Invertir en uno mismo
Una de las primeras cosas que recuerdo a mi padre tratando de transmitirme era esta: “En mi vida, el primero soy yo”. No lo decía exactamente así, sino que decía “Para poder hacer felices a los demás, primero debo ser feliz yo”. Por obvio que resulte el concepto cuando uno lo comprende, mucha gente sigue entendiéndolo como algún tipo de derivado del egoísmo. Sin embargo, tú no eres tu ego; eres algo más grande y que contiene a tu ego aparte de muchas otras cosas. Y yendo un poco más lejos, varios niveles neurológicos por encima, tú eres lo que haces. Fundamentalmente eres una expresión de tu propósito en la vida. Puede que para ser feliz quieras hacer felices a otros a tu alrededor. Ambas cosas pueden estar perfectamente alineadas, y visto así tiene muy poco que ver con lo que normalmente se entiende por egoísmo.
Graba esto en tu mente porque es un pilar principal de toda esta experiencia: “En tu vida, lo más importante eres tú”. Si no lo comprendes todavía, actúa como si fuera cierto igualmente. Tus resultados cambiarán espectacularmente. Tú eres el centro de tu vida. Todo tu universo personal, toda tu experiencia de la vida, emana de ti mismo. Serás incapaz de respetar a otros hasta que no te respetes a ti mismo; tampoco los demás te respetarán si tú no te respetas a ti mismo. Si quieres que te respeten, debes mostrar a otros cómo lo haces tú. Serás incapaz de hacer felices a otros hasta que no seas capaz de hacerte feliz a ti mismo; tampoco otros te harán feliz hasta que no lo hayas hecho tú antes contigo mismo. Serás incapaz de amar a otros hasta que no te ames a ti mismo; tampoco otras personas te amarán hasta que tú no te ames a ti mismo. Amarse a uno mismo incluye conceptos como el respeto, la autoestima, la honestidad y la consciencia entre otros.
¿Cómo puede hacerte alguien feliz si tú no sabes lo que es estar feliz? ¿Cómo te lleva alguien a un estado que tú desconoces en ti mismo? ¿Cómo se supone que vas a llegar hasta allí si no sabes adónde vas? ¿Cómo muestras a otros lo que significa para ti ser respetado? ¿Pides a los demás que te amen cuando tú no te amas a ti mismo? Tú debes ser el ejemplo, tú debes dar el primer paso. Tú debes encontrar el camino en tu interior. Los demás te respetarán de manera natural cuando tú les muestres cómo lo haces contigo.
Hablando en términos generales, vivimos en una época en la que nos respetamos muy poco. Carecemos de criterios según los cuales estimar nuestros actos, y desconocemos qué son exactamente el bien y el mal según nuestro propio entendimiento. No somos conscientes de nuestros valores y, por tanto, vivimos ajenos a ellos. No tenemos una visión de la sociedad a la que podamos contribuir con nuestras acciones. No tenemos objetivos. No sabemos lo que queremos para nosotros más allá del fin de semana o de las vacaciones de semana santa. Nos conocemos muy poco, desconocemos las cosas que nos hacen realmente felices y nos llenan y, por tanto, a menudo nos sentimos vacíos e insatisfechos llenándonos el espíritu de actividades vacuas y consumismo caro que pagamos con nuestro tiempo y nuestra energía, con nuestra propia vida. Vivimos una época de soluciones rápidas, buscando experiencias que se asemejan a un chute de droga. Las sensaciones nos llenan un rato y luego quedamos igual o peor de lo que estábamos. Bienvenidos a la era de la gratificación instantánea. Hoy, el mundo se arregla con una pastilla.
Invertir en uno mismo puede ser extremadamente barato. Un primer paso puede consistir en tomarse algo de tiempo en investigar las fuentes de la propia satisfacción; darse cuenta de qué es lo que uno realmente valora, qué actividades le resultan gratificantes y le llenan por dentro dejándole una mezcla de satisfacción interna y de ganas de repetir. Saciar el hambre del espíritu. Investigar y establecer criterios y valores que nos ayuden a decidir lo que queremos para nosotros y lo que no.
Empezar a tomar decisiones en este sentido puede tener un gran impacto en tu vida. Decidirás a qué lugares quieres ir y a cuáles no irás bajo ningún concepto. Decidirás de qué personas te quieres rodear y de cuáles no quieres saber nada por considerarlas simplemente tóxicas para ti. Explorarás qué comida te sienta bien y qué te sienta mal e introducirás cambios en tu dieta. Dejarás atrás tus adicciones y cambiarás tus hábitos por otros alineados con tu estilo de vida.
El mero hecho de tomar consciencia de tus criterios y de tus valores tiene un gran impacto en tu vida y te puede llevar a cambiar de amigos, de trabajo o de actividades. Por otra parte, regirte mediante tus propios criterios te convierte automáticamente en una persona más atractiva para los demás. Al valorarte a ti mismo, con el tiempo adquieres cada vez más valor y, para otros, el simple hecho de estar contigo resulta estimulante a muchos niveles. Sabes lo que quieres y lo persigues. Si quedas con alguien, la otra persona sabe que no se trata de que no tuvieras nada mejor que hacer, sino que tienes un interés activo en encontrarte con ella para pasar un buen rato. Al tomarte en serio tus actividades y disfrutar con ellas, mucha gente se interesará por las mismas. Regirte por tus propias directivas te permite crear una vida ajustada a tus necesidades, con la gente que te gusta y llena de actividades que te sacian interiormente y que son un reflejo de lo que, en el fondo de ti, eres.
Invertir en uno mismo no es necesariamente una cuestión de dinero; basta con invertir algo de tiempo y atención sobre uno mismo y sus circunstancias para lograr cambios importantes. Por supuesto, el dinero nos permitirá acceder a otros recursos que nos resultarán de gran ayuda en nuestra evolución o desarrollo personal. Puedes invertir en ti mismo en cualquier momento dependiendo de la cantidad de dinero que puedas destinar.
Cualquier empresa que desee mantener una evolución sostenible en su mercado invierte aproximadamente en torno al 10% de sus ingresos en su propio desarrollo. Esa parte de los beneficios se emplea en cursos de formación de los trabajadores, renovación de la maquinaria, investigación de nuevos procesos, exploración de mercados… Puedes considerar tu propia vida como tu empresa. ¿Inviertes tiempo en ti mismo? ¿Inviertes dinero? ¿Qué cantidad anual inviertes en tu desarrollo? ¿Cómo esperas crecer si no dedicas parte de tus beneficios a descubrir y potenciar tus propios recursos? Ten en cuenta que tú eres tu mayor valor, tu principal activo, de la misma manera que la empresa es el principal activo de la propia empresa.
Puede ser algo tan sencillo como hacer algo que te haga sentir mejor. Hace sol; sal y compra un helado. Te interesan los ordenadores; compra un par de revistas mensualmente. Quieres desarrollar la memoria; cómprate un libro sobre el tema y comprométete a practicar. Quieres mejorar tus posibilidades laborales; aprende inglés o asiste a algún seminario relacionado con tu sector. Aprende, desarrolla nuevas habilidades, explora nuevas posibilidades. Invierte en conocimiento. Invierte en tus relaciones. Cada pequeño avance tendrá repercusiones futuras en diferentes áreas de tu vida. Haz todo lo necesario para sentirte bien y fomentar tu felicidad futura, una felicidad sólida, estable y cimentada en ti mismo y no en circunstancias externas ajenas a tu control. La suerte es la suma de la preparación más la oportunidad. Sólo aquel que está preparado es el que repara en esa ventana que se abre apenas un instante en el tiempo.
En mi caso, y gracias a los consejos de mi padre, siempre tuve claro más claro que muchos que yo era lo primero. Ahora estoy llevando este entendimiento a un nivel superior y cada vez soy más consciente de mi importancia en mi propia vida. El mero hecho de escribir que soy lo más importante de mi vida me resulta ya casi estúpido por excesivamente obvio. Sólo en los dos últimos años he invertido 3.000 euros en mi propia formación y adquisición de conocimientos y experiencias, y sólo en el próximo año ya invertiré otros 3.000 euros más. Los beneficios de esta inversión me resultan más y más obvios cada mes que pasa, y estoy tremendamente satisfecho con estas decisiones.
Para mí, el trainer y el master de PNL han sido una gran experiencia. Para poder transmitir lo que ha significado para mí adquirir estos conocimientos te plantearé la siguiente metáfora:
¿Recuerdas cuando ibas al colegio? En tu día a día te preocupabas por la ropa que llevabas, por lo que otros pudieran pensar de ti, porque se te viera con determinadas personas, porque nadie te encontrara en determinados lugares. Que otros pudieran hablar mal de ti te podía quitar el sueño. Hoy, quizá 20, 30 ó 40 años después, has adquirido una serie de conocimientos, una experiencia, que te permite recordar aquellos tiempos y reírte de ti mismo, de tu ignorancia sobre cómo funcionan las cosas de la vida y de lo mal que lo pasaste en comparación a cómo te encuentras hoy en día. En todo ese tiempo has cambiado o, como se dice comúnmente, has madurado. Yo prefiero el término ‘evolucionar’. Mientras vivas, estarás evolucionando. En las próximas décadas adquirirás una serie de conocimientos y una sabiduría que hará que de aquí 20, 30 ó 40 años te permitas observarte a ti mismo ahora y reírte de ti, de tu ignorancia sobre cómo funcionan las cosas de la vida y de lo mal que lo puedas estar pasando en estos momentos. Bien. Ahora imagina que pudieras adquirir esos conocimientos, en vez de 20, 30 ó 40 años, en 2, 4 ó 6. Imagina que pudieras cubrir ese proceso evolutivo en un tiempo diez veces menor. ¿No sería fantástico? ¿Cómo cambiaría tu vida? ¿Cuáles serían las consecuencias? ¿Qué te depararía el futuro? ¿Qué puertas se abrirían? ¿Con qué nuevas opciones contarías? ¿Qué sueños podrían resultar entonces asequibles? ¿Cómo sería haber integrado gran parte de la sabiduría sobre la vida y haber tenido acceso a una gran fuente de conocimiento humano? Piensa que podrías ser una nave espacial y estar conduciéndote a ti mismo como un 600. ¿Realmente crees que has terminado de aprender a hablar? ¿Realmente piensas que has terminado de aprender a manejarte a ti mismo? ¿Qué te hace pensar eso? La vida es un aprendizaje que continúa cada día hasta el último.
En mi caso he comprobado en dos años, fundamentalmente, una reducción drástica del drama en mi vida, una mayor comprensión de mí mismo y de los que me rodean, una significativo aumento de mi autoestima, un mayor entendimiento de los procesos mentales y del impacto que tienen en mi vida, una enorme comprensión del lenguaje y de las implicaciones de su uso sobre mí y sobre otros, una mayor facilidad para detectar aquellas influencias negativas en mi entorno y una gran efectividad a la hora de deshacerme de ellas. También he tomado consciencia de mis valores y he establecido criterios en mi vida que me permiten decidir qué es para mí importante y qué es completamente irrelevante y por tanto directamente descartable. El cambio ha sido tan radical que a veces me pregunto qué tipo de vida llevaba yo antes y cómo pude sobrevivir tanto tiempo en esas condiciones. Ahora me resulta fácil ilusionarme con mis proyectos futuros e imaginar posibilidades. Saber cómo eres y cómo funcionas, e ir descubriendo poco a poco quién eres y para qué, es para mí la única manera digna y merecedora de vivir.
Invierte en ti mismo. Es una gran decisión.
“La mayor parte de la gente sobreestima lo que puede hacer en un año e infravalora lo que puede hacer en cinco”
—Anthony Robbins
–––––
Puedes contactar con el autor aquí.
Artículos relacionados:
[...] Invertir en uno mismo http://www.javiermalonda.com/2010/04/invertir-en-uno-mismo/ por Lestercillo hace 3 segundos [...]
Invertir en uno mismo
28 abr 10 at 09:28
[...] This post was mentioned on Twitter by GonzoTBA, Juan José del Río. Juan José del Río said: RT @gonzotba: Nuevo artículo: Invertir en uno mismo :: http://cli.gs/uyJND [...]
Tweets that mention Invertir en uno mismo | JavierMalonda.com -- Topsy.com
28 abr 10 at 09:35
[...] » noticia original [...]
Invertir en uno mismo | El Noticiero
28 abr 10 at 09:40
Joder que grande!
Salu2.
Jon
28 abr 10 at 09:56
Te ha salido un artículo impresionante, me ha encantado.
Sigue así
raul
28 abr 10 at 10:44
¿Y si tienes claro que lo que deseas es no querer nada?
Kusanagi
28 abr 10 at 12:05
@Kusanagi: Precisamente eso obtendrás: nada. Escribiré sobre eso en los próximos días.
jmalonda
28 abr 10 at 12:10
Con no obtener nada estoy conforme, porque ya tengo lo necesario. Lo que me pregunto es como se ‘impermeabiliza’ uno para salir de esa espiral de querer cosas y empezar a dedicarse sencillamente a disfrutar de lo que ya tienes sin pretender nada más?
Kusanagi
28 abr 10 at 12:50
@Kusanagi: Hazte preguntas. Pregúntate sobre todo ¿Para qué? ¿Para qué quiero esto? ¿Para qué quiero aquello?
Ejemplo: ¿Para qué quiero el nuevo iPad? Para impresionar a mis amigos. ¿Para qué quiero impresionar a mis amigos? Para sentir que soy valioso. ¿Para qué quiero sentirme valioso? Etc… Es sólo un ejemplo. Puede que no te gusten las respuestas que obtengas, de hecho suele ser la norma. Yo he llegado a obtener respuestas del tipo “Para sentirme más hombre”, que lo que hacen son revelarme algunas de mis carencias más profundas. No veas la de cosas que tiene uno que replantearse cuando llega a lugares como ese. Procura establecer cadenas de respuestas que te lleven a sitios que realmente valgan la pena para ti.
jmalonda
28 abr 10 at 13:26
Creo que es un buen consejo… pero me veo ‘clavado’ en la parálisis por el análisis… voy a ponerlo en práctica… ¿Porqué pienso éso? Porque no quiero reconocer que es una forma válida de resolver la cuestión. ¿Porqué? Porque es más fácil fijarme en lo que no voy a obtener, para así no tener que intentarlo. ¿Porqué? Porque si lo intento es probable que llegue a conclusiones que me lleven a tener que resolver conflictos internos y que como consecuencia determine que debo hacer cosas que me incomodan. ¿Para qué voy a hacer ésas cosas que me incomodan? Para alinear mi vida y mis principios. ¿Porque debería alinear mi vida y mis principios? Porque así estaré más satisfecho.
En algún momento hay que dejar de cuestionarse cosas… espero darme cuenta de cuál es ése momento.
Kusanagi
28 abr 10 at 14:41
En referencia al ego, hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de decidir qué vas a hacer una vez has decidido que quieres ser feliz. Evidentemente, para hacer feliz a los demás, primero debes serlo tú. Y has enlazado la búsqueda de esa felicidad con el egoísmo asociado el ego. Creo que hay muchos matices.
En primer lugar, yo considero el ego como esa parte esencial de la personalidad de uno mismo influenciada por factores externos, es decir: lo que nos han inculcado los padres, la sociedad, los profesores, etc.. Nuestra naturaleza puramente mental, la imagen que tenemos de nosotros mismos (en la mayoría de los casos, irreal). Como parte esencialmente humana y materialismo de tu personalidad, es fácil deducir que es el ego de donde derivan la envidia, la codicia, el egoísmo, incluso el miedo irracional. Ojo, que también nacen de él la generosidad, la solidaridad, y otros valores. Pero siempre desde un punto de vista de programación mental que nos impone la sociedad, no como sentimientos esenciales, ni como características de lo que se suele llamar el “alma”.
Por eso, trascender al ego es convertirse en alguien libre. Para ello, creo que la respuesta más general (e imprecisa), pero a la vez más directa, es que para trascender al ego es necesario hacer más caso al corazón y menos caso a la mente. Tenemos que desempolvar esa capacidad que teníamos todos al nacer, de intuir las cosas de una manera más natural, y no pararnos a pensar tanto, porque nos dejaremos influir por ese miedo, esa codicia, etc..
Y por supuesto, trascender el ego es convertirse en adulto: es dejar de echar a los demás la culpa de tus fracasos, dejar de quejarte porque las cosas no son como quieres….y en definitiva ver la realidad con toda la perspectiva posible.
Me gustaría que me informaras de donde has aprendido PNL. Es difícil encontrar buenos sitios donde aprender, hay mucho charlatán.
Gracias por este blog, un abrazo.
Sergio
Sergio
28 abr 10 at 18:08
@Sergio: Arriba a la izquierda, en el menú lateral, tienes un enlace sobre centros que recomiendo para aprender PNL.
Un abrazo,
Javier
jmalonda
28 abr 10 at 21:18
Gracias Javier. Era la primera vez que me metía ent u blog y no se me había ocurrido ponerme a buscarlo jejeje
un abrazo.
Sergio
Sergio
29 abr 10 at 12:46
@jmalonda: un artículo estupendo, gracias. Me encuentro en un estado parecido, cambiando PNL por Gestalt. Cada cual lleva su proceso; es bueno que uno sea consciente de dónde está y que se quiera descubrir, haya lo que haya.
@Kusanagi: tu último comentario me suena a elaboración mental. Intenta parar más en cada paso, incluso palabra; respirar profundamente y ver cuales de las cosas que vas diciendo realmente te remueven por dentro, te generan una sensación o emoción a nivel físico. Esas indican el camino.
Fritz Gestalt
30 abr 10 at 16:27
@Fritz Gestalt: Disculpa mi ignorancia. ¿Qué es la ‘elaboración mental’?
Kusanagi
4 may 10 at 10:49
@Kusanagi: Pienso que se refiere a que le suena que has encadenado una serie de argumentos lógicos que tenías por ahí en vez de realmente hacerte las preguntas y esperar a escuchar qué contestabas. Esa es mi interpretación.
jmalonda
4 may 10 at 12:48
Hm, normalmente cuando encuentro una respuesta que me satisface no busco más… aunque espere… gracias.
Kusanagi
4 may 10 at 13:04
Gracias Javier Malonda por tu blog, es sencillamente
genial.
Me siento a gusto leyendo y releyendo estos fascinantes temas. Son para mí,como un Bálsamo para el Alma.. ja,ja..
Saludos y más gracias.
Gloria.
2 ago 10 at 21:45
este para imprimirlo
SIN MAS
2 sep 10 at 22:52