradójico. Es de esperar que si uno tiene que pasar las noches en blanco sea por una jaca de tres cuartos. Vamos, un cañón de esos codiciados por tres cuartos de la sociedad. Pero el amor, como el fútbol, es así.

Ella era delgadita y poco voluptuosa. Yo tenía amigos con las tetas más grandes que ella, pero a mí me encantaba. Era graciosa y tenía una risa saludable, y además a mí siempre me había dado igual el tamaño de las tetas. Dos gestos y una sonrisa y me tenía en el bolsillo. Una chica normal y corriente que podría estar leyendo esto ahora mismo.

Suele ser común que las gemelas tengan una hermana. Éste era también su caso. Como sucede en todas las parejas de gemelos que han compartido óvulo durante una temporada, siempre hay un gemelo bueno y otro malo. Ella, por supuesto, era la buena. La hermana era aparentemente idéntica al ojo inexperto, pero tenía el gesto torcido y además fumaba. Se veía a la legua que era la mala.

Debieron de pasar unos 10 meses hasta que me atreví a dirigirle la palabra. Palpitaciones, exceso de sudoración, mareos… Toda una serie de síntomas que hasta entonces sólo había experimentado jugando al fútbol en un mediodía de agosto. Aproximadamente medio año después decidí que tenía que tirarme a la piscina, así que reuní todas mis fuerzas, me lié la manta a la cabeza, e hice lo que todo hombre tiene que hacer: comencé la elaboración de un plan. En realidad ni siquiera era un plan.

La idea principal era ir estrechando lazos, sólo que el primer lazo tenía el tamaño de Texas.

Metí a un amigo suyo en nuestro equipo de futbito. La cosa no nos unió demasiado. Luego me apunté a clases de química para pasarle los apuntes. La entrega se hacía los martes a la hora de comer, así que yo aprovechaba para enrolarme en su grupo. El amigo con el que yo comia hasta entonces nunca me perdonó que le dejara un cuatro meses comiendo solo.

Tras un par de semestres conclui que aquello no iba a llegar a ningún sitio, así que pulsé el botón de Def-Con 2.

Por aquellos tiempos yo ya tenía un empleo serio en la revista de la escuela, así que empecé a insertar menciones subliminales sobre su persona en las páginas más destacadas. Salía en los breves de la contraportada, la metía en las viñetas en el cómic de Ceferino Quemao…

Debería darte vergüenza” dirá más de uno. No se preocupen, que ocasiones en las que deseé que me tragara la tierra las hubo a manos llenas. Enfilemos la conclusión del relato omitiendo los detalles escabrosos de importancia relativa.

Un soleado día de primavera me levanté con el pie de enmedio y descubrí que estábamos en Def-Con 1. Realmente fue una sorpresa, después de años en alerta naranja. Había llegado el momento: tenía que hablar con ella y decirle que la quería más que Ratuza a la Coli, que aquello no era sólo plutónico sino mucho más, que cuando me levantaba por las mañanas no pensaba en jugar al ordenador sino en estar con ella. En definitiva: que teníamos que ser novios.

Efectivamente. Me duele reconocerlo pero por aquellos entonces yo era exactamente así de gilipollas.

Como todo enamorado profesional, desde luego no tenía su teléfono. Yo no era un aigor, sino un idiota en toda regla cegado por los potentes focos del amor. En cualquier caso había que hacerse con el número, así que lancé a la KGB.

En aquellos tiempos no había internet y las cosas eran como más artesanales. Mis agentes imaginarios y yo hicimos inventario: teníamos el apellido del padre y el pueblo en el que vivía. Sabíamos que tenía una farmacia, así que sólo había que agenciarse unas páginas amarillas de los alrededores. Al poco tiempo mis dedos recorrían las delgadas páginas en busca de un boticario en el extrarradio que tenía una hija que estaba siendo perseguida por un maníaco que estudiaba en su escuela. El mundo está loco.

En cuanto me di cuenta estaba hablando con ella. Largué varias tonterías sobre algún profesor y luego le pregunté qué tenía pensado hacer el viernes. Me dijo que tenía un cumpleaños. Entonces le pregunté qué tenía pensado hacer el sábado. Me dijo que tenía un cumpleaños.

Ella pasó el fin de semana presuntamente de aniversario en aniversario. Yo quemé esas 48 horas entre libros de estadística intentando expresar en porcentaje cuál era la probabilidad de que una persona tuviera que asistir a dos cumpleaños en un mismo fin de semana. Mis amigos decían que nunca se habían reído tanto.

El fin de semana siguiente volví a marcar el fatídico número, largué varias tonterías sobre algún profesor y luego le pregunté si tenía un cumpleaños el viernes. Un incómodo silencio se apoderó de la línea, y al final me preguntó si no sabía que tenía novio. Desde luego mis servicios de inteligencia me habían informado del extremo con pelos y señales. ¿Acaso entraron los nazis por el este de Polonia? Claro que sabía que ella salía con un desgraciado que no se la merecía. De hecho ese solía ser el común denominador de todos mis amores.

Cayó el telón y se apagaron las luces. Yo recogí los bártulos y salí a la calle. Allí terminaban años de función continua y yo supe que necesitaba un descanso. Había estado más tiempo en cartel que La Ratonera de Agatha Christie.

Luego la vida nos separó. Yo me dejé barba y ella salió del país. Lo último que supe es que cruzó los pirineos. Espero que no fuera por mi culpa.

¿Alguien con una historia más conmovedora?

Eins, Zwei, voto, paja, zumo…

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Comentarios

¿Quién te está rondando, morena?

Gracias por aclararlo; empezaba a preocuparme…

Si hubieras leído la beta de la aclaración (que ya va por la revisión 4, creo recordar, ¿verdad?), entonces sí que habrías podido dejar de preocuparte xDDDD

Pero las betas es lo que tienen: Se las lleva el windows.

pero los pobres tímidos, ¿qué tienes en contra nuestra?
Claro que yo además como el amigo whisky, si las señales no son “yo mujer”, “tu hombre”, me salta encima y me dice : ¡que estoy aquí! ¿me ves?, me pasa como a tí, un día se me acerca una mamá con su niño y me dice hola fulano que tal estás, como no me hacías caso me tuve que buscar al papá por otra parte, y yo con ojos como platos ¿ein? ¿Y cuando fue eso de que estuvieras detrás de mi?

Aunque lo mío es peor, me da por “pillarme” de imposibles. Una que ahora es mi mejor amiga, que no hace más que contarme ssu penas con los novios y para olvidar que me tie pillado, me voy a tirarle los trastos a otra que va y tiene novio. Claro que yo con mi proverbial don de gentes me entero a los 4 meses.

Así queeeee

Ave atque vale.

P.D.: Un tímido anda rondando.

no tengo nada; más bien al contrario.

Pero ahí arriba alguien sacó el whisky y me aconsejó cambiar de tipología.

Igual debería echar un trago a ver si se me cura la timidez…

Aquí todo el mundo saca el whisky pero nadie invita. Paísssss…

34 años, soltera, despistada como yo… xD

No te gustarán altos y con barba, ¿verdad?

Voz en off a lo Rodríguez de La Fuente: Y de essssta manera el homo gilipollensis atttaca sssin piedad antesss de que los lobosh que pululan por la tunnndra oteennnn a la elhorri.

Sin maldad, lo juro xD

…me gustan tímidos. ;-)

¿Veis? Así acaban las grandes historias de amor xD

¡Ah Irlanda! El país de los amores tristes y las guerras alegres… ;)

La primera fue en el colegio, en 7º u 8º, iba a mi clase… A veces me la encontraba de camino a clase (sí, deseaba encontrármela, pero no me escondía por las esquinas :D). Ella llevaba un tiempo saliendo con otro chico de mi clase, creo que yo era el único que no lo sabía. Un día me preguntó si me gustaba alguien de clase, yo le dije que sí, pero que no le iba a decir quién. La cosa fue algo así:

- ¿Es Ana?
- No
- ¿Es Sole?
- No
 …

Y claro, al final ya no quedaban muchas donde elegir :D Lo malo vino en la excursión de 8º, que se puso otra vez con lo mismo: yo estaba hecho una piltrafilla y ella me preguntó que qué me pasaba, que si me gustaba alguien… Eso ya me cabreó.

¿Qué paso al final? Pues creo que ella se casó hace unos años con el chico aquél con quien salía en el colegio, no sé si seguirán. Y echo de menos a Sole, a ella también me la encontraba de camino al colegio antes de mudarme de casa y antes de que yo supiera que me tenían que gustar las chicas, nos llevábamos bien.

La segunda fue ya en el instituto. Tras una temporadita decidí que tenía que tirarme de cabeza:

- ¿Quieres salir conmigo?
- No

¿Qué se dice en estos momentos? Pues a mí no se me ocurrió otra cosa que preguntar: “¿Por qué?”

En fin, las demás ya no las cuento, porque son personas con las que tengo, o me gustaría seguir teniendo, alguna relación :D

Si una cosa he aprendido es que las cosas hay que decirlas. No puedes esperar que alguien sepa algo si tú no se lo dices, y no valen indirectas.

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida.
¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte.

Me has recordado a mi primera calabaza. Debíamos tener unos cinco años cuando le pregunté a un niño cuyos padres eran amigos de los míos (te puedes imaginar la cantidad de tiempo que pasábamos juntos) si quería casarse conmigo y me dijo que no, que él se casaría con otra más guapa. Ahora el pobre está calvo y parece 15 años mayor y yo… Qué narices! yo estoy para mojar pan!! B¬p

Shakti

Me paso algo parecido al entrar en la veintena,en plenas fiestas, y con cierto grado etilico le dije a una chica de mi peña que me gustaba (tengo la excusa del alcohol), he de reconocer que dentro de lo que cabe fue bastante amable en su respuesta; por suerte al poco llegaron unos amigos de otra peña y nos fuimos a continuar la noche en otros sitios, eso me salvo de una verguenza mayor. Al dia siguiente me entere de que se habia enrollado con el amigo de un amigo… en fin, hay historias que parecen universales.

Hola, me llamo flanagan y también leo a Gontzo”.

Creo que todo el mundo que no ha sido un capullo integral ha tenido al menos una fase de plutonismo gilipollesco. Os cuento mi pequeña historia. Resulta que en el instituto había una chica, desde mi punto de vista preciosa, aunque que muchos amigos decían que era normalita. Que sabrían ellos de lo que era una princesa élfica sin haber leído el señor de los anillos. Casualidades del destino, o quizás porque cuando conectas con alguien lo haces en muchos sentidos, mi mejor amigo y compañero de instituto opinaba lo mismo. Los dos nos quedábamos mirándola con cara de gilipollas y cuando nuestras miradas se encontraban, nos partíamos de risa al vernos reflejados con un semblante tan estúpido. Imaginaos que buenas vibraciones estábamos transmitiendo al objeto de nuestro amor: Miradas bobaliconas y a continuación, risas adolescentes. De todas formas, yo creo que nosotros éramos invisibles para ella en aquella época.

Recuerdo que un viernes por la noche, en una fiesta del instituto, vimos como la chica en cuestión besaba a un pamplinillas, que en aquella época era un tipo “interesante”: vestido de negro, un “vanguardista” (no se si os acordáis). Fue la primera gran borrachera de mi vida. Mi corazón estaba destrozado por una chica que no sabía de mi existencia.

Pasaron los cursos y aunque ella se hizo vanguardista supongo que gracias a su novio, la atracción que sentíamos yo y mi amigo por ella seguía inmutable. Tanto, que tratamos de acercarnos a ella de alguna forma. Aquí es donde viene lo bueno: Ella se apuntó a un taller de teatro del instituto. Y a nosotros se nos ocurrió que era una buena idea apuntarse al taller de teatro para conocerla mejor. Comenzó el taller de teatro. Ella iba poco y cuando iba, casi nunca coincidíamos en ninguna actividad. Lo peor del asunto es que IBAMOS A REPRESENTAR WEST SIDE HISTORY. ¿Os imagináis bailando patéticamente delante de todo el instituto?. Aquella experiencia nos habría marcado de por vida, menos mal que la función se suspendió. Nos sirvió para conocerla un poquito más y descubrir que los amores plutónicos son siempre mejores en la distancia. De cerca, ella no perdía belleza pero resultaba un poco repelente y “pijilla”.

Sin embargo, la historia no acaba aquí. Años más tarde, mi amigo, que sigue siendo mi amigo, resulta que es compañero de trabajo del vanguardista, que se casó con ella y ahora supongo que es retraguardista. Y yo trabajo en una empresa a escasos 500 metros de ella. El destino es curioso, le gusta cachondearse de uno. Coincidí con ella varias veces hace unos 5 años, que yo estaba justo en una etapa de soltería. Comenzamos a intercambiarnos mensajes de correo, e incluso a desayunar juntos en alguna ocasión con otro compañero de trabajo. No os imaginéis nada malo, todo fue muy cordial y en plan amigos. Ella ahora es una mujer mucho más interesante, simpática y conserva intacta su belleza. Pero está casada y justo en esa época se quedó embarazada (que no, que yo no tengo nada que ver…). Dejé de escribir mensajes porque aquello no tenía mucho sentido. O iba a ser doloroso, al menos para mí. Es mejor un amor platónico que un amor plantónico.

La verdad que sigo siendo amigo de mi amigo. Estoy más cerca de Nietzsche que de Platón. Pero se me ha pasado por la cabeza enviarle un mensaje de correo a ella para que leyera esto. Si eso no es hacer el gilipollas, que venga Platón … y me de dos hostias.

Acabo de entrar por primera vez en esta página y realmente me ha parecido interesante… siempre me ha gustado escudriñar en lo referentente a las miserias humanas y me han gustado mucho sus historias. Tengo 23 años y es alentador ver como algún día podré reirme (si es que ahora sólo lo hago parcialmente) de algunas cosillas que aun me están tocando vivir… :)

Creo que todo el mundo que no ha sido un capullo integral ha tenido al menos una fase de plutonismo gilipollesco

Ahí, ahí xDDD

¿Que paso con la Odisea de Homero? Porque repasando los postanteriores lei la entrada en la que estaban puestos los capitulos uno y dos ¿Sigues Gonzo escribiendo algo, o lo dejaste apartado? Porque la verdad, despues de leer “Tiempo que perder” me has dejao con las ganas de otro librillo.

Saludos!!!!!

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When everybody loves you
You should never be lonely

Como hace mucho tiempo que no hablamos del Equipo A, lo saco a colación para hablar de otro equipo. Quizás no recordeis que por las tardes de principios de 1982 echaban por la primera una serie de televisión de ciencia ficción. Esa serie es una de las mejores de ciencia ficción no tanto por los efectos especiales (que son una mierda, ya que era una serie de bajo presupuesto) sino por la actuación y los guiones, que están en la mejor tradición del teatro británico.

Me refiero a “Los Siete de Blake”, serie que me estoy bajando en versión original, y cuyos guiones están disponibles en internet. Gracias a esos guiones me estoy viendo la serie entera en versión original con unos subtítulos muy “sui géneris”.

Pues nada, ya he hecho la publicidad correspondiente. ¿Alguno de vosotros se acuerda de esta serie? Sólo proyectaron la primera temporada.

mmmmm, yo no me acuerdo… quiza sea porque nací un año despues :-P

Saludos

Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”.

Mi último voto ha sido ‘cliqueado’. Más de 2300 votos separan este blog del segundo puesto en el ‘general’ y es el primero en TODAS, absolutamente TODAS las categorías del concurso.

Excelente…

Me dio por darme una vuelta por primera vez por la página del segundo puesto… y la verdad es que me he cagado de la risa, sobre todo con su escritorio hiper-windozero autodenominado freakie (¡sic!).
El mundo está loco.


Danny G.
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Me ha gustado eso de que al levantarte te acordabas de ella XD
Desde luego que a esas horas son momentos “duros” y es necesario hacer volar la imaginacion…. :D

Y es que a mis 28 no termino de pasar de la fase plutonica; vamos que me llevo la duda a la tumba (y a juzgar por lo que he leido es mejor asi), y sigo pillandome, y sin saber como decir la primera palabra, y sin saber como hacerme el encontradizo, y, y, y …….
Y (soy el tio de las Y) confiando en la fisica cuantica, porque si es cierta ya tengo ni se cuantas buenas novias desde el mismo momento en que descarte acercarme y decir cualquier gilipollada (ninguna seria mayor que estar donde estubiera en ese momento)y opte por continuar la mosca con los amigos.
En fin pobrecita la siguiente “victima”, objeto de mis suspiros y desvelos, que tendra la suerte de no saber que hice lo posible solo por verla.

P.D. Ya que estamos en plan nostalgico os recomiendo una cancion: albunes de fotos, de un tal Pablo Moro http://www.pablomoro.com/ (perdon por hacer publicidad del tio, pero me parece bueno).

Y ahora libre de la presion de concurso tienes previsto retomar ECOL

La mayoría hemos tenido uno de esos…mi pregunta es, se cura con el tiempo? esperemos que la historia no se repita.

Claro que sabía que ella salía con un desgraciado que no se la merecía. De hecho ese solía ser el común denominador de todos mis amores”

Esa y la “solo de amigos” son las clasicas… y uno observando sabiendo que haria lo que fuera por esas minas. Suele pasar

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