Al encuentro con el unicornio (IV/V)

[Viene de aquí]

Hace poco estuve en casa de una amable lectora que me acogió unos días. Se aproximaba el fin de mi estancia y todavía no habíamos yacido juntos, lo que puede resultar a todas luces extraño para todo aquel que me lea. Lo entiendo, yo también hago mis esfuerzos por comprenderme. El caso es que salimos por ahí a tomar unas cervezas. En un momento, le dije:

—Todavía no hemos follado…

—Sí —contestó—, ya me había dado cuenta.

Con el tiempo y el trabajo he conseguido entrenar mi mente para atravesar con fugacidad el drama humano en todas sus posibilidades e ir directamente a la solución de las cosas, así que la siguiente pregunta fue:

—¿Y cómo arreglamos esto?

—Jajaja —rió—. No sé, a mí me tienes que embaucar…

Una parte de mí se sorprendió ante la respuesta; la otra no, pues es precisamente esta la mentalidad que tantas veces he encontrado y que ahora, por fin, soy capaz de describir y detallar.

Echemos mano del diccionario para arrojar luz sobre el asunto:

Embaucar (de embabucar):

1. tr. Engañar, alucinar, prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado.

Así que de eso hablamos, de engañar, de valerse de la inexperiencia o candor del engañado. Flush. Es el sonido de la cadena del váter llevándose mi honestidad y mi sinceridad en un viaje fluvial que luego será marítimo para después tornarse en oceánico. En este contexto, tales valores han dejado de resultarme útiles.

Engañar y alucinar. Nada por aquí, nada por allá; mira lo que asoma por ahí. Ahora entiendo lo de Copperfield con la Schiffer. Resulta que hay que embaucarlas para yacer con ellas. Leí “Les liaisons dangereuxes” hace siete años y es ahora cuando por fin me caigo del guindo. Esto va de embabucar. Acabáramos. Un momento que me pongo la capa y saco el sombrero de copa del desván. Ondiá, un conejo. ¡Esto marcha!

Engañado y embabucado, así me siento al componer la escena completa. Esto del follar es de lo más misterioso. Pero tranquilas, lectoras, que reconozco que todo esto es cosa mía. El otro día una chica me dijo que yo era un seductor y me sobresalté. Ni se me había pasado por la cabeza. Con semejantes lagunas en mi entramado mental, es comprensible que ahora las piezas se ensamblen haciendo estruendo. En cualquier caso, y mientras sigo trabajando en mis carencias, apuntaré que mi perspectiva también tiene su validez y puede arrojar luz sobre el mágico mundo del sexo y del “¿qué es esto que me está pasando? ¡¿Estoy follando?!”. Quizá por eso hay tanta mujer frígida en los consultorios, porque lo hacen y no se enteran. Como en todo lo que uno hace, es interesante estar despierto durante el proceso.

Hacerlo. Follar. Echar un polvo. Bailar el mambo horizontal. Hacer el amor. Darle al ñaca ñaca. Dale alegría a tu cuerpo, Macarena.

A pesar de todo lo anterior, mi lenguaje claro y directo, lejos del engaño y de la alucinación, del embaucamiento, me ha proporcionado también mis gratos momentos.

Hace un tiempo le sugerí a una chavala en una discoteca que se viniera a mi casa.

—¿Me estás hablando de follar? —contestó.

Un par de segundos después, cuando me recuperé del sobresalto, respondí que sí.

—Vamos —dijo.

La cosa fue como la seda, oiga. Lo que en las nuevas corrientes del mundo de la hipnosis se denomina como “Clean language” me dio en aquella ocasión muy buen resultado. No hubo que emplear metáforas. La luna no estaba en cuarto menguante ni el unicornio abrevaba. No hubo que embabucar a nadie y ningún animal resultó herido durante la grabación del episodio. ¿Qué sería del mundo cuando la gente descubriera que se podía hablar claro? ¿Será de eso de lo que va el 2.012? ¿Traerá Wikileaks algo de sexo?

Algo similar me sucedió hace unas semanas. Acababa de conocerla y llevábamos media hora hablando. Era una de esas extrañas veces en que alguien me habla y me habla y puedo seguir el hilo de manera continua. Consciente de que para mis intenciones sexuales me convenía emplear alguna metáfora, opté por un revival de los ochenta:

—Vente a mi casa y te enseño mi colección de discos —le dije.

—¿Tienes discos? —preguntó.

—Qué va, tiro de Spotify.

—Aaaah —dijo con una sonrisa—; ¡tú lo que quieres es follar!

—Sí —contesté.

Y oiga, como la seda. La aproximación “Al pan pan y al vino vino” también tiene sus seguidores, y prefiero entenderme con gente que habla claro antes que tener que descifrar extraños códigos. Muchas mujeres cuentan “Le estoy mandando señales clarísimas y no se entera”. Pues hija, si quieres comunicar que hay vida en tu planeta, o cambias el código o utilizas otra tecnología. Deja de quejarte. Tu voz puede sonar estruendosa en tus oídos, pero a Júpiter llega poco de lo que transmites.

En fin. Entiendo que todo esto, que este texto, es cosa del extraño punto vital en el que me encuentro, y que probablemente todo esto responde a un esquema más grande en el que encajan más cosas. Comparto este curioso mapa para todos aquellos que caminen por los mismos parajes en estos momentos. En el peor de los casos habrás echado unas risas mientras lo leías.

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Comentarios

Estás hecho un artista. Decías hace tiempo que eras tímido (las cosas pueden cambiar, claro) y eso no se lo cree nadie. ¿Y nunca te ha pasado al revés, que haya sido ella la que fuese de forma directa?

No, al revés de momento no. Aunque al ritmo que voy, y ahora que estoy terminando ya la terapia del unicornio, cualquier cosa puede pasar.

:-)

Pues el día que te pase será para levantarte un altar e ir en procesión a adorarte.

Hace tiempo ví en un noticiario las tendencias sexuales españolas, y la conclusión que sacaban del estudio es que los hombres quieren follar y lo demuestran mientras que las mujeres tambien quieren pero no lo demuestran, resultados que coincidian con los del estudio realizado a finales de los años 70. Existe un fuerte tabú social del que todavía no nos hemos deshecho.

Sumale a eso lo de que, como tu bien dices, las mujeres piensan que los demás tenemos que interpretar a la perfección sus indirectas, dobles lenguajes, doblepensar y otras sutilezas. Muchas (por supuesto no todas) son las primeras embaucadoras. Normal que luego vayan pidiendo lo que ellas ofrecen.

La fuerza es poderosa en ti, joven jedi. Te veo estas navidades :-)

Sólo veo un error en lo tuyo. Lo que describes no es un “tabú social”. Estás describiendo la naturaleza humana. Tiene su explicación biológica. Todo lo que hacemos es necesario para que funcione nuestro sistema de reproducción.

La sociedad, no es más que el reflejo de la naturaleza humana y todos los intentos por cambiarla terminan generando conflictos de un tipo u otro.

Sigo sin sentirme representada por la media de mujeres de las que habláis. La última vez que quise enrollarme con un tio le pregunte ¿me das un beso? Y la última vez que quise follar le volví a preguntar ¿te apetece echar un polvo? No dió lugar a ningún malentendido.

Dejé de hacerlo, no me aportaba nada aparte de algún que otro orgasmo. En realidad, pocos orgasmos. ¡Acabo de descubrir el hilo negro! Por eso las mujeres solemos buscar pareja con más frecuencia que los hombres. Para poder educarlos sexualmente y tener un orgasmo en condiciones y con regularidad. Porque habría mucho que decir de la media de los españoles y el mete-saca.

Me disperso :) Grande la serie del unicornio, Gonzo.

Un saludo.

Claro, pero el problema es que como tú sólo sois una minoría. Qué se le va a hacer si no te sientes representada. Más lo sienten los tíos.

No sólo es una minoría, sino que si no se comporta “de la manera tradicional”, su probabilidad de tener una descendencia exitosa será menor que la de las demás. Como resultado, sus “genes sinceros”, no se propagarán mucho. Así es como funciona la vida.

Bueno, corrijo: el problema es que sólo sois una minoría, a mí no se me cruza ninguna de esa minoría y, si se me ha cruzado, no debí gustarle, porque de follar no me dijo nada. Como decía Ortega: Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo

Cuando dices buscar pareja te refieres a esperar a que venga el tipo adecuado o a buscar activamente.

Creo que me refería a que las mujeres suelen estar más dispuestas a tener pareja estable que contingente, pero me he expresado mal.

En mi caso no me he decidido por una actitud permanente, de momento.

que no te sientas identificada; eres la primera que “conozco” que cuenta que hace cosas así. Tú y yo debemos de ser de una hornada extraña.

Gracias por la crítica. Me alegro de que te esté gustando.

Un saludo :-)

Aunque seguramente, para acabar siendo así de directa, habrás tenido que pasar por un proceso previo. Encontrar tías directas es raro, lo realmente insólito sería encontrar una que desde muy al principio haya sido así. Normalmente las que llegáis a ese nivel es a base de unos cuantos años ( espero que no sean muchos en tu caso :P ) de experiencia y ganancia de autoestima. En cualquier caso, hayas tardado más o menos en tener esa actitud, felicidades.

Sufrí como una perra alguna que otra vez, como suele ser frecuente. Hasta el día en el que me di cuenta de que era yo la que estaba permitiendo que me hicieran sufrir así (de eso ya se ha hablado aquí, si no recuerdo mal). En parte, con mi comentario, intento devolver la sabiduría que he adquirido por estos lares.

bendito spotify, que de alegrias nos ha dado en esta vida

Me sumo al grupo de v09.
Yo tampoco entiendo a la mayoría de las tías: con esa manía de calentar pollas para sentirse atractivas han dejado al personal masculino con complejo de acosador pervertido y a las demás, a pan y agua.
Menos mal que las cosas, poco a poco, van cambiando :)

Pero poco a poco, muy pero que muyyyy poco a poco…

Debe de estar empezando a fallarme la memoria… a no ser que te hayas permitido una licencia literaria.

Debe de ser eso, porque yo lo recuerdo palabra por palabra.

Jejeje, qué bueno, DEC en ESDLV! Ya estoy haciendo palomitas.

Mira… si una chica le dice a un hombre, “¡tú lo que quieres es follar!”, quisiera o no quisiera, seguro que con sólo escuchar eso le dan ganas.

Es la realidad, un hombre sólo deja de pensar en el sexo cuando está muy ocupado en otra cosa. Así somos y así funciona el mundo. De hecho, si no fuera así, no habría casi 7 mil millones de personas habitando el planeta.

En lo que a mi respecta has conseguido las dos cosas que menciono en el enunciado de este comentario. Has conseguido sorprenderme y con ello has conseguido transformarme. Espero que tu interpretación personal de este “axioma” se aproxime a la mía y si no…será la norma.
He decidido hacer mi primer comentario porque tu “efecto mariposa” (si es que no dejas de aletear compañero), ha despertado mis recuerdos y, uno de ellos en concreto, tiene mucho que ver con el tema que estas tratando.
Hace unos cuantos y algunos años más allá una chica joven e inocente se encuentra a solas en el coche con un jovenzuelo en apariencia alocado e irresponsable (ese soy yo).
Es tarde, bien entrada la madrugada. El cielo se observa esplendoroso, plagado de estrellas, y en el casette suenan baladas de los 80, casi todo lo que una mujer puede desear…
Ella me mira con ojos brillantes desde su asiento, sonrío, ha llegado el momento. Me bajo, rodeo el coche y abro la puerta de su lado, entro y me acurruco con ella. Siento su calor, respiro su olor y acaricio sus cabellos. Ella me aprieta y…la música sigue sonando.
En los días siguientes estoy seguro de que, entre admirada y confundida, esta chica empleó la frase a la que tú has puesto en el merecido altar del condicionamiento social: “y no pasó nada”
Lo extraño es que ella esperaba que algo pasase y lo que pasó no era lo que esperaba, la confusión la transformó y de paso su “aleteo de mariposa” me cambió también a mí porque, como luego me confesaría, que no pasara lo que ella esperaba que pasase es lo que hizo que se enamorara de mí.
Y aquel joven aparentemente alocado e irresponsable, llegó a su casa luego de tamaña noche memorable y, después de darle un puñetazo al armario, se hizo una paja pensando en su futura enamorada.