Hablando de submodalidades
Las submodalidades son una pieza clave en la Programación Neurolingüística. Cuando manejamos la mente, hacemos imágenes y sonidos en ella. Los detalles dependen de cada uno.
Cada uno tiene su propia manera de almacenar y recuperar la información. Por ejemplo, si te digo que recuerdes algo placentero que te sucedió hace seis semanas, harás imágenes y sonidos en tu mente al acceder a ese recuerdo, y lo harás de una manera determinada. Las imágenes pueden estar a un lado o al otro en tu espacio mental, arriba o abajo. Pueden ser grandes o pequeñas, de bordes definidos o difusos. Pueden ser brillantes u oscuras. Puedes estar viendo una película o una imagen estática. Etc. Lo mismo sucede para los sonidos. Pueden tener un volumen alto o bajo, venir de un lugar determinado o moverse. Puede ser tu propia voz o puedes estar oyendo a otros. La lista de características en sumodalidades para cada uno de los sistemas representacionales es extensa, aunque algunos detalles suelen ser más útiles que otros.
Esto no es algo de lo que quieres hablar con tus amigos. Te mirarán raro. Muy raro. Yo supe de esto durante años antes de atreverme a hablar con alguien. Cuando descubrí la PNL, el cielo se abrió para mí. Encontré gente tan rara como yo, interesada en este tipo de sutilezas.
Recuerdo haberme dado cuenta hace unos cuatro años de cómo cambiaba mi propia voz interna al leer algo. En Valencia hay dos periódicos mayoritarios, uno de un lado y el otro del otro. En mi casa, de toda la vida, se ha comprado un periódico de un lado en particular. Me di cuenta que, cuando lo leía, mi propia voz interna era más seria. Hacía que lo que estaba leyendo sonara más imponente, más verdad. Cuando leía el periódico del otro lado, mi propia voz interna era diferente. Casi sonaba como si hiciera mofa de lo que estaba leyendo. Entonces me di cuenta de cómo este detalle hacía que cambiara radicalmente la veracidad que daba, subjetivamente, a lo que estaba leyendo. Estaba usando submodalidades para modificar mi propia experiencia.
Me atreví a explicárselo a mi padre. Su respuesta fue “No le cuentes esto a nadie”. Sentí que me deslizaba hacia la locura. Tú puedes aprender esto y sentir que estás aprendiendo algo verdaderamente importante para ti ahora.
En el libro “Tiempo para cambiar” de Richard Bandler, que amablemente me envió un lector de esta página, encontré dos fragmentos de texto que me llegaron muy profundo. Ahora puedes saber por qué.
Sobre la cura rápida de fobias:
“Es más fácil curar una fobia en diez minutos que en cinco años. Yo supe eso durante diez años antes de saber lo suficiente como para decírselo a alguien.”
Sobre hablar de submodalidades:
“No actúes como si fuera gran cosa. Como viajo mucho, usualmente me siento en algún banco o en un autobús o en el avión y empiezo a hablar con alguien. Yo digo “¿Tú sabes cuando tienes que detenerte y te estás poniendo impaciente y haces esas imágenes en tu cabeza?” Y la gente dice “Sí, esas que están ahí”. ¿Ves? Ellos no saben que no deben hablar de esto. En lugar de hacer que suene como algo pseudocientífico, actúa como que todo el mundo lo hace. Todo el mundo lo hace”.
Gracias, Richard. Tú sí que sabes.