Así es más o menos como he entendido yo hasta hoy la historia de la humanidad. Espero que se me pueda entender. Si me equivoco en algún sitio, agradezco las indicaciones.
Se presuponen el espacio y el tiempo, y de éste último se presuponen las siguientes cosas: que se puede medir, que el ser humano conoce la manera correcta de hacerlo, que va hacia adelante (sea lo que sea que eso quiere decir), y que nunca va p’atrás. Por lo que se dice por ahí, el Universo es infinito pero de que te cagas.
Se presupone que la humanidad nació en este planeta hace un porrón de millones de años. Un porrón es una cantidad que jamás se conocerá con exactitud. Como los decimales del número pi. O no, vaya usted a saber.
Hablando de manera laxa, se presupone que el primer ser humano nació de un padre y de una madre, y se acepta la idea, al parecer previamente debatida, de que viniéramos del mono.
Se supone que al principio la tierra era un caos de fuego y de construcción y que luego fue apañándose la cosa. Al final el asunto llegó a estar habitable y allí nacimos. A día de hoy, se desconocen las causas con exactitud.
El ser humano evolucionó durante un porrón de años. El fuego, las pirámides, la esfinge, los coliseos, la segunda guerra mundial, Madonna, gran hermano y, finalmente, culminó su evolución con la victoria de España en el último mundial de fútbol disputado en un lugar que oigo que se llama Suráfrica. O Sudáfrica, que ahora mismo no sé exactamente cuál es la expresión correcta. Después del mundial, todo el mundo volvió a sus quehaceres anteriores.
Las actuales preocupaciones medias de la humanidad son el alimento, el agua, el vino, el tamaño de las tetas o del pene, la calvicie que se piensa que es de origen prematuro y poco más. La intensidad de cada uno de estos pensamientos variará dependiendo de la zona del planeta que usted sondee.
Sigue habiendo guerras. Seguimos reticentes los unos de los otros. El aire se está, él solo, haciendo cada vez más irrespirable y cada vez comemos más de nuestra propia basura.
Seguimos haciendo distinciones entre razas. Hacemos distinciones entre clases. Tenemos opiniones distantes entre qué es urgente y qué es una paparrucha. La mayor parte del tiempo nos entendemos muy poco entre nosotros.
Pensamos que sabemos lo que piensan los demás, aunque todavía no sabemos que lo pensamos.
La temperatura media del ser humano occidental se puede resumir con la frase: “Estoy preocupado y nadie se da cuenta”. Su presión es alta.
Hemos inventado un montón de cosas. Bueno, las han inventado otros. Usted y yo hemos inventado poco. Todavía.
Todo el mundo dice que estamos en crisis. No sabemos muy bien de qué se trata todavía, pero parece gordo. Si te enteras de algo me mandas un email.
Los seres humanos nunca se han entendido entre sí. A veces se repiten y otras veces van demasiado rápido. Los hombres y las mujeres se llevan a matar. Literalmente. Que sí, que se lo estoy escribiendo. He visto imágenes.
Y esa es una idea así, general. Hoy es un día corriente de una semana chunga de un mes agitado de aun año movido de una vida de insatisfacciones. Si me dices algo te mandaré a tomar por culo. Y ya tienes suerte, que no sabes las cosas que salen por el telediario.
Te has levantado. Has hecho un montón de cosas. O no. Has empezado a leer un texto y ahora estás llegando al final. Puede que pienses algo en tu cabeza antes o después. Puede que hagas algo al respecto de lo pensado.
Mañana el mundo habrá dado otra vuelta y, ya conoce usted la historia, Dios dirá. O no. Y puede que este texto y tú os volváis a encontrar. O no.
O al revés, oiga.
Tú decides.
O no.
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Nota: Este texto nunca ha existido.