Tres años de aprendizaje con ayuda de la PNL

En apenas una semana acudiré al último taller del Trainer de PNL, y durante aproximadamente el último mes he estado, de manera entre consciente e inconsciente, cerrando una etapa que comprende los tres últimos años de mi vida. Y me doy cuenta de que, al terminar esta etapa, también estoy terminando de revisar y dar forma a una serie de aprendizajes y de lecciones que he elegido ahora reflejar en un escrito para compartirlo contigo y para mi posterior referencia. Aprovechando que disponemos de  Internet y que en pleno año 2011 muchos podemos autopublicarnos para ser leídos por cualquiera que así lo decida, he elegido compartir este escrito contigo porque creo que puede resultarte útil en tu vida. En cualquier caso, y aunque sea especial para mí, este sólo es un texto, y en gran medida su utilidad para ti dependerá de lo que tú hagas con él.

En estos tres últimos años he aprendido una serie de conocimientos y herramientas que me han permitido depurar pacientemente mi manera de percibir y de pensar. Al haber mejorado mi manera de pensar, puedo hacerlo de una manera más simple, elegante y efectiva, y al así hacerlo, descubro un gran poder. Un gran poder cuyo potencial se encontró siempre en mi interior esperando a ser desatado.

Me resulta difícil explicar qué es lo que he hecho exactamente en el transcurso de los tres últimos años. Para hacerlo más fácilmente necesito salir de mí mismo para convertirme en alguien ajeno, para observarme desde una segunda posición situada fuera de mí. Y esa es una de las habilidades que he aprendido en este tiempo, lo que me ha facilitado entre otras cosas superar muchos de mis miedos.

He aprendido a modificar mi perspectiva a voluntad utilizando el poder de mi mente. Ahora puedo incluso considerar varias perspectivas simultáneamente, lo que me permite llegar a nuevos niveles de comprensión en una misma situación.  Como ahora soy más consciente de lo que sienten otros cuando se comunican conmigo, puedo comprender más fácilmente lo que me están comunicando. Puedo seguir más fácilmente lo que me explican, hasta tal punto que a menudo sé exactamente con qué palabras van a terminar sus frases. Esto es algo que me resulta más fácil de hacer con aquellos más cercanos, con mis padres, con mi hermana, con mis amigos más próximos. En general me siento mucho más cercano a los otros y lo siento como una experiencia muy agradable y muy próxima. Esto también me permite observar detalles mucho más sutiles y acceder a información mucho más profunda y certera sobre todo lo que sucede a mi alrededor. Ahora puedo ver con mayor facilidad a través de las apariencias.

Cuando hablo con alguien, en ocasiones me siento abrumado por la cantidad de información que estoy recibiendo. Capto una gran cantidad de sucesos uno detrás de otro, e incluso a menudo simultáneamente. Les veo mover sus ojos accediendo a información en sus mentes y dándome cuenta de si acceden a esa información en imágenes, en palabras o en sensaciones. Les veo llevarse las manos a los ojos, tocarse la nariz, acariciarse sutilmente la nuca o taparse la boca al pronunciar determinadas palabras, como si no estuvieran seguros de querer decirlas. En ocasiones aprecio leves y casi imperceptibles temblores en labios y en algunos músculos faciales, y me pregunto qué significan y si alguien más se da cuenta de ellos. Es tanta la información que necesito encontrar nuevos marcos para interpretarla, lo que me obliga crear nuevas estrategias para procesar y organizar esta información tan detallada. Después de estos tres años de estudiar PNL, de experimentar con ella y conmigo y de observar humanos, estoy empezando a convertirme en un experto.

Me doy cuenta de que me resulta difícil todavía explicar qué es lo que hecho exactamente porque no se trata de una sola gran cosa, sino de una multitud de pequeñas cosas que han hecho que mi vida sea ahora mucho más fácil, más divertida,  y más agradable ahora.

Si tuviera que destacar tres claves, son éstas:

  • Ahora yo decido por mí mismo, adaptándome mucho mejor a cada momento y a las circunstancias que se presentan ante mí. Yo decido lo que quiero para mí, cómo y con quién.
  • Ahora me doy mucho más permiso a mí mismo. Mis decisiones están encaminadas a permitirme muchas más cosas que antes no me permitía sino que me negaba, con la consiguiente frustración y el resentimiento que ello me generaba.
  • Ahora sé que soy libre para hacer lo que quiera conmigo en cualquier momento. Yo decido. Puedo equivocarme, pero, al tratarse de mis elecciones, sé que los resultados son míos.

Haber aprendido a darme permiso y tomar mis propias decisiones, ajeno a lo que otros me sugieran o me intenten imponer, me ha permitido ser mucho más consciente de mi propia libertad para decidir sobre mi vida. Ahora yo elijo. Esto me permite crear en mi vida las circunstancias que yo deseo, pues me resulta mucho más fácil infuir en otros y en mí mismo de una manera positiva para todos. He conseguido alinear gran parte de mis objetivos con gran parte de los objetivos de otros, facilitando la colaboración, el entendimiento y el disfrute de las actividades que realizamos juntos. Ahora me comunico mucho mejor y me entiendo mejor a mí mismo y a otros, y por tanto puedo contribuir no sólo a que nos sintamos mejor, sino a que creamos cada vez más en nuestras propias posibilidades. Ahora comprendo mejor cómo funcionamos, y puedo darme a mí mismo y a otros lo que necesito y necesitan en cada momento y en función de las circunstancias, propias y del entorno, que atravesamos día a día, convirtiendo los problemas en interesantes retos dignos de ser superados.

Como decía unos párrafos más arriba, esta semana estoy cerrando una etapa de tres años marcada principalmente por mi aprendizaje de Programación Neurolingüistica. Y como me gusta analizar, desmontar y comprender los procesos, estoy utilizando ahora la herramienta de la escritura, una de mis preferidas, para realizar, mediante esta página en Internet, una reflexión sobre mi propio proceso durante estos tres años de intenso aprendizaje.

He aprendido que sé que no sé, lo que me ha permitido saber más de todo aquello que no sé y mantener una actitud de curiosidad sobre el mundo que me resulta muy útil. He aprendido que al descubrirme a mí mismo, también descubro el mundo que me rodea. He aprendido lo que son las creencias y cómo muchas me limitan, lo que me ha permitido comprenderlas y desintegrarlas para, utilizando los restos, construir nuevas creencias mucho más potenciadoras y poderosas para mí. He aprendido que, cuando reflexiono, cinco sonidos son muy importantes:

Yo

Mi

Me

Conmigo

Añadir estas palabras, o más bien rescatarlas para mi vocabulario mental, me ha permitido construir pensamientos mejores y liberadores para mí. He aprendido, por ejemplo, que puedo pensar por y para mí.

He aprendido que existe una estructura del pensamiento, y que hay maneras de pensar que me dan mejores resultados que otras. He aprendido a condensar mucha más información en mucho menos espacio. Ahora puedo expresar en una columna como ésta cosas para las que antes hubiera necesitado un libro. He aprendido que, para comunicar mi propia verdad, la metáfora es la herramienta más apropiada.

Piensa en las sensaciones que experimentas al escuchar o ver algunas palabras. Siente y date cuenta de lo que piensas durante y después de ver (y oírte en tu mente pronunciar) la palabra hipnosis. Es probable que a continuación te oigas decir algunas cosas, o quizá no, y es posible que estas palabras representen creencias. ¿Qué es positivo? ¿Qué es negativo? Quizá sólo sea tu manera de representar significados más profundos. Quizá un texto tenga necesariamente que dejar de tener sentido para tener sentido. Quizá algunas frases hayan sido diseñadas para cortocircuitar la mente lógica y permitirte acceder a nuevos caminos, a nuevas lecciones, a nuevos aprendizajes. Y quizá decidas tomarte un día para experimentar, pues a menudo pensamos que las cosas son de una manera determinada y puede que también puedan ser de otro modo. Y me pregunto a qué nuevas experiencias podrías acceder en tu vida si llegaras a nuevos conocimientos más profundos que los anteriores, que nuevas posibilidades se abrirían para ti si te dieras cuenta de que, cuando sabes adónde vas, puedes usar gran parte de lo que encuentras por el camino. Así somos los humanos, como trenes de madera que utilizan el mismo material del que están hechos para llegar a su destino, sabiendo que se están consumiendo a lo largo del viaje y siendo conscientes de que así debe ser para que lleguemos a esa estación perdida que, de alguna manera todavía por determinar, sabemos que nos espera.

También he aprendido que soy un todo, y que en mí están comprendidas todas las posibles definiciones. Eso me ha permitido darme cuenta de que, además de ser un montón de cosas, también soy creativo, genial, valiente, poderoso, líder de mí mismo y de otros. Me he dado cuenta de que soy vulnerable, y al abrazar esa vulnerabilidad, me  he atrevido a exponerme y a equivocarme aprendiendo de mis errores, dándome cuenta de que precisamente fueron muchos de mis “errores” los que me permitieron llegar hasta aquí, convertirme en lo que soy ahora y compartirlo sabiendo que hará bien a otros.

Único.

Extraodinario.

Extremadamente precioso.

Me he dado cuenta de que el perdón y el agradecimiento son dos de mis mayores herramientas. Me permiten dejar marchar a otros en paz y acceder a una soledad en la que me puedo encontrar conmigo mismo. Me permiten acceder a recuerdos muy útiles que antes permanecían ocultos tras la rabia, el odio o el resentimiento. Con mi perdón y con mi agradecimiento me permito extraer lo mejor de mi pasado, encontrar la mejor manera de percibirlo para obtener conocimientos útiles para este momento de mi vida. El perdón y el agradecimiento me permiten sentirme solo en soledad, que es como verdaderamente quiero sentirme para profundizar en mi interior y realizar ejercicios como este.

He aprendido a dejar de buscar fuera de mí para buscar dentro de mí, dándome cuenta de que todo aquello que tan apasionadamente deseo vivir debe ser primero pacientemente liberado en mi interior. Me he dado cuenta de que “nunca” y “siempre” son conceptos prácticamente vacíos, y de que hay palabras mucho mejores con las que pensar y comunicarme. Me he dado cuenta de que sólo hay una manera de disipar mis miedos, y es ir hacia ellos con decisión, porque es precisamente al otro lado que se encuentra lo que estoy buscando.

He aprendido que en cualquier cosa que hago puedo utilizar todo aquello que aprendí antes y que por tanto cuento con una enorme cantidad de recursos en mi interior, con lo que me permito liberar mi creatividad, mi genio y mi talento con facilidad en todo aquello que hago, dejando mi huella única en cada momento que vivo. He aprendido a sentir miedo, y también a seguir adelante a pesar de ello.

He aprendido a dejar atrás el pasado y a convertir el futuro en algo nuevo y esperanzador que merezco disfrutar. Porque quizá, después de todo, sólo viva una vez.

Y he aprendido que, a pesar de todo esto y también gracias a ello, todavía me queda mucho por aprender.

Gracias por compartir tu camino conmigo.