Las etapas del aprendizaje

Todos estamos, continuamente, seamos conscientes o no, aprendiendo y desarrollando habilidades y capacidades nuevas. La vida es un aprendizaje continuo.

Algunas son de estas nuevas habilidades son sencillas, y otras son más complejas y precisarán de un compromiso y una constancia para su desarrollo y dominio. Para aprender de una manera más consciente, y sobre todo para ser capaces de apreciar y disfrutar el proceso, es conveniente conocer cuáles son las etapas de ese proceso y sus características.

En PNL se divide todo aprendizaje en cuatro etapas fundamentales:

  • Incompetencia inconsciente: Es un punto en el tiempo en el que desconocemos que existe una habilidad que podemos aprender y desarrollar. No sabemos que no sabemos algo. Poniendo como ejemplo el proceso de aprender a conducir, sería aquel momento en el que éramos muy pequeños y no sabíamos que existían coches y que un día los podríamos conducir.
  • Incompetencia consciente: Es cuando somos conscientes de que podemos desarrollar la habilidad y comenzamos el aprendizaje. Sabemos que no sabemos. Conocemos los coches, sabemos que un día los podremos conducir y somos conscientes de que, en este punto, somos incapaces de hacerlo. En este punto todo son dificultades. Nos cuesta recordar a qué corresponde cada pedal, nos cuesta engranar las marchas y recordar hasta los procesos más sencillos de la conducción.
  • Competencia consciente: Es cuando hemos logrado un cierto grado de competencia sobre la habilidad que estamos aprendiendo y desarrollando. Sabemos que sabemos. Podemos manejar los pedales, cambiar de marcha, aparcar y desaparcar y realizar prácticamente cualquier operación necesaria para la conducción, aunque debemos estar prestando plena atención constante a cada uno de los detalles y a cada una de las operaciones necesarias para el manejo del vehículo.
  • Competencia inconsciente: En este punto hemos asimilado la mayor parte de las piezas que componen el desarrollo de la actividad que estamos aprendiendo, y ya somos capaces de hacer lo que nos proponemos sin prestar siquiera atención consciente. No sabemos que sabemos. Somos capaces de conducir tranquilamente sin siquiera darnos cuenta de cómo manejamos los pedales o cambiamos de marcha, y todos los detalles son manejados sin que apenas prestemos atención consciente. Podemos coger el coche, desplazarnos a cualquier lugar y, a veces, nos preguntaremos cómo lo hemos hecho, ya que hemos estado prestando atención a otras cosas todo el tiempo. En este punto somos maestros en la habilidad que una vez aprendimos, y nuestros movimientos y reacciones fluyen automáticamente y sin ningún esfuerzo. Todo queda en manos de nuestra mente inconsciente.