El sentido de la vida

“Como un día bien empleado procura un dulce sueño, así una vida bien utilizada conduce a una dulce muerte”

—Leonardo da Vinci

¿Tiene la vida algún sentido? ¿Existe un propósito para cada uno de nosotros? ¿Cuál es el sentido de la existencia?

Estas son profundas preguntas filosóficas muy difíciles de responder, y probablemente cada uno tendrá su propia respuesta. Mi padre, por ejemplo, tiene colgada en su despacho la cita de un paleontólogo. No recuerdo las palabras exactas, pero viene a decir que no existe ningún propósito en la evolución.

Si existe un propósito en el Universo, eso es algo complicado de sentenciar empleando una mente humana. Si comprimimos la historia conocida del Universo en un periodo de un año, el homo sapiens no aparece hasta las once de la noche del 31 de Diciembre. Hablar sobre los planes del Universo desde nuestra perspectiva es como contar una película viendo el último fotograma.

Por lo que conocemos, parece que el Universo evoluciona hacia formas cada vez más complejas, hacia organismos más sofisticados. Sus valores parecen ser la cooperación, la comunicación, la paciencia, la inteligencia, la empatía y otros tantos que me dejo en el tintero. Si existe un propósito en el Universo, probablemente esté dirigido por la belleza y la elegancia, o por algún tipo de ideal de perfección asociado a estos parámetros.

En cuanto a la vida de cada uno de nosotros, ¿existe algún propósito asociado a la misma? Es decir, ¿venimos aquí con un plan bajo el brazo?

Podemos enfocar estas dos preguntas desde dos perspectivas opuestas y así contemplar los extremos. Estas perspectivas podrían ser llamadas la científica y la esotérica.

Desde un punto de vista científico, la vida es una suerte de accidente, un fenómeno azaroso. No existe ningún propósito inherente a la vida mismo salvo la de vivirla de la manera más resignada posible. Somos mecanismos biológicos que nacen para morir. No hay vida antes de la vida ni la hay después de la muerte. El último que apague la luz.

Desde un punto de vista esotérico, la consciencia es la fuente de todo, de la vida y del Universo mismo. La consciencia es inmortal y todo emana de ella. La humanidad en su conjunto es parte de un plan divino, y cada uno tiene su papel en la gran obra de Dios. Hemos vivido antes de esta vida y viviremos de nuevo después de morir.

Ambas perspectivas nacen dependiendo de cómo uno se aproxime al “problema” de estar vivo. Si uno toma los hechos conocidos de la manera más “objetiva” posible, llega a las conclusiones que expone la ciencia. Si uno toma los hechos de una manera subjetiva, la perspectiva esotérica cobra sentido en su exposición.

¿Cuál de las dos perspectivas es la correcta? Ambas y ninguna. Como siempre, depende del color del cristal. Este dilema forma parte de la humanidad desde el principio de los tiempos, y probablemente siga ahí cuando el último apague la luz. En cualquier caso, no habrá nadie para tomar nota, y la respuesta se perderá en la noche de los tiempos. Probablemente el debate es estéril, y mientras tanto la vida seguirá esperando a que nos decidamos.

Una pregunta más conveniente sería “¿Cuál de estas perspectivas es más útil?”. Esta es una pregunta que requiere de una respuesta personal, ya que cada uno tiene un concepto de utilidad en función de sus propios planes.

Si todos estamos de acuerdo en que deseamos vivir una vida plena, apacible, intensa y emocionante, ¿qué perspectiva nos resulta más útil para cumplir ese objetivo?

Esta es una pregunta interesante. Responder en una dirección o en otra nos proporcionará diferentes juegos de creencias. Las creencias son principios directivos muy potentes, son marcos dentro de los cuales nos movemos y que impregnan de sentido nuestras acciones y nuestras percepciones. Pregúntate, pues, ¿qué te resultaría más útil creer?

¿Prefieres creer que la vida carece de sentido? ¿Quieres creer que nacemos para vivir unos cuantos años y después cesamos de existir para siempre? o por el contrario, ¿prefieres creer que la vida tiene un sentido? ¿Deseas creer que cuando mueras volverás a vivir otra experiencia?

¿Con qué sistema de creencias serías más feliz? ¿Con qué sistema de creencias vivirías más intensamente? La respuesta es personal. Puede que extraigas más significado de tu existencia si crees que sólo vivirás una vez. Quizá esto te lleve a saborear más intensamente cada momento. Quizá ese mismo pensamiento te pese como una losa y prefieras pensar otra cosa. El efecto que una creencia u otra tendrá sobre cada uno depende de cada uno.

En mi experiencia, la gente que vive más cerca del polo esotérico disfruta mucho más de la vida que la gente que vive más cerca del polo científico. Suelen ser más alegres, consiguen dar más sentido a su existencia y explican las cosas de maneras más interesantes. Son más parecidos a los niños, viviendo intensamente cada episodio de la vida y explicándolo de acuerdo a lo que ellos creen que es cierto. Por el contrario, el otro grupo de gente suele tener un humor agrio, vive de manera resignada, siente una imperiosa necesidad de tener la razón y carece de imaginación, elemento que considero fundamental para una buena vida. Si los últimos seres humanos vivos fueran un científico y un esotérico, al morir, mientras el segundo cerraría los ojos para afrontar la experiencia, el primero le gritaría levantando el dedo “¡Ya verás que tengo razón y no hay nada!”.

Estamos creando un mundo libre. Eso no sólo implica libertad de expresión, sino que también implica libertad de pensamientos y de creencias. Esto son grandes noticias: puedes creer lo que quieras. Algunos de los grandes personajes de la historia de la humanidad, como Henry Ford, han creído por ejemplo en la reencarnación. Si eliges creer en ella, estarás acompañado.

Con respecto a la reencarnación, Ford explicaba:

“Adopté la teoría de la reencarnación a los 26 años. La religión no me ofrecía nada en este sentido. Ni siquiera el trabajo me proporcionaba una completa satisfacción. El trabajo es en vano si la experiencia acumulada en una vida no la podemos utilizar en la siguiente. Cuando descubrí la reencarnación… el tiempo dejó de estar limitado. Yo ya no era un esclavo de las manecillas del reloj. [...] Me gustaría comunicar a todos la serenidad que nos da esta visión a largo plazo de la vida”

Lo que suceda después de la muerte es un asunto del que habrá que ocuparse después de morir. Lo apremiante ahora es vivir y hacerlo de la mejor manera posible. Tanto si deseas adscribirte a lo que postula la ciencia como si prefieres creer en hadas y enanitos verdes, tienes mi apoyo y mi respeto. Tú puedes creer una cosas, yo creer otras y ambos pasarlo bien igualmente.

Para mí es mucho mejor vivir una vida divertida, interesante y emocionante que tener razón. Me resulta más útil. Yo elijo creer lo que mejor me funciona, y te recomiendo que hagas lo mismo.