La PNL no es una ciencia

En ciertas ocasiones me he encontrado con personas que me dicen que no creen en la PNL porque “la PNL no es una ciencia”. Normalmente se trata de gente que carece de un contacto directo con este mundo y que habla de oídas, repitiendo probablemente lo que ha leído en la Wikipedia al respecto. De acuerdo con esta fuente, la PNL es considerada por la mayoría de la comunidad científica como una pseudociencia. Mi intención en este artículo es especificar mi posición al respecto, que adelanto que encaja con la opinión de la mayoría de practicantes de esta disciplina.

De forma general, nadie en el mundo de la PNL afirma ni pretende decir que la PNL sea una ciencia. No existe una teoría científica que la sustente ni se utiliza como base para el trabajo que con esta herramienta se realiza. Esta es también la postura de Bandler y Grinder, que basan todo su trabajo en la existencia previa de ciertos modelos que funcionan y dan resultados. De hecho, la misma PNL gira en torno a la idea de “Si funciona, úsalo” o “Si te da resultados, adelante”.

En PNL, alcanzar la meta propuesta es el único interés. Cuando se constata que el método o la aproximación que se está empleando no funciona, se aplica la máxima que dice “Prueba algo diferente”.

En general, a los practicantes de PNL les da igual demostrar que sus conjeturas son válidas, ni que se han establecido los nexos causales correctos, ni siquiera que se ha seguido la lógica adecuada al aplicar sus métodos. También les da igual si hay alguien que desee o no realizar estas demostraciones, y tan sólo recientemente ha habido algunos intentos por sistematizar esta disciplina y organizar sus conocimientos en una estructura más manejable. La actitud general en este mundo podría resumirse con la frase “Todas las generalizaciones son mentira”.

En PNL nadie afirma estar en posesión de la verdad, sino más bien todo lo contrario: cada uno tiene su propia verdad. Así se entiende y así se comprende y se acepta. Tanto Bandler como Grinder, fundadores de la PNL, insisten sobre otra interesante característica de la disciplina: la de que sus mentiras, si fingimos creérnoslas, dan unos resultados bastante buenos.

La ciencia funciona bien con cosas. En cuanto entramos en áreas humanas, se hace evidente la máxima de que cada persona es un mundo. Cada ser humano es un sistema extremadamente complejo con una historia personal única e incomparable, y cuando uno trabaja con seres humanos las reacciones son imprevisibles, de ahí que sea fundamental la flexibilidad y la creatividad para obtener los resultados deseados por cada uno. Una aproximación científica que conecte causas y efectos de manera sólida es sencillamente imposible por la complejidad de la misma naturaleza humana.

Resumiendo: en PNL lo único que interesa es si funciona, si es práctico y si proporciona resultados. El método es irrelevante; se prueba con un procedimiento y, si no se obtienen avances, se prueba otro. Para ello se utilizan todas las herramientas y aproximaciones disponibles de manera flexible y creativa.

La PNL, ni es una ciencia ni pretende serlo, y a mi entender puede prescindir perfectamente de cualquier certificación científica manteniendo perfectamente su utilidad, su validez y su funcionalidad.