Cómo tener sueños lúcidos

En el artículo anterior vimos qué eran los sueños lúcidos y cuáles eran sus posibilidades. En esta ocasión explicaré qué pasos conviene seguir para iniciarse en el camino de la lucidez onírica.


El diario de sueños

El primer paso consiste en empezar un diario de sueños. Se trata de dejar una libreta y un boli en la mesita de noche para, cuando te despiertes tras un sueño, poder tomar anotaciones sobre el mismo. En cada anotación debes tratar de recoger todos los detalles posibles sobre el sueño que acabas de tener. Dónde estabas, con quién, qué sucedía, etc. El concepto es sencillo y fácil de entender, y es la disciplina de la práctica lo que no será fácil. Con el tiempo serás consciente de varios sueños durante cada noche, lo que significa que te despertarás en mitad de la noche aturdido y confuso y deberás encender la luz y escribir al menos unas líneas sobre tus aventuras oníricas. Buena suerte.

El diario de sueños sirve dos funciones principales:

  • Mantenerte centrado en tus intenciones de ser consciente de tus sueños. Es posible que descubras que, con sólo proponértelo, pasarás de “no soñar” a empezar a recordar cada vez más y más de tus excursiones nocturnas. Llevar un diario te ayudará a aumentar el grado de compromiso con los sueños lúcidos.
  • Buscar elementos recurrentes en tus sueños, situaciones que se repitan o personajes que aparezcan una y otra vez. Esto puede servirte en el futuro para discernir más fácilmente si estás soñando o no.


Los reality checks (comprobaciones de realidad)

Una comprobación de realidad es exactamente lo que su nombre indica: un modo de comprobar si estás soñando o no. Los sueños son increíblemente convincentes, hasta tal punto que es posible que estés leyendo esto en un sueño sin saberlo. Para discernirlo necesitarás una serie de métodos que te indicarán de manera fiable si se trata de un sueño o no. La idea detrás de este concepto es estar soñando y, de repente, recordar que podría tratarse de un sueño. En ese momento, realizas una comprobación de realidad y sales de dudas.

Para conseguir llevar estas comprobaciones a la cama, debemos condicionarnos a repetir varias veces al día las mismas. Elige momentos concretos para realizar tus comprobaciones: cuando llegues a casa, cuando atravieses una puerta, cada vez que el reloj indique una nueva hora. Debes repetir los reality checks entre diez y veinte veces cada jornada, de manera que te acostumbres a hacerlos de manera habitual durante el día y los realices también de manera automática en tus sueños. Sé que el concepto es muy extraño, pero con un poco de práctica uno se acostumbra a todo.

A continuación describo algunas de las comprobaciones más habituales. Elige dos o tres y combínalas cada vez que compruebes la realidad, ya que a menudo una sola es insuficiente:

  • Tápate la nariz y comprueba si puedes seguir respirando. Si estás en la cama durmiendo, entonces podrás seguir respirando con tranquilidad aunque te hayas tapado tu nariz onírica.
  • Mírate en un espejo. En los sueños, las reflexiones en los espejos adquieren una apariencia irreal. Fíjate en tu corte de pelo o en la ropa que llevas puesta. Si notas algo extraño, estás soñando.
  • Recuerda cómo llegaste a la situación actual. Si de repente estás en un prado rodeado de vacas y eres incapaz de reconstruir cómo llegaste allí, se trata de un sueño.
  • Cuéntate los dedos. En los sueños es habitual tener cinco, seis o siete dedos en cada mano. Yo cuento con el pulgar los cuatro dedos restantes. Si cuento cinco en vez de cuatro, entonces estoy soñando. Así fue, por cierto, como descubrí que estaba en un sueño la primera vez.
  • Busca algo para leer. Busca un cartel o cualquier texto y léelo. Luego aparta la vista y vuelve a leer. Si el texto ha cambiado, entonces estás en un sueño. Los textos tienen un carácter inestable en condiciones oníricas.
  • Consulta el reloj. Si tienes un reloj digital, observa la hora, aparta la vista y vuelve a mirar. Si la hora ha cambiado se trata de un sueño. Además, en los sueños, los segundos rara vez se suceden de una manera ordenada. El tiempo carece de todo sentido en el mundo onírico.
  • Enciende y apaga un interruptor de la luz. En los sueños las condiciones de luz suelen ser constantes, así que los interruptores tienen una tendencia a no funcionar. Lo mismo sucede con muchos aparatos eléctricos.
  • Intenta mover objetos con tu mente o transformar a la gente. En los sueños uno tiene habilidades realmente extrañas.
  • Comprueba los cantos. En el mundo onírico los bordes de las cosas suelen estar borrosos y poco definidos.


Enlaces

Si te interesa más el asunto de la lucidez onírica, te dejo aquí varios enlaces para investigar: