Los tiempos están cambiando
Cantaba Bob Dylan hace ya unas décadas que los tiempos estaban cambiando. Si ya entonces aquello tenía sentido, ahora lo tiene más. No sólo los tiempos están cambiando, sino que el mundo está cambiando. Nosotros estamos cambiando, y además una barbaridad.
Los empleos son cada vez más diferentes. Trabajo desde casa a media jornada para un vecino francés que vive tres pisos más arriba. Me siento en un sillón de esos que se tiran para atrás y ponen los pies en alto. Me pongo un madero entre los brazos del mueble y sobre él reposo el portátil desde el que hago todas mis faenas. Jamás pensé que trabajar podía ser tan confortable. A todo el invento le faltan un par de detalles, como el de doblarme el sueldo por el mismo número de horas, pero es un avance bastante agradable sobre el concepto general de trabajo. Currar con un cojín en los riñones y los pies en alto es una experiencia notablemente suave.
El mismo vecino organiza todos los lunes un encuentro futbolístico en el que participo y que encuentro de lo más colorido. Jugamos españoles, franceses, argentinos, alemanes y seguramente alguna nacionalidad más que se me escapa ahora mismo. Blancos, negros. Altos, bajos. Gordos, delgados. Todos allí mezclados persiguiendo el balón y pasando un buen rato. Si alguien nos habla de fronteras nos parecerá que nos está tomando el pelo.
El evento semanal, ahora en plena pujanza, contaba al principio con pocos participantes. Tan pocos que tuve que colaborar en buscar nuevas caras. Puse un twitter buscando a alguien que quisiera incorporarse y me respondió un argentino. Más tarde me contó que fue su mujer la que leyó el twitter y le dijo “Flaco,¿vos no querías haser deporte? Aquí buscan a alguien para dar patadas a un balón”, y así fue que desde entonces, hace ya más de un mes, se convirtió en fijo en cada convocatoria. Tan buenas migas hemos hecho que esta tarde hemos quedado con los portátiles en un bar para hablar de blogs, de Drupal y de gestores de contenido sin bases de datos. Atrás quedaron los días en que, de acuerdo con el telediario, en Internet sólo se encontraban perturbados e inspectores de Hacienda.
El fin de semana pasado fui a casa del Chano a conocer a su hija, de ascendencia bielorrusa y descendencia española. Cuando entré en el comedor, la situación era surrealista. La familia, natural de las profundidades de la España relativamente profunda, acogía ahora una nueva rama cuyas raíces se perdían en las blancas estepas de la Europa que toca ya con Asia. La abuela del Chano y su suegra pugnaban por hacerle carantoñas a la niña, de apenas unos meses de edad y nacida en Regensburg, Baviera, Alemania, donde la crisis de los pepinos. No sé cómo se apañan, pues la suegra sólo habla ruso de libro, y la comunicación es tan compleja que uno sólo puede señalarse a sí mismo y decir su nombre. Ni hablar del tiempo se puede con esa señora, y sin embargo ahí está, pasando su tiempo en el seno de una familia afincada junto al mar en la antigua Iberia. De alguna manera la comunicación va bastante más allá de lo que uno dice.
Los tiempos están cambiando. Las fronteras son ahora conceptos virtuales. Las mentes se abren y quizá nos empiecen a servir como paracaídas en una época de caída libre en la que los nacionalismos empiezan a verse no ya como una cuestión de identidad, sino de ego, de euros y de últimos reductos de poder para testaferros locales que han encontrado un nicho en el que ponerse un sillón y frotarse el ombligo mientras aprovechan para hacer carrera manipulando profundos y poderosos sentimientos humanos.
Definitivamente, los tiempos están cambiando. Y yo estoy cambiando con ellos. Gracias por acompañarme.
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Comentarios
sergperea
Mié, 08/06/2011 - 10:20
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Y que lo digas tronkete. En
Y que lo digas tronkete. En esas estamos, son tiempos en los que tiene lugar un cambio generacional quizás de los más trascendentales que se han dado en toda la historia de la humanidad. Veremos como la generación anterior sigue aferrándose a viejos valores, al fin y al cabo el tema de la nacionalidad siempre ha sido un eficiente método de control de las masas…pero a esos carcas les pasará como a los otros, esos que todavía creen que pueden obligarnos a comprar su música en trozos de plástico a 20€: que bajarán a la tierra y tendrán que buscar la manera de adaptarse a una nueva forma de concebir el mundo. Los tiempos cambian, pero nos adaptamos (algunos).
Felicidades por tu curro. Yo llevo mucho buscando justo lo mismo que tú… cabronazo. ;-D
admin
Mié, 08/06/2011 - 11:26
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El curro
Gracias. Pues es curioso, porque fue algo completamente inesperado. Fue una de esas conversaciones de ascensor que en vez de versar sobre el tiempo versaron sobre algo más profundo, y terminó contándome que buscaba a un ingeniero. Un café y a currar. A menudo basta con tener las ideas claras y estar abierto a lo que venga.
Y me ha costado bastante llegar a disfrutarlo, en concreto seis meses. Sostenía yo la creencia de que no podía disfrutar un empleo que no estuviera completamente alineado con lo que estoy creando a medio plazo, más relacionado con la PNL y la evolución humana. Ahora creo que me lo puedo pasar bien haciendo este trabajo y así lo estoy viviendo. Lo que son las creencias. Estoy aprendiendo mucho sobre mí.
Un saludo! :-)
Nasón
Mié, 08/06/2011 - 12:56
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… son tiempos en los que
… son tiempos en los que tiene lugar un cambio generacional quizás de los más trascendentales que se han dado en toda la historia de la humanidad. Veremos como la generación anterior sigue aferrándose a viejos valores …
Todas y cada una de las generaciones que han hollado el planeta Tierra han pensado exactamente lo mismo es relación con la generación anterior. Al final, nunca es para tanto.
loflipo
Mié, 08/06/2011 - 12:21
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Los tiempos cambian...
Si, cambian. Lo que no se sabe es si para bien o para mal. Individualmente habrá diferentes puntos de vista. A unos pocos (que diría mi vecino) les va de puta madre, a otros tantos (que digo yo) no les va tan bien.
Las fronteras son conceptos virtuales para nosotros pero para los que nos “manejan” son físicas, vaya si lo son. Estamos en matrix, feudales, vasallos y plebeyos, 1984 o una mezcla de todo eso. “Con la policía, todo solucionado, para los problemas jarabe de palo” como rezaba fito. Estamos en un mundo dirigido por multinacionales, sociópatas encubiertos, en el que desgraciadamente hay poco que hacer. Hay muchos cambios pero a la vez muy pocos. Seguimos oprimidos y viviendo dos mundos al mismo tiempo; el real y el paralelo.
El real, es el humano. Tu familia, tus vecinos, amor, tus sentimientos, tu cabeza, tus dolores, tus principios y convicciones. La verdad.
El paralelo o irreal es el resto. Bin Laden, Obama, el papa, el PPSOE, los pepinos, la gripe aviar, jornada laboral, Tripoli, crisis, OTAN, Afganistan, Burbujas, porcentajes, paraisos fiscales, economia global, terroristas, perros flautas, gobiernos, derechas, izquierdas radicales, antisistemas y toda la mierda que se le quiera poner o que aparece en cualquier periódico a diario.
El paralelo es el que nos impregna a todos con su hedor y, lamentablemente, consigue que muchos crean el mundo paralelo como real.
Conclusión, cambios hay, pero no son para todos en la misma dirección.
Saludos,
Me alegra que estés bien aunque no me conozcas.
machbel
Mié, 08/06/2011 - 12:24
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Todo cambia
Todo cambia, si no donde estaría la gracia? Interesante ese mix de nacionalidades, seguro que aprendeis mucho de otros lugares y de como es la gente, y veis que al final todo el mundo es muy parecido.
chechu
Mié, 08/06/2011 - 14:04
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Hombre, lo cantaba Bob Dylan
Hombre, lo cantaba Bob Dylan y también Loquillo, cada uno en su estilo :-)
http://www.youtube.com/watch?v=CYsVJxJ2c6M
Como rezaba aquel (discutido) proverbio chino, “ojalá vivas tiempos interesantes”
http://es.wikiquote.org/wiki/Discusi%C3%B3n:Proverbios_chinos
Diego Alejandro...
Mié, 08/06/2011 - 15:53
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Meras etiquetas
El Maestro afirmaba que carecía de todo sentido definirse como indio, chino, africano, americano, hindú, cristiano o musulmán, porque ésas son meras etiquetas.
Ya un discípulo que afirmaba ser judío por encima de todo, le dijo con enorme delicadeza:
«Lo que es judío es tu condicionamiento, no tu identidad».
«¿Y cuál es mi identidad?»
«Nada…», dijo el Maestro.
«¿Quieres decir que soy puro vacío?», preguntó incrédulo el discípulo.
«Nada… que pueda ser etiquetado», concluyó el Maestro.
-Anthony de Mello, «Un minuto para el absurdo».