Diez razones para no tener un trabajo

Lo ideal sería no tener que trabajar, poder estar todo el día tumbado a la bartola rascándote la barriga. El problema es que sólo el mero hecho de disponer de una barriga ya acarrea una serie de compromisos: hay que vestirla, llenarla, broncearla… Una barriga tiene una serie de necesidades, y en el mundo actual las necesidades se cubren con dinero. Por lo menos algunas de ellas.

Steve Pavlina, un tipo realmente peculiar del que algún día tendremos que hablar, hacía hace algunas semanas unas reflexiones sobre por qué no hay que tener un trabajo.

Estoy de acuerdo con él, nadie debería tener un trabajo. Yo el primero.

Eso sí, si tienes menos de 18 años no les digas a tus padres que abogo por que no des un palo al agua en la vida. Voy a hacer una adaptación libre del texto para que quede claro lo que el buen hombre propone.

1. Desconectar tiempo e ingresos

Cuando uno entra en un puesto de trabajo, lo que está haciendo es pasar a cambiar su tiempo por dinero. Cuando piensas en la hipoteca a final de mes, en realidad no estás pensando en la cantidad de dinero que vas a tener que pagar, sino en las horas que vas a tener que pasar en la oficina. ¿Haciendo qué? Da igual, te pagan por tu tiempo.

En realidad a la mayor parte de la población mundial le importa muy poco el tiempo que pases en tu puesto de trabajo. Quizá sólo tu jefe y Minglanillas estén interesados. Al resto lo único que nos importa es el valor de lo que puedas generar. ¿Cuánto pagarías por este artículo? ¿Pagarías el doble si en vez de dos horas me hubiera costado cuatro?

Está bien echar un vistazo a lo que se considera “normal” para ver cuáles son las posibilidades que ofrece la no-normalidad. En este caso, la primera conclusión a la que llegamos es que hay que desconectar los conceptos de tiempo y dinero.

2. Experiencia limitada

Uno puede pensar que es interesante tener un trabajo para adquirir experiencia. El problema es que el tipo de experiencia que se adquiere es la que proporciona la capacidad de realizar una función determinada de manera repetitiva. Al principio se aprende mucho y luego te quedas estancado, perdiendo mientras tanto la posibilidad de adquirir nuevas experiencias que a la larga pueden resultar mucho más valiosas.

¿Qué va a pasar con la experiencia que posees en tu puesto de trabajo? Si dejas de trabajar con Java, ¿cuánto Java recordarás de aquí cinco años? ¿Existirá Java en tres años?

¿No sería mucho más importante adquirir experiencia en cómo hacer dinero por tu cuenta?

3. Una domesticación que dura una vida

Conseguir un trabajo es como enrolarse en un programa de domesticación humana. Uno aprende a ser una buena mascota.

¿Te gusta tu cubículo? ¿Has crecido lo suficiento como para llegar a apreciar el color beige de las paredes? ¿Qué tal el entrenamiento? ¿Se te recompensa por tu buen comportamiento? ¿Te enseñan lo que es la disciplina si no eres capaz de cumplir las órdenes que te proporcionan?

El empleado, el perro de Pavlov y la rata en el laberinto persiguiendo el puto queso.

4. Demasiadas bocas que alimentar

De cada nómina se retiene aproximadamente una burrada en concepto de impuestos. Estos impuestos están diseñados para disfrazar la cantidad de dinero que se queda por el camino ya que una parte la paga tu empleador y otra parte la pagas tú. De todas maneras, puedes estar seguro de que tu empleador considera que todos esos impuestos son parte de tu salario, así como cualquier otra compensación que recibas como beneficios. Incluso el alquiler de la oficina que estás ocupando entra en las cuentas, así que tienes que generar por lo menos más valor de lo que cuestan las paredes entre las que te mueves. Más vale que te guste tu oficina, porque la estás pagando todos los meses.

Otras partes de tu sueldo van destinadas a pagar a inversores y a propietarios, y eso son muchas bocas que alimentar.

Al final a ti te llega una pequeña parte del valor que estás generando. Tu salario real es aproximadamente el triple de lo que recibes, pero nunca verás la mayor parte de ese dinero. Va directo al bolsillo de otras personas. Y tú que pensabas que eras una persona egoísta…

5. Demasiado riesgo

La mayor parte de los empleados creen que encontrar un trabajo es la manera más segura de obtener un sustento económico. La gente cree eso porque el condicionamiento social hace maravillas.

Estás poniendo tu única fuente de ingresos en manos de tu empleador, que puede deshacerse de ti con dos palabras: “Estás despedido” (generalmente empleará más). ¿No sería más seguro tener diez fuentes de ingreso que una sola que dependiera de una única persona? ¿Dónde está el sentido común cuando se le necesita?

La idea de que un trabajo es la manera más segura de hacer dinero es sencillamente estúpida. No puedes tener seguridad si no tienes control, y nadie tiene menos control que los empleados. En realidad, los empleados deberían ser llamados “Jugadores Profesionales”.

6. Tener un idiota por jefe

En el mundo del emprendedor, si te encuentras a un cretino puedes dar media vuelta y largarte por otro camino. En el mundo corporativo, cuando vas andando y chocas contra un gilipollas, lo único que puedes hacer es decir “Disculpe, jefe”.

7. Mendigar dinero

Cuando necesitas aumentar tus ingresos, ¿qué haces? Te levantas y vas a pedir más dinero a tu dueño. Ten en cuenta que tus padres podían ceder porque eras su hijo, pero a tu jefe no puedes ir con el mismo cuento. En cualquier caso, ¿qué tal sienta que te lancen unas migajas aquí y allá de vez en cuando? Si eres bueno te darán una chocolatina.

¿No sería mucho más razonable ser tú el que decidiera cuánto dinero quieres recibir a cambio de tu trabajo?

8. Una vida social endógámica

Mucha gente sale por las tardes con gente de su trabajo. Pasan su tiempo con las mismas personas trabajando en los mismos campos. Se trata de relaciones incestuosas que se convierten en callejones sin salida. Las conversaciones versan sobre los nuevos ordenadores que van a instalar, o si el día de nochebuena habrá que trabajarlo por la mañana, o sobre quién será el que se lleva los bolígrafos de punta fina que desaparecen del almacén. Podríamos salir y hablar con gente nueva, pero joder, eso da miedo. Mejor quedarse donde no hace frío.

Si uno de tus co-esclavos es vendido a otro dueño… ¿pierdes un amigo? Si en tu trabajo sólo hay tíos, ¿es la secretaria la única mujer en el mundo con la que puedes hablar?

¿No sería mejor poder decidir con quién te relacionas y con quién no?

9. Pérdida de libertad

Se precisa de un gran esfuerzo para convertir un ser humano en un empleado. Lo primero que tienes que hacer es terminar con su voluntad propia. Lo mejor es proporcionarle, en cuanto entra por la puerta, un grueso manual con el código de conducta, un tocho lleno de normas y reglas sin sentido. Esto consigue que el empleado sea ma? obediente, ya que percibe que podría ser disciplinado en cualquier momento por cualquier cosa que escape a su entendimiento. Al final el empleado concluye que lo suyo es comulgar con ruedas de molino para evitarse desgracias.

En algunos lugares a los empleados se les explica cómo tienen que vestir, cómo tienen que actuar. No se les puede dejar pensar por sí mismos, eso lo arruinaría todo.

10. Convertirse en un cobarde

Los empleados siempre se quejan airadamente de los problemas de la compañía. En realidad no quieren soluciones, sólo quieren poder decir, llegado el caso, que la culpa fue de otro. Si no le puedes decir a tu jefe de vez en cuando que es un capullo sin que te despida, entonces te has convertido en propiedad de tu dueño.

Si trabajas rodeado de cobardes durante todo el día, ¿no crees que se te va a terminar pegando algo? Por supuesto. Es sólo cuestión de tiempo que termines sacrificando las partes más nobles de tu humanidad en el altar del miedo: primero el coraje, luego la honestidad, luego el honor y la integridad… Finalmente tu voluntad propia.

Has vendido tu humanidad por una ilusión, y ahora tu mayor miedo es descubrir la mentira en la que te has convertido.

Vivir feliz sin un trabajo

¿Y cuál es la alternativa a buscarse un trabajo? La alternativa es vivir felizmente sin un curro y generar dinero a partir de otras fuentes. Date cuenta de que ganas dinero proporcionando un valor (no tiempo), así que busca una manera de proporcionar un valor a través de algo que sepas hacer bien y cobra un precio razonable por ello.

Una de las maneras más sencillas es comenzar tu propio negocio. Cuesta más tiempo y esfuerzo empezar tu propio camino, pero tu libertad bien vale la inversión inicial de tiempo y energía. Luego podrás relajarte y comprarte tus propias migajas e incluso un par de chocolatinas. Y toda la experiencia que reúnas por el camino servirá para tu nuevo trabajo: Hacer dinero sin trabajar para otro.

Por si quieres leer El artículo original (en inglés).

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Comentarios

Verdaderamente la Bruja Avería tenía más gracia y era menos hipócrita que esta gente, simples aprendizes de brujo de esta única e irrepetible eminencia neogalvánica y ultrafundiente, pionera en la creación de (por citar un ejemplo) el Ministerio de Explotación a Conciencia y el Departamento de Lucha contra el Desempleado. Para los que no la conozcan, busquen, busquen en internet…. aprenderán cosas muy instructivas.

En fin, a mí todo esto me parece una gran mentira de principio a fin (un montón de mierda, vaya). Creo que es la típica engañifa, no en el sentido de que el listillo de turno se forre a costa de la credulidad ajena (que también) sino en el de ser un panfleto propagandístico de la religión neoliberal y ultrafundiente que trata de lavar el cerebro a la gente para que se crean de verdad que la felicidad no está mal, pero es mucho mejor trabajar hasta reventar.

Esto ya lo he visto años ha… tras la precariedad y los contratos basura (flexibilidad y polivalencia lo llaman) llega la autoexplotación a conciencia: ¿está usted harto de trabajar para una gran empresa que trata a sus empleados como carne de cañón? ¿está harto de que su jefe le explote? ¿harto de horas extras? pues nada, nada, monte su propia empresa y descubra las delicias de trabajar para la misma (o parecida) empresa de antes, pero esta vez poniendo usted todos los medios, basta de compañeros de trabajo (la mayoría también ha montado su chiringuito), ahora tendrá competidores con los que competirá rebajando costes (o sea, sus ingresos) , no más horas extras, ahora todas las horas serán de destajo para poder cumplir con el contrato, no piense en los pagos atrasados, las condiciones leoninas y demás miserias, piense en cómo se sentirá su ego cuando su empresa Servicios Trifásicos Tiburcio, Sociedad Limitadísima, trabaje de igual a igual (es un decir) con Muchapasta Corporation SA.

Un poco más en serio: me parece muy bien que la gente que tenga vocación o que valga para esto, monte su propio negocio, puede que incluso les vaya bien y todo, pero no que lo vendan como la panacea para todo el mundo; al final cuando esto se generalice, para la mayoría de personas sólo significará más trabajo por menos dinero y en condiciones mucho peores que antes. ¿No están convencidos? Hagan la prueba del algodón: ¿creen que los jefazos, los ejecutivos con sueldazo y contratos blindados van a hacerlo? NO, esto es sólo para los pringados, no para la clase digiriente (a no ser claro, que lo hagan con trampa, asegurándose gracias a sus contactos, jugosos contratos amañados por servicios incluso inexistentes o mejor, montando la empresa a nombre de la mujer, cuñado o amigo y autoadjudicándose contratos a dedo) ¿En algún momento en el texto cuando habla de las servicias del trabajo asalariado se menciona siquiera la posibilidad de organizarse y resistir, defender tus derechos, etc… claro que no, si eso no existe, el despido es libre por imperativo divino y eso de que alguna vez hubo algo llamado “movimiento obrero” que consiguió que en algunos países se repartiera un poco la riqueza, jornadas laborales que dejaban tiempo para el ocio y el descanso, salarios dignos, condiciones de trabajo aceptables, seguridad social, seguro de desempleo, etc… es una leyenda medieval, como los templarios. Ciudadano, tu futuro es trabajar a destajo por un salario muy bajo y ser fundido en accidente laboral, sin seguridad social. ¡Viva el Mal, viva el Capital!

acabo de releer este post y requiero una actualización tras tu renacimiento laboral!

Menos mal, menos mal!!! Lo que no leí de este artículo fueron los comentarios, y veo con alivio que no logró engañar a muchos, empezaba a creer que Pavlina era un gurú de la oratoria y el disfraz y nadie había advertido la tónica general de esa web.

Lástima que algunos de los que han posteado por aqui parezcan haber desaparecido, junto a Gonzo, quién parece no encajar bien opiniones adversas a la propia (sin acritud, espero equivocarme).

Por cierto, si este fin de semana alguien vió a dos taraos en las calles del barrio del Carmen de Valencia, en plena noche gritando “Gonzotebeá, baja, que estamos de visita por Val”… ruego disculpen las molestias, eran dos catalanes con alguna copa de más. XDDDD

|ng.

Bueno yo creo que se ha metido de lleno en una oficina gris vacia y que ha tenido malas experiencias con los jefes .
Recuerdo una entrevista que me hicieron para ser encargado de un grupo de personas en una empresa de telefonia y me hicieron dos preguntas trampa ¿que tal eres con las personas que trabajas y con las que no trabajan?.
Yo obviamente era joven y respondi “con los que trabajan bien y con los que no trabajan mal”
Entonces el hombre se puso en pie me dio la mano en señal de despedida y me dijo “acuerdate de esto en el futuro ,las empresas quieren que seas un hijo de puta con los empleados ,no queremos charlas confianzas etc…..si no, que trabajen”

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