Vive tus valores
“Lo único verdaderamente sagrado es la integridad de tu mente”
—Ralph Waldo Emerson
Usando los valores para tomar decisiones
Una vez que conoces y comprendes tus valores personales, puedes utilizarlos para tomar decisiones clave en tu vida. ¿Debería aceptar el trabajo que me han ofrecido? ¿Es un buen momento para iniciar una relación? ¿Cuánto tiempo debería pasar con mi familia? Estas pueden ser decisiones complicadas y que no tienen una respuesta fácil. Puede que respondas de manera diferente en diferentes momentos de tu vida.
Tu lista de valores te proporciona un atajo a la hora de tomar estas decisiones de una manera inteligente. Cada vez que te encuentres en una encrucijada de este tipo, puedes revisar tu lista de valores y observar las prioridades. Después puedes preguntarte “¿Qué haría una persona con estos valores en esta situación?”. Generalmente, la jerarquía de valores te dará la respuesta.
Por ejemplo, si te ofrecen un ascenso que implica que pases a trabajar de 40 a 60 horas y que dobla tu salario, ¿deberías aceptarlo? Si valores como el éxito, la carrera y el dinero están en lo alto de tu lista, probablemente dirás que sí. Si la libertad y la familia están en ese lugar, probablemente dirás que no. Al haber jerarquizado tus valores, ya has hecho el trabajo más pesado para saber qué es lo más importante para ti. Así que, en estas encrucijadas, eres capaz de reducir la decisión a una sencilla comparación de valores y la decisión aparece por sí sola. Si el ascenso significa más éxito pero menos paz interior, entonces puedes comparar ambos valores para saber si es una buena idea o no. El objetivo es aumentar la satisfacción de los valores más importantes evitando sacrificarlos en virtud de otros menos relevantes.
Recuerda que esta es sólo una guía más a la hora de tomar decisiones. Como tal, posee sus limitaciones, pero te darás cuenta de que facilita el proceso de establecer prioridades en tu vida.
Alineando tu vida con tus valores
Cada vez que tus valores primordiales cambian, es posible que tengas que hacer cambios en tu vida para realinear las diferentes partes de la misma y establecer un nuevo estado de armonía de acuerdo a los nuevos valores. Si el éxito es tu valor principal, entonces es importante para ti experimentarlo en abundancia. El éxito puede significar para ti una buena carrera profesional, ingresos elevados, una relación satisfactoria y un cuerpo sano. Pregúntate qué partes de tu vida están desalineadas con tus valores principales y considera cómo podrías alinearlas completamente. De esa alineación obtendrás una mayor congruencia en tus pensamientos, tus palabras y tus acciones.
Cada vez que percibas una falta de alineamiento entre tu realidad y tus valores, tienes dos opciones básicas para realinear tu vida:
- Puedes adaptar la situación para que se adecúe a tus valores. Si la salud es tu valor principal y te das cuenta de que tienes un montón de comida basura en casa, puedes recorrer tu cocina para que encaje con el nuevo valor, desechando toda esa comida basura y reemplazándola por opciones más saludables.
- Puedes salir completamente de la situación y empezar desde cero. Si estás en una relación en la que tú quieres tener hijos y tu pareja no, puedes elegir terminar con la relación y buscar a una pareja con una perspectiva de futuro más consonante con la tuya.
Así pues, cada vez que encuentres una falta de alineamiento en algún área de tu vida, puedes adaptar las circunstancias o salir de las mismas para empezar de nuevo en otro lugar.
Existe una tercera opción, y es vivir de manera ajena a tus valores, a lo que es realmente importante para ti en tu vida. Desaconsejo encarecidamente esa opción. Eso significaría vivir sin integridad, y esa falta de congruencia se propagaría a otras partes de tu vida. Un ejemplo podría ser permanecer en una relación abusiva como resultado de un sentido de lealtad puesto en la persona equivocada. Vivir de manera poco íntegra durante demasiado tiempo arroja consecuencias muy negativas.
Cada vez que cambian tus valores, es importante revisar las diferentes partes de tu vida para asegurarte de que están correctamente alineadas con la persona que crees que eres. Si estás en una relación, ¿es compatible con tus valores? Si trabajas en una empresa, ¿son sus valores compatibles con los tuyos? Si hay una falta de alineamiento, es el momento de hacer cambios, bien adaptando la situación o saliendo directamente de ella.
Adaptando los valores
Es posible que en diferentes momentos de tu vida atravieses experiencias que te obliguen a reconsiderar tus valores, lo que es verdaderamente importante para ti. Puede que muera un amigo cercano, que te sacuda una enfermedad o que comiences una nueva relación y, por tanto, adquieras una nueva perspectiva sobre lo que te resulta realmente relevante en la vida. Es de esperar que esto suceda a medida que pase el tiempo y adquieras nuevas experiencias.
De repente tus valores ya no parecen una representación fidedigna de lo que eres. Has cambiado mucho en muy poco tiempo. Es un buen momento para reevaluar tus valores y confeccionar una nueva lista.
Dependiendo de tu ritmo de vida y de la cantidad de cambio que experimentes, puede que necesites revisar tus valores un par de veces al año. También es posible que tus valores permanezcan invariables a lo largo de los años. Esto es algo de lo que te darás cuenta.
El alineamiento definitivo
El objetivo final de vivir a través de tus valores es, en última instancia, el alineamiento con principios universales. A medida que experimentas la vida con sucesivos juegos de valores, aprenderás qué es verdaderamente importante para ti. Tus valores pueden variar mucho al principio mientras fijas nuevas metas y atraviesas nuevas experiencias, aunque finalmente tenderán a converger.
Tus valores son tus estimaciones actuales sobre tu verdad. Representan tu respuesta a la pregunta “¿Cómo vivo mi vida?”. Algunos juegos de valores fracasarán a la hora de producir los resultados que deseas, quizá dejándote en un estado de agitación e insatisfacción. Otros juegos de valores pueden aproximarte a un sentimiento de coherencia o congruencia con la verdad que se encuentra en tu interior. Los mejores resultados los obtendrás cuando actúes con integridad de acuerdo a valores que se encuentren alineados con principios universales.
Este proceso de alineamiento es similar al que realizan los científicos para descubrir una fórmula matemática que explique un fenómeno natural. La famosa teoría de Newton que sugiere que la fuerza es igual a la masa por la aceleración es una aproximación a la realidad. Sin embargo, esta teoría se probó imprecisa a velocidades relativas y finalmente Einstein proporcionó una teoría más precisa todavía. Al igual que el Universo físico es el campo de pruebas para las teorías físicas, el Universo te ofrecerá feedback a la hora de estimar cómo funcionan tus valores en el mundo.
El proceso de descubrimiento en este caso es igualmente experimental, aunque no puede ser medido científicamente como la gravedad. El método científico requiere que un experimento sea repetible bajo las mismas condiciones. En el caso de los problemas humanos, las mismas condiciones nunca se repiten. Puedes tomar una decisión puntual en tu carrera o en una relación, y nunca volverás a enfrentarte otra vez a esa misma decisión en las mismas condiciones exactas. Dado que es imposible aplicar el método científico a esas situaciones, lo mejor que podemos hacer es clasificar los eventos de acuerdo a patrones que hemos experimentado anteriormente. Es decir, las situaciones nunca serán exactamente iguales, pero sí lo suficientemente parecidas como para establecer una relación entre ellas y ser capaces de tomar una decisión más acertada esta vez.
“La verdadera prueba de cualquier decisión es volver a tomarla de nuevo sabiendo plenamente lo que sucedió la primera vez”
—El Oráculo, Matrix revolutions.
Esto significa que el proceso de clarificación de valores es inherentemente trabajoso e inexacto. También es una experiencia únicamente individual. Es imposible probar objetivamente que un juego de valores es mejor o peor que otro, aunque puedes empezar a observar patrones con el tiempo, y esos patrones pueden indicarte la dirección hacia principios universales.
La existencia de estos principios universales tampoco puede ser probada. Sin embargo, a medida que vives con diferentes juegos de valores el tiempo suficiente y ganas experiencia, observarás que hay valores que funcionan extremadamente bien en muchas áreas, lo que sugiere la existencia de una serie de principios que funcionan universalmente; esto es, para todos.
Un ejemplo de principio universal en potencia es el de Justicia. Si te alineas con el valor de Justicia y vives de modo congruente con el mismo, probablemente te des cuenta de que funciona muy bien. La Justicia significa que tratas a los demás como personas de idéntico valor a ti, ni más ni menos. Este principio es la base de algunas constituciones, y es el valor fundamental en el que se enraíza el concepto de democracia. Los padres de estas constituciones sostuvieron este valor como una verdad evidente, lo que significa que creyeron que la Justicia y la Equidad son principios universales.
Imagina que tuvieras que diseñar tu propio sistema para formar una empresa o un país sin saber por adelantado qué papel jugaría este ente tras ser formado. Parece razonable diseñar ese sistema de manera que la Equidad y la Justicia para todos los participantes fuera una prioridad.
Cuando tus valores se encuentren desalineados con respecto al valor de la Equidad, te darás cuenta de que tus resultados empeoran. Si eres injusto en tus relaciones o en tus tratos de negocios, otros lo reconocerán y se protegerán de tus injusticias. Con el tiempo, será más difícil para ti incluso obtener un resultado razonable cuando lo desees. Es posible que aquellos que traten contigo prevengan a otros sobre tu comportamiento y hagan que sea más difícil para ti encontrar cooperación. En este caso, tu efectividad empeorará mientras esa ausencia de alineación permanezca. Pero si desarrollas una reputación de equidad y justicia en todos tus tratos, mantendrás altos niveles de confianza con otras personas y te resultará muy fácil encontrar cooperación.
Creo que la meta definitiva de vivir y refinar tus valores es identificar y lograr la congruencia con principios universales. Con el tiempo, tu modelo de la realidad cada vez se asemeja a la realidad última, y a la larga tus acciones producen los mejores resultados posibles de manera consistente. Este no es únicamente un camino individual, sino que es un camino que toda la humanidad en su conjunto experimenta con el paso de los siglos. Creaciones sociales como la desigualdad y la esclavitud evolucionaron hacia la democracia. El descubrimiento de principios universales puede ser visto como un proceso de evolución a través del refinamiento y la implantación de los propios valores humanos.
“Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti”
—Jesucristo
PD: Este artículo es, en su mayor parte, una traducción de “Living your values, Part II” de Steve Pavlina.
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Puedes contactar con el autor aquí.
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7 may 10 at 11:45