La ciencia tras la PNL
Una de las críticas más habituales referidas a la Programación Neurolingüística es la de que la PNL no es una ciencia. Por ejemplo, en el artículo referente a la misma en la Wikipedia, se puede encontrar que la PNL es considerada por la comunidad científica como una pseudociencia. Ya he compartido mi opinión al respecto con anterioridad, y quiero compartir en esta ocasión una visión más profunda sobre el mismo tema.
De acuerdo con la propia Wikipedia, la ciencia “(del latín scientia ‘conocimiento’) es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados“. Por lo que sé de PNL, encaja palabra por palabra con esta definición, y la misma disciplina es un ejemplo de todo lo precisa que puede ser una ciencia en el vasto e infinitamente rico contexto del ser humano.
Si siguimos leyendo, encontramos que “La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos suficientemente objetivos y accesibles a varios observadores, además de basarse en un criterio de verdad y una corrección permanente“. Y es aquí donde encuentro la primera divergencia, concretamente en la definición de un “conjunto de hechos suficientemente objetivos”.
“No existen hechos, sólo interpretaciones”
—Nietzsche
La PNL gira y está estructurada en torno a la experiencia subjetiva de la realidad. Explora cómo los seres humanos percibimos el mundo y organizamos estas percepciones para dar lugar a la experiencia personal e intransferible de la vida. Dado que cada ser humano es único, y también lo es cada mente y su funcionamiento, la objetividad queda forzosamente limitada al ámbito del consenso. La objetividad queda limitada a la capacidad de la que dispongamos, 1) para percibir la realidad con la máxima precisión y la mínima distorsión posible, y 2) para transmitir esas percepciones a otro ser humano mediante estrategias de comunicación. La objetividad queda pues limitada al espacio que seamos capaces de crear para poner en común nuestras percepciones sobre el universo que nos rodea.
En PNL se anima a cada uno a asumir su propia responsabilidad sobre sus propias percepciones, sobre los métodos empleados para la creación de la experiencia y sobre los aprendizajes y conocimientos que de la experimentación se derivan. Uno mismo se convierte en científico y el mundo se convierte en su laboratorio, siendo uno consciente de que sus únicos instrumentos de medida son sus propios sentidos y de que los conocimientos extraídos de la experimentación están sujetos a las estrategias empleadas en el procesamiento y organización de la información recopilada. La tarea es ingente, pues sólo uno está a cargo de su propia investigación y generación de conocimiento, estando obligado a analizar y a cuestionar sus propios métodos y estrategias de percepción, procesamiento, interpretación de la información, extracción de patrones y creación de conocimiento. La generación de conocimiento es, pues, una responsabilidad personal y también es personal la creación, el desarrollo y la depuración de estrategias y métodos para la generación de nuevo conocimiento sobre el anterior. Sería mucho más fácil si pudiera haber una comunidad científica sobre la que recayeran estas labores. Sin embargo, la única fuente verdaderamente fiable de conocimiento es la extraída a través de las propias vivencias.
De acuerdo con la Wikipedia, la ciencia “(del latín scientia ‘conocimiento’) es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados“.
En PNL, el modo de observar patrones, de razonar y de experimentar en ámbitos específicos depende de uno mismo, al igual que lo hacen las preguntas generadas, la construcción de hipótesis, la deducción y la organización de leyes generales y esquemas, así como los métodos empleados para ello.
En PNL, al menos como yo la entiendo, cada uno de nosotros es su propio científico, y está obligado a cuidar y afinar sus propios instrumentos de medida, a mejorar de manera continua su manera de percibir, a crear, desarrollar y depurar sus propias estrategias de procesar y estructurar la información que percibe, y a establecer sus propios modos de extraer y organizar su propio conocimiento, siendo este conocimiento el saber resultante de las propias vivencias y experiencias. En PNL uno es un científico, y es responsabilidad de uno mismo incluso definir su propio método científico para extraer el propio saber, único, personal y, desgraciadamente, por el momento difícilmente transferible.
La responsabilidad puede ser abrumadora, pero tal es la responsabilidad de hacerse cargo de la propia vida de uno.
En la ciencia, el científico crea y emplea instrumentos y métodos para la extracción de conocimiento. En la PNL, el científico crea y emplea instrumentos y métodos para la creación y el empleo de instrumentos y métodos para la extracción de conocimiento. Entiendo que el primer marco contiene al segundo, pues la ciencia no se hace sola; la hacen los científicos.
Desde esta perspectiva, la PNL no sólo es ciencia, sino que es una ciencia que se cuestiona a sí misma desde sus propios axiomas y sin necesidad de un par.
“No creáis nada por el simple hecho de que muchos los crean o finjan que lo creen; creedlo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia.”
—Siddhartha