El concepto de inconsciente en la PNL
Probablemente todo el que entre en estas páginas está ya familiarizado con el concepto de “mente inconsciente”, o simplemente con el concepto del inconsciente. El inconsciente es aquella parte de nosotros que desconocemos.
La inmensa mayoría de nuestros procesos vitales son de carácter inconsciente. Por ejemplo, el corazón no late, sino que lo hacemos latir nosotros; sencillamente no sabemos cómo lo hacemos. Aprendimos a hacerlo hace muchísimo tiempo y ahora es un proceso que corre en automático. De la misma manera, muchísimos otros procesos, incluso de mucho más alto nivel, como los comportamientos, son llevados a cabo de manera inconsciente.
La PNL se abstiene de elaborar teorías. Sin embargo, para muchos trabajos necesita recurrir a algunos conceptos teóricos con cierto grado de abstracción. En este caso hablo de la existencia de procesos o estructuras inconscientes. Por ejemplo, en muchas de las terapias o ejercicios, los patrones lingüísticos utilizados contienen términos técnicos que la persona debe entender antes de poder proseguir. En concreto, comprender y aceptar el concepto de inconsciente resulta a menudo imprescindible para adentrarse en un ejercicio de PNL.
Tanto en tratados científicos de psicología como en otras obras de divulgación se presupone la existencia de procesos y estructuras conscientes e inconscientes. Por tanto, la idea del inconsciente suele ser reconocida y aceptada fácilmente. La idea concreta que cada uno tenga de lo que ello supone es poco relevante a la hora de hacer un ejercicio o una terapia con PNL. La PNL, por su parte, presupone que la mayoría de procesos mentales y físicos se desarrollan de manera inconsciente.
Dicho sea de paso, la PNL no establece una división clara y precisa entre los procesos conscientes e inconscientes, sino que prefiere la idea de que existe una escala gradual entre lo completamente inconsciente y lo completamente consciente.
Lo que sí es muy importante es que aquel que esté inmerso en un ejercicio de PNL considere y acepte la idea de que los procesos inconscientes siempre tienen una función o intención positiva, y que los comprenda como fenómenos vitales para la supervivencia y el bienestar del individuo.
Por ejemplo, una parte inconsciente del ser humano puede estar haciéndole fumar, y éste debe comprender que la función de esta parte es positiva. Existe un beneficio secundario y desconocido que se obtiene con el acto de fumar, aunque el acto pueda ser considerado como nocivo por el individuo. De la misma manera, el inconsciente puede estar ocultando ciertos recuerdos dolorosos porque considera que es positivo para el funcionamiento general del sistema. Los procesos inconscientes son siempre positivos y beneficiosos, aunque estos beneficios no siempre resulten fáciles de comprender.
Otra hipótesis de trabajo de la PNL es que el inconsciente controla el funcionamiento vital del ser humano en un grado mucho mayor que la mente consciente. Este poder se debe a que coordina la mayoría de procesos vitales y a que el consciente carece de acceso directo a la mayor parte de las experiencias que el individuo va acumulando a lo largo de su vida. Debido a esto, el inconsciente es una instancia con la cual conviene, y mucho, estar en buenas relaciones. La ventaja para el individuo sería la equivalente a contar con un amigo muy influyente.
La último, la PNL concibe la personalidad del ser humano como una estructura en la cual un conjunto de partes (inconscientes) organizan el comportamiento, de modo que se garantice el cumplimiento de las intenciones o funciones positivas vitales para el individuo. En la práctica, esto se traduce en que siempre que nos encontremos frente a una función vital de un ser humano sostenida por una conducta determinada, presupondremos la existencia de una parte responsable de la organización de dicha conducta y que pretende garantizar el cumplimiento de su función. Por tanto, es importante entablar contacto con estas partes responsables, reconocerlas, darles las gracias por su labor y conocer qué es lo que desean para nosotros al hacernos actuar de la manera en que lo hacen. Todas esas partes inconscientes están de nuestro lado y conviene que nosotros también estemos del suyo, comprendiendo sus intenciones y negociando con ellas lo mejor para el sistema en su conjunto.