¿Qué sentido tiene el desarrollo personal?
¿Qué sentido tiene el desarrollo personal? ¿Para qué evolucionar? Estas son algunas preguntas interesantes.
Vivimos en un país, España, en el que la gente es perfecta, o al menos recorre largas distancias para dar esa impresión a los demás. Desde esa perspectiva, el desarrollo personal no tiene ningún interés. Si uno es perfecto, ¿para qué evolucionar? ¿Evolucionar hacia dónde? ¿No es acaso la perfección el estado último del ser humano? ¿No hemos llegado ya ahí? ¿No estamos ya en la cima?
La realidad es, como uno puede suponer, bastante distinta.
Otras personas razonan sus argumentos de una manera más elaborada. Dicen: ¿Para qué mejorar? Nacemos. Morimos. Todo lo demás comparte el mismo destino. ¿Por qué ese interés en mejorar? ¿Cuál es el propósito? Las expectativas sólo llevan a la frustración cuando no se ven colmadas. ¿Por qué no llevar una vida sin expectativas y ver qué sucede? ¿Alguien ha probado a llevar una vida sin fijarse objetivos, sin competir, sin mejorar? ¿No nos trae eso la paz? ¿No es eso lo que estamos todos buscando?
Esas son algunas preguntas lícitas, lógicas, razonables comprensibles e interesantes.
La respuesta general es que no es necesario ponerse metas ni mejorar. Mucha gente lo hace. El desarrollo personal es una elección consciente, una elección que está a tu disposición en cualquier momento. Esta página tiene la intención de ayudar a aquellos que han elegido tomar ese camino. Si perteneces a otro grupo de personas y estás leyendo esto, sencillamente estás perdiendo el tiempo. No tiene ningún sentido para ti continuar, y te animo a que hagas cualquier otra cosa.
¿Existe un conflicto entre mantener la intención de mejorar continuamente y encontrar la paz interior? En absoluto. Ambas opciones pueden, de hecho, ser halladas en el mismo camino. Mantener la intención de crear un futuro mejor que el pasado y encontrar la paz interior pueden ser dos cosas más bien íntimamente relacionadas, puesto que soñar con un mañana mejor es algo que se encuentra profundamente grabado en la propia naturaleza del ser humano, al igual que la paz. En caso contrario nos hubiéramos quedado por el camino y no habría hoy nadie para escribir estas líneas. Lo que causa el problema de paz interior es el concepto del apego.
Cuando mantienes tu apego hacia un resultado concreto, cuando tratas de controlar todos los elementos de una situación, incluso aquellos sobre los que no tienes ningún tipo de influencia, es cuando pierdes la paz interior. Pero cuando creas la intención y después te desapegas de la necesidad de que las cosas salgan de una manera determinada, entonces puedes experimentar un enorme crecimiento y cambio positivo manteniendo la sensación de paz interior. Acepta que las cosas no siempre saldrán como has planeado y que existen fuerzas más allá de tu control. La vida tiene vida propia.
Al crear esta página y escribir artículos, mi principal intención es ayudar a la gente a evolucionar. Esto me proporciona una cierta paz interior porque es una actividad que me satisface espiritualmente y se encuentra alineada con mi propia visión del mundo. Al mismo tiempo, me mantengo desapegado de la necesidad de obtener un resultado en particular. Tengo una idea de lo que quiero que suceda y a la vez permanezco abierto y acepto cualquier posible escenario que se desencadene como resultado de mis acciones. Algunas personas sentirán que les he ayudado en gran medida; otras puede que malinterpreten lo que escribo y que se sientan incluso ofendidas por lo que digo. Ambas posibilidades son perfectamente aceptables para mí. Las reacciones de los lectores son algo que escapa completamente a mi control, y estar mínimamente confuso al respecto pondría una gran presión sobre mis hombros. Si permanezco a expensas de las reacciones de otros, jamás encontraré un sentimiento de paz interior en esta actividad. Creer que puedes controlar lo que está fuera de tu control es la receta fundamental para el estrés y la frustración.
En cualquier actividad que emprendas, puedes presuponer que un tercio de la gente estará a favor, un tercio estará en contra y al tercio restante le traerá sin cuidado. Procura hacer todo lo que hagas por tu propia satisfacción y no para la satisfacción de otros. De lo contrario, te encontrarás permanentemente frustrado. Careces de control sobre las reacciones de los demás. Acéptalo y habrás recorrido una gran distancia.
Mi perspectiva respecto al desarrollo personal es que se trata del mayor camino que uno puede emprender. Se trata de una sana competición con uno mismo, haciendo las cosas mejor cada día que pasa, buscando nuevos retos cuando los anteriores han sido superados, ampliando las miras y ensanchando la perspectiva ante la vida. Evolucionar supone dolor y placer. La propia vida se compone de estos mismos elementos. Está perfectamente bien vivir una vida esperando nada, pero eso es exactamente lo que conseguirás: una vida de nada. Estás en tu derecho y mucha gente lo hace. No estás sólo en ese camino.
¿Cuál es el sentido de la vida? La vida está ahí sentada haciéndote a ti la misma pregunta: ¿Cuál es el sentido de TU vida? Esto es algo que cada uno debe responder por sí mismo. Si no respondemos, la respuesta que estamos dando es “ninguno”, y terminaremos haciendo exactamente eso: vivir una vida sin sentido.
Es posible que el sentido más profundo de la vida sea la evolución. Desarrollarse y ayudar a otros a hacer lo propio, aunque sea simplemente sirviendo como modelo. Esta es una actitud ante la vida que carece de un final. Uno siempre está aprendiendo. Lo importante es el mismo camino. Si uno compite en un evento, la victoria o el fracaso es irrelevante; es la misma competición la que debe resultar excitante y divertida. Si uno fija un objetivo, la consecución del mismo importa poco; es el proceso mismo el que debe tener sentido para uno. Lo contrario compra demasiados boletos para el descalabro. Y es, paradójicamente, precisamente cuando uno consigue desapegarse del resultado que se encuentra en la mejor posición para obtenerlo. Diviértete con todo lo que hagas. La vida es diversión. Es algo que tenemos muy claro cuando somos niños y que olvidamos por el camino.
¿Qué importa si ganas millones de euros o montas un gran negocio o ganas un concurso? En un horizonte temporal lo suficientemente amplio, todas esas cosas son polvo. Es el proceso de conseguir todas esos objetivos, el acabar con los dragones del miedo, el aprender nuevas habilidades, el explorar nuevas perspectivas, el influir a otras personas por el camino, el caer y el volver a levantarse. Eso es lo realmente importante. La vida se vive día a día. Si cada uno de tus días está lleno de sufrimiento y frustración, tu vida será sufrimiento y frustración. Elige crear alegría, diversión, contribución y pasión, y toma los pasos necesarios para que cada uno de tus días sea significativo para ti.
Nadie tiene por qué elegir el crecimiento de manera consciente. La vida misma garantizará el crecimiento personal en cualquier caso. ¿Quién puede vivir en la tierra y no crecer? O te desarrollas de manera consciente o la vida te pondrá las pruebas necesarias para que aprendas determinadas lecciones. Hasta que estés muerto y enterrado, el crecimiento y el aprendizaje están asegurados. Mi decisión es abrazar este hecho y fluir con el mismo proceso evolutivo y de cambio consciente. La alternativa es el desarrollo inconsciente. He probado ambos y el primero me resulta mucho más agradable, significativo y satisfactorio.
“¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?”
—Germaine de Staël
PD: Este artículo está basado en “Why pursue personal developmente at all?“ de Steve Pavlina.