JavierMalonda.com

Desarrollo personal inteligente

Tienes derecho a equivocarte

con 7 comentarios

El derecho a la equivocación no se encuentra en las páginas de la declaración de los derechos humanos, pero quizá debiera incluirse. Grandes noticias: No sólo tienes derecho a equivocarte, sino que también tienes derecho a fracasar.


“Éxito es la capacidad de pasar de un fracaso a otro sin pérdida de entusiasmo”

—Winston Churchill


Cada uno de nosotros tiene derecho a equivocarse, derecho a cometer errores, derecho a fracasar. Jamás hubiéramos aprendido a andar si hubiéramos pensado que lo teníamos que hacer bien a la primera. Alguno cumpliría los treinta y se diría “Hoy, hoy es el día. Por fin estoy listo para ponerme en pie”.

Los niños no se preocupan por lo que otros vayan a pensar de ellos, o lo que otros les vayan a decir. Simplemente hacen. Lo intentan una y otra vez hasta que lo consiguen. Cuando se deciden a hacer algo, es muy difícil que no lleguen a hacerlo, y casi imposible disuadirles.

Parece obvio que tenemos el derecho a equivocarnos. Sin embargo, ¿por qué nos cuesta tanto ejercer ese derecho? Pienso que se debe a que creamos una imagen de perfección personal que queremos mantener a toda costa. Si salgo a hablar en público y me equivoco, ¿en quién me convertiré? ¿Seré un idiota, un imbécil, un gilipollas? Como no nos gusta identificarnos con ninguna de esas etiquetas del ser, evitamos exponernos. Pero sólo son palabras. A veces puede resultar muy conveniente convertirse en un idiota, en un imbécil, en un gilipollas o en una combinación de las anteriores. Son recursos fantásticos que están ahí para ser utilizados.

¿Qué hay de malo en estar equivocado? Si nunca estás equivocado, demuestras que nunca te arriesgas, que nunca haces nada que se salga del molde, que nunca das un paso más allá y te expones a la crítica. Está bien y es una manera aceptable de actuar, pero rara vez evolucionarás. La evolución misma es un proceso de prueba y error. A cada iteración hay novedades que se prueban inútiles. El proceso evolutivo descarta lo que no funciona y respalda lo que sí que lo hace. El ser humano no existiría sin los errores porque rara vez algo funciona a la primera.

Sin embargo, en la sociedad moderna parece que sólo se valora a aquellos que siempre aciertan, que siempre hacen lo correcto. Se nos educa para conocer las respuestas, no para plantear nuevas preguntas o para proponer respuestas novedosas. En los círculos empresariales, el que asciende es aquel que parece que nunca se equivoca, aunque detrás de las bambalinas uno observe que esa imagen se forja a costa de culpar a otros de sus propios errores. Aquel que se equivoca es humillado y vilipendiado.

Atrévete a moverte en los límites de tu propia certidumbre. Esta es una de las mejores maneras de aprender. Expresa tus ideas y permite que otros reaccionen a las mismas. Observa y escucha sus reacciones y aprende de ellas, porque esto te ayudará a refinar tus ideas y a encontrar nuevos matices y perspectivas que antes se te habían pasado por alto. Si no compartes tus ideas te estarás privando de los puntos de vista de otros y de su aportación en forma de feedback.

En ocasiones otros reaccionarán aportando nuevos hechos y datos, profundizando en los detalles. Otras veces las reacciones serán meramente emocionales, lo que te permitirá acostumbrarte a desarrollar resiliencia a la hora de lidiar con las reacciones de otros. En cualquier caso, siempre puedes salir ganando. Es una cuestión de actitud.


Despójate de tu ego

Nos resistimos a estar equivocados porque nos identificamos con nuestras ideas. Si las ideas son malas, entonces nosotros somos malos y nos sentimos humillados. Sin embargo, tú eres algo más grande que tus propias ideas. Tu identidad está por encima de lo que dices y de lo que haces. Incluso cuando otros te recuerden tus errores, puedes sentirte orgulloso por haberte atrevido a cometerlos. Tus errores sólo son el resultado de experimentar en el mundo.

Cuentan, sea cierto o no, que Edison fracasó mil veces antes de inventar la bombilla. Uno de los discípulos que trabajaba con él en el taller le preguntó “¿No se desanima usted después de fracasar tantas veces?”, a lo que él respondió “¿Fracasar? No sé de qué me hablas. En cada pasó descubrí un motivo por el que la bombilla no funcionaba. Ahora ya sé mil maneras en que no se debe fabricar una bombilla”.


“No hay fracaso, sólo feedback”

—Presuposición de la PNL


Identificarte con tus resultados es una inversión improductiva, innecesaria e inútil. Si piensas que el fracaso de una idea es un fracaso personal, entonces tomarás muy pocos riesgos, riesgos que podrían haber significado una diferencia sustancial en un primer momento. Si no arriesgas al máximo desde el principio, estás haciendo menos de lo que puedes hacer. No se trata de arriesgar la vida, se trata de arriesgarte a ser criticado. Sobrevivirás. En serio.

Una de tus ideas puede estar equivocada y tú puedes permanecer tranquilo, alegre y relajado. Puedes incluso divertirte con tu equivocación. Puedes hacer chistes al respecto.

¿Cómo podrías ejercer en tu vida tu derecho a estar equivocado? ¿Hay alguna idea que hayas estado temiendo expresar? ¿Hay algo que hayas estado dejando de hacer porque tenías miedo a parecer tonto o idiota? ¿Hay algo que no te hayas atrevido a hacer ahora por miedo a fracasar? ¿Qué podrías hacer si te permitieras estar equivocado? ¿Qué podrías aprender? ¿Hasta dónde podrías llegar si te permitieras equivocarte?

Evita identificarte con tus errores. Recuerda, se trata de una limitación en tus habilidades. Aunque te falten ciertas facultades y conocimientos, sigues siendo un ser humano.

Tienes derecho a estar equivocado. Permite que tus ideas fracasen, permite que tus capacidades muestren sus limitaciones, permite que tu conocimiento te revele tus lagunas. Nada de todo esto eres tú.

Cuando fracasas descubres tus fronteras. Creas un mapa más preciso de los límites de tus capacidades. Esto te permite, finalmente, superarte. Mañana harás cosas que ayer te parecieron imposibles. Siempre ha sido y siempre será así, y te conviene hacer el proceso consciente para poder acelerarlo y convertirlo en más eficiente.

Estar equivocado te permite, finalmente, estar en lo cierto. Y en cualquier caso es un camino mucho más interesante que no estar en absoluto.

–––––
Puedes contactar con el autor aquí.

Artículos relacionados:

  1. Sé proactivo
  2. Metas para 2010
  3. ¿Qué sentido tiene el desarrollo personal?
  4. El coraje necesario para vivir tu propia vida (I/III)
  5. Los agujeros de la percepción

Written by jmalonda

junio 2nd, 2010 at 10:15 am

7 Responses to 'Tienes derecho a equivocarte'

Subscribe to comments with RSS or TrackBack to 'Tienes derecho a equivocarte'.

  1. Gran artículo :-) Yo creo que el miedo al fracaso se adquiere en la adolescencia y, si todo va bien, se va perdiendo con los años; más o menos a la vez que la vergüenza.

    Existe también un fenómeno muy curioso que se conoce como el miedo al éxito. Hay gente que cuando está al borde de conseguir un gran logro, se viene abajo. No sé si está en tus planes, pero un artículo sobre eso después de este molaría :-)

    Ghede

    2 jun 10 at 10:47

  2. Hola Ghede.

    Buena idea. Estoy en ello. Me parece un complemento interesante a este articulo.

    Gracias también a otros lectores que me han hecho sugerencias en anteriores artículos. Aunque no comente, tomo nota.

    jmalonda

    2 jun 10 at 11:30

  3. Empiezo a ver cierta pauta cuando atacas los convencionalismos sociales, sueles ofrecer el camino completamente opuesto como medio para crecer como persona. En éste caso, la decisión más beneficiosa para los intereses de un individuo no siempre es actuar y estoy seguro que a toro pasado mucha gente es capaz de evolucionar y crecer como personas cuando observa que haberse decidido por no actuar ha sido lo más beneficioso para sus intereses. Quizás ser crítico y equilibrado sería más acertado.

    El miedo debe ser enfocado como una herramienta, es un sentimiento más y a menudo, no es conveniente ignorarlo. Aprender a utilizarlo requiere de cierta capacidad de abstracción. Cuando te enfrentas a una decisión, hay que cuestionar un poco el miedo y confrontarlo con las consecuencias de una equivocación.

    Creo que el enfoque que aportas es positivo y en general aplicable al día a día, pero hay muchas decisiones en las que lo que te juegas no es ‘quedar como un tonto’, sino tu trabajo, tu pensión, el pan de tus hijos, tu salud.

    El problema de los convencionalismos que conservamos, como éste del fracaso, es que hoy día hay muchos riesgos que son ficticios pero que antes si existían realmente. Piensa que no hace muchos años, una mala frase, un chiste desafortunado o un fracaso en según que situación laboral, te podían llevar al paredón.

    Kusanagi

    2 jun 10 at 12:59

  4. [...] This post was mentioned on Twitter by GonzoTBA, Jordan Torres. Jordan Torres said: RT @GonzoTBA Nuevo artículo: Tienes derecho a equivocarte :: http://www.javiermalonda.com/2010/06/tienes-derecho-a-equivocarte/ [...]

  5. A mí me ha parecido muy “terapéutico” el artículo y también me parece muy buena idea la de escribir sobre el miedo al éxito que dice Ghede, aunque yo lo identifico más con no aguantar cierta presión (generalmente autoimpuesta)
    Siga ilustrándonos
    salu2

    AniZ

    2 jun 10 at 16:34

  6. Estoy con Ghede en que esa gran etapa de la adolescencia puede ser que sea donde más miedos adquirimos. Creo que en muchos casos el miedo va unido a la vergüenza (aunque no siempre). Y espero que también sea cierto que con la edad se van perdiendo.
    Pienso q el miedo es un gran limitador y como me dijo un día mi jefa: “el que no lo hace no se equivoca, y no aprende”….
    Y lo q dices Kusanagi, de que a veces no se puede aplicar en algunas situaciones; creo que una cosa es PERDER el miedo y otra esTENER RESPETO a algunas situaciones o a ciertas personas ; (puede ser peor el remedio que la enfermedad).

    Miedo al éxito, miedo a no aguantar la presión y miedo a lo desconocido

    Muy buen artículo!! Creo que es fácil identificarse y eso nos guste o no guste, nos ayuda

    bss

    Namaskar

    2 jun 10 at 17:18

  7. @AniZ, el miedo al éxito tiene muchos orígenes. No se trata de que estés frustrado por la presión de triunfar, sino de tener miedo a las consecuencias de conseguir tu objetivo. Puede ser o bien porque crees que no te lo mereces (sentimiento de inferioridad), o bien porque eso establece en ti un nuevo listón más alto y más responsabilidades (lo que sería miedo a un futuro fracaso) o incluso porque fracasar es lo más normal, y salir exitoso de algo también te deja, en cierta forma, solo.

    Es un mecanismo subconsciente complejo que la verdad no he mirado mucho (seguro que a Javi le encaja dentro de todo esto y nos cuenta algo más), pero lo puedes ver en deportistas de élite (que de golpe bajan su rendimiento una barbaridad en la final), estudiantes (que se dejan medio examen en blanco a pesar de que saben responder), e incluso en tu vida normal, cuando prefieres hacer las cosas un poco peor y no destacar por encima de tus compañeros.

    Es muy complejo y suena a chufla, pero ocurre. Y creo que dentro de todo esto del desarrollo personal que nos cuenta, además de no tener miedo de que algo salga mal, es importante no tener miedo de que salga bien.

    @Namaskar, es que yo creo que gran parte del miedo al fracaso viene de la vergüenza de fracasar. Y decía lo de la adolescencia porque es cuando los chavales nos ponemos tontísimos y empezamos a tratar de ponernos por encima de los demás (buscamos nuestra posición). Si te caes, todo el mundo se ríe. Si la caída ha sido cómica, serás el hazmerreír durante unos días o hasta que dejes atrás el instituto. Si te fijas, en el mundo adulto son solo cuatro acomplejados los que van señalado los fracasos de los demás, (los “cretinos”, seguro que has oído hablar de ellos) en general todos somos muy tolerantes con el fracaso ajeno (y poco tolerantes con el propio).

    Ese miedo al escarnio, a perder categoría social, etc, viene de la adolescencia, de la presión que nos hacemos los unos a los otros: Si nos equivocamos, mejor que nadie lo sepa porque tendrán un punto por el que atacarnos. Con 6 años, esas cosas no ocurren (se ríen y se olvida), y con 26 ya tampoco, afortunadamente todo el mundo suele tener una buena lista de fracasos a la espalda y nos volvemos comprensivos de golpe (o a golpes). Por eso he dicho que yo creo que el miedo a fracasar es un trauma que a casi todos se nos forma en la adolescencia y que tenemos que superar. No sé, como el complejo de Edipo/Electra, llega en su momento y, si todo va bien, lo superas (si no, estás jodido).

    Ghede

    3 jun 10 at 08:03

Leave a Reply