Ver, percatarse y observar.
Un concepto interesante en PNL es el de la calibración. De acuerdo con el diccionario, calibrar es “establecer con exactitud la correspondencia entre las indicaciones de un instrumento de medida y los valores de la magnitud que se mide con él”. Aplicado a seres humanos, calibrar significa “reconocer con precisión lo que siente una persona mediante la interpretación de lo que de ella se puede observar”.
Calibrar está relacionado con las diferencias entre ver, percatarse y observar. En general apenas vemos a la persona que tenemos delante. De hecho, la mayoría de nosotros somos incapaces de cerrar los ojos y construir una imagen fidedigna de la cara de una persona, incluso aunque la veamos todos los días. Prestamos tan poco atención a otros como poca atención nos prestamos a nosotros mismos o a los detalles del mundo infinito que nos rodea. Se nos pasan por alto una infinidad de sutiles señales que nos permitirían, de prestarles más atención, conocer en más profundidad a aquellos que nos rodean.
Estas son las diferencias entre ver, percatarse y observar:
Ver
Ver es permitir que el ojo registre las ondas electromagnéticas de luz. De esta manera, uno puede estar viendo cómo alguien mueve los ojos, cómo gesticula o qué ropa lleva puesta sin extraer significado de ello.
Percatarse
El siguiente nivel consiste en percatarse. Cuando eres consciente de algo, cuando te das cuenta de algo, lo que estás viendo cobra significado. Ha habido un movimiento ocular, ha habido un movimiento brusco de la mano. ¿Qué significa eso? Si tiene un significado para la otra persona, tú también puedes conocerlo.
Observar
Observar es el siguiente y último nivel. Es en este nivel en el que tiene lugar la calibración. Ahora no sólo te percatas, sino que descubres patrones y extraes significado de ellos. Por ejemplo te das cuenta de que cuando cierta persona se enfada tensa la boca y la frente de una forma ligera y sutil. La comisura izquierda de su boca sube un poco. El tono de su voz se torna más áspero y empieza a hablar más deprisa. Es un patrón que has observado varias veces y al que empiezas a asignar significado. Y además te das cuenta de que lo suele repetir cuando habla de su jefe. Quizá esté enfadado con él. Es una probabilidad que puedes confirmar si preguntas. Quizá la otra persona se quede sorprendida por tu intuición, y sin embargo han sido una observación atenta y un calibrado fino lo que te han permitido llegar a esa conclusión.
Si prestas atención, las personas te hablarán de su vida con cada encogimiento de hombros, con cada suspiro, con cada mirada hacia un lado. Su voz te hablará más allá de las palabras de sus esperanzas y de sus sueños, de lo que les importa, de lo que les enfada, de lo que les entristece, de lo que les hace felices, de lo que les aburre. Su lenguaje corporal también es rico en señales. Presta atención a los movimientos de sus ojos, a sus gestos.
Una vez has calibrado a alguien empiezas a conocerle muy bien. Le comprendes, y esto puede ayudarle a que se comprenda mejor a sí mismo.
No veas, observa.