Reflexiones sobre mi retiro

En la columna anterior comentaba que iniciaba un retiro casero de diez días. Al final el retiro duró cuatro días. Más hubiera sido demasiado para mí en estos momentos.

Me ha sucedido algo que vengo observando en mí en los últimos tiempos, y es que tiendo a fijarme metas o demasiado ambiciosas, que van mucho más allá de mis límites actuales, o que no tienen una motivación sólida que las sustente y por tanto son mucho más difíciles de lograr de lo que serían si la tuvieran. En cualquier caso, estos cuatro días de retiro han sido una experiencia muy interesante de crecimiento.

Imagina estar cuatro días desconectado de todo. Sin hablar con nadie (de hecho, sin hablar), con los teléfonos apagados, alejado de Internet, sin oír música y tan siquiera sin leer. Uno atraviesa con paciencia las brumas del aburrimiento más absoluto. Cada día se hace interminable sin cosas que hacer, y las horas pasan tan lentas como si no pasaran. Tomarse un rato para afeitarse se convierte en una fiesta.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención ha sido la de comer de esta manera. Me pregunto si alguna vez antes había comido sin ver la tele, sin ver una serie, sin estar hablando con alguien, si haber siquiera leído algo. Sólo comer. Sintiendo la textura, los sabores de las cosas que te llevas a la boca. Sintiendo cómo tragas y cómo te van cayendo las cosas en el estómago. Pensando en el larguísimo camino que ha recorrido eso que te estás llevando a la boca desde que alguien lo produjo en su lugar de origen hasta que lo compraste en el supermercado y te lo estás comiendo ahora. Siendo un poco más consciente de lo que la comida significa y de lo que estás haciendo al comer.

Leí una vez que las personas comen una media de un 60% menos si lo hacen con los ojos vendados. Como se suele decir, comemos por la vista. Lo hacemos ajenos a lo que sentimos mientras comemos, ajenos a las sensaciones de saciedad y a cómo se nos va llenando el estómago. Comer siendo consciente de que se está comiendo es una experiencia tan rara como interesante.

En estos cuatro días solamente he dormido, comido y meditado. He pasado unas ocho horas o más, cada día, sentado con los ojos cerrados. Simplemente consciente de mi propio cuerpo y de las cosas que me iban cruzando la cabeza. A veces meditaba en una silla, otras veces sentado en un sillón y en ocasiones tumbado en la cama con los ojos cerrados tratando de sentir cada una de las partes de mi cuerpo. No hace falta que diga que estar solo con uno mismo es algo que alguien rara vez hace a conciencia.

Estos días me han ayudado a profundizar en la soledad, en lo que significa estar verdaderamente solo, ajeno a todo, solo en compañía de uno mismo. Aunque estemos rodeados de personas, la vida es una experiencia solitaria, intransferible y única para cada uno de nosotros, y la soledad es la verdadera naturaleza de la vida hagamos lo que sea que hagamos en cualquier momento. Profundizar en este aspecto creo que es fundamental para comprender mejor lo que es estar vivo y ser uno mismo. Cada uno debe cargar con su propio peso en todo momento, y acostumbrarse a hacerlo es una manera de hacerlo cada vez mejor y con más comodidad.

En estos días he aprendido a ser más consciente de todo lo que me cruza la mente, de todo lo que me digo, de las imágenes que me represento en mi cabeza, de toda mi imaginería mental. Hay tanto y tanto dando vueltas por ahí dentro en cada momento que es muy importante ser capaz de reconocerlo y apartarlo para impedir que interfiera en la percepción de las situaciones y en las decisiones que tomamos en la vida.

En estos días siento que mis prioridades se han aclarado y acentuado. Algunas cosas han dejado de resultarme interesantes y me encuentro más enfocado en aquello que de verdad me interesa. Nuevas posibilidades de futuro han aparecido en mi consciencia. De alguna manera siento que mi perspectiva ha basculado un poco más y ahora estoy más centrado en mí mismo a lo largo del día, atendiendo más a mis propios asuntos y ocupándome de lo que de verdad es importante para mí. Me siento un poco más en mi propia versión del mundo.

Cada uno tiende a afirmar que “las cosas son así”. Entiendo, por lo que he estudiado en PNL, que la percepción es subjetiva y que cada uno crea su propio mundo. Una cosa es comprenderlo a nivel intelectual y otra muy diferente es vivir de acuerdo a ello, vivirlo, experimentarlo, comprenderlo he integrarlo. Una cosa es pensar sobre algo y otra es vivirlo. Cada vez me doy más cuenta de que las cosas son diferentes para mí, en ocasiones muy diferentes. Vivo en mi propio mundo, y en mi propio mundo cuento con mis propios recursos, con mis propias habilidades y con lo que es significativo para mí. Mucha gente piensa que determinadas cosas son imposibles, pero yo me doy cuenta de que muchas de esas cosas son posibles para mí. Cada vez descarto más y más de las perspectivas de las personas que me rodean. Son opiniones válidas para ellos, pero no para mí. Tengo mis propias creencias, mis propios valores y mi propia opinión sobre las cosas, y siento que todo esto ha salido reforzado de esta experiencia. Cuanto más hago las cosas a mi manera, atendiendo a mi propio jucio, mejor me va.

Después de estos cuatro días me siento más sólido. Ha sido como conectar con una parte más profunda de mí mismo, con una versión más consistente, y decirle “Bien, amigo, me gusta cómo eres y cómo ves las cosas; a partir de ahora tú estás al mando”. Durante los días siguientes este nuevo tipo ha estado al mando, haciendo las cosas a su manera y entendiendo la vida a su modo, y los resultados están siendo muy buenos. Me siento más seguro de mí mismo y más firme en mis decisiones y en mis elecciones.

Mi intención inicial eran diez días, y era algo que estaba más allá de mis posibilidades en este momento de mi vida. Me siento muy bien y muy satisfecho con los cuatro días que conseguí atravesar y soy consciente de los muchos cambios que he operado en mí. De momento iré meditando un poco más cada día, tomándome un buen rato en cada jornada para estar conmigo mismo y profundizando en ese tipo que estoy descubriendo dentro de mí. Soy consciente de que quedan muchas capas de condicionamiento social por ir cincelando. De momento estoy muy satisfecho con los resultados.

Sé que no es una experiencia para cualquiera. Hay que estar en un determinado momento de la evolución personal para embarcarse en algo así. En cualquier caso, recomiendo este camino a cualquiera. Hay dos formas de enfocarlo: puedes esperar a que la vida te dé lecciones que te resultarán brutales pero te abrirán los ojos o puedes ir proporcionándote tú esas lecciones en cómodas dosis en la tranquilidad de tu hogar. En cualquier caso, se me hace cada vez más evidente que la evolución de la consciencia es el único camino que venimos a recorrer aquí.