La voz en la cabeza

Al poco de interesarme por la PNL descargué una terapia de Bandler con un hombre que se ponía muy nervioso al acercarse a las mujeres. En la grabación, Bandler dialogaba con aquel tipo.

—Explíqueme qué es lo que sucede exactamente cuando usted ve a una mujer a la que quiere acercarse —decía.

—Pues que me digo que es demasiado guapa para mí, que está fuera de mi alcance —contestaba el hombre.

—Ya… Cuando dices que te dices eso, ¿me estás diciendo que oyes una voz en tu cabeza? —preguntaba Bandler.

—Pues… sí —contestaba el tipo confuso.

—¿Me estás diciendo que oyes una voz en tu cabeza que te dice cosas? —insistía.

—Pues… sí —contestaba de nuevo el hombre, esta vez con una risa floja.

—¿Y me estás diciendo que además le haces caso?

—… … sí… —acertaba a responder de nuevo, ya prácticamente sin palabras.

A continuación Bandler le hacía un ejercicio de cura rápida de fobia y lo mandaba a la calle a abordar mujeres. A la media hora volvía el tipo más contento que unas castañuelas después de haberse sentado a tomar un café con un par de chicas.

En ocasiones uno lee o escucha cosas con las que se siente aliviado, pues confirman largas inquietudes que uno no se había atrevido a comentar con nadie. Esta fue en mi caso una de ellas.

Más tarde, escuchando podcasts de PNL, volvió a salir el tema de la voz en la cabeza, y en las clases de PNL por fin se le puso nombre con la etiqueta “diálogo interno”. Ahora mismo ando releyendo “Un nuevo mundo… ahora”, de Eckhart Tolle, y el libro abunda en la idea del diálogo interno, de los mecanismos del ego y de sus nefastas consecuencias.

Así que sí: oímos voces en nuestras cabezas. Probablemente, hayas sido consciente de ello o no, en el transcurso de leer estos párrafos habrás oído ya algunas frases en tu cabeza. Probablemente juicios de valor que te permiten reencuadrar el contenido de lo que estás leyendo y hacértelo más digerible, o quizá algún juicio sobre mí que te permita sentirte superior en cualquier forma.

Mantenemos un diálogo casi perpetuo con nosotros mismos en la forma de voz, o voces, en nuestras cabezas. Poca gente lo admite porque poca gente es siquiera consciente de este incesante parloteo y, por tanto, rara vez son conscientes de sus consecuencias.

Cada día nos decimos miles de frases en nuestras cabezas, y lo peor de todo es que no son generalmente palabras amables. Son pensamientos muy poco útiles y repetitivos. El 90% de lo que te dirás hoy es idéntico a lo que te dijiste ayer.

El pensamiento compulsivo y la adicción a las emociones que genera es una de las mayores lacras de la humanidad, y la fuente de la mayor parte de sus males.

Te recomiendo que seas consciente de tus voces internas, de todo aquello que te dices, muchas veces sin siquiera darte cuenta, y que reflexiones sobre las emociones que ello genera en ti mismo. Reflexiona sobre cómo afecta lo que haces, lo que dices, la manera en que te relacionas con otros y tu percepción sobre todo lo que te rodea. Andar con una radio encendida en tu interior todos los días puede distorsionar enormemente tu experiencia de la vida, especialmente si esa radio emite en determinados canales.