Derren Brown usando anclajes
Para ilustrar el uso de anclajes en la manipulación de personas, traigo hoy un vídeo de Derren Brown en el que, mediante anclajes, un poco de sugestión y un poco de confusión, consigue modificar la percepción del color de una señora. Al final del vídeo, la buena mujer percibe el amarillo como el rojo. Algunos de los otros colores también quedan distorsionados, y ve el rojo como negro y el verde como rojo.
Un buen ejemplo de lo que un maestro de la manipulación puede hacer con una persona medianamente sugestionable, como cualquiera de nosotros…
Echadle un vistazo al vídeo (está en inglés) y os lo disecciono a continuación: Colorblind
El vídeo comienza con Derren Brown evocando en la señora un estado interno de duda que ancla sobre el hombro izquierdo. Posteriormente, le pregunta por su dirección, algo de lo que está segura, para ponerla en un estado de certeza que ancla sobre el hombro derecho. Derren repite el proceso una segunda vez para asegurarse de que el anclaje es lo bastante fuerte. En este momento dispone de los elementos con los que jugará en la segunda parte del vídeo.
A continuación saca las tarjetas de colores y, este detalle es importante, no las dispone él sobre la mesa, sino que se las da a la mujer para que sea ella la que las ponga. Al hacer esto se establece una dinámica de pace & lead (pautar y dirigir) en la que él da las órdenes y ella las sigue. Después le pide que nombre los colores y sugiere que ha hecho lo que todo el mundo, pero que la situación es “más compleja de lo que parece”. En ese momento empieza a largar una parrafada técnica cuyo único objetivo es poner a la mujer en un estado de confusión que conduce a un estado de sugestionabilidad. Como hemos visto, la mente consciente puede prestar atención a un número limitado de cosas simultáneamente (entre 5 y 9), y al hablar rápidamente en términos técnicos a la mujer en seguida desborda su atención consciente y la induce a un ligero trance que ayudará en el instante siguiente.
Le muestra la tarjeta azul y le dice “No dirías que es decididamente azul, ¿no?”, y en ese momento le lanza el anclaje de duda. La mujer, en ese estado, después del pautar y dirigir, después de la confusión y al experimentar el estado de duda, le sigue el juego con facilidad. Luego toma el amarillo y repite el proceso.
Le muestra la tarjeta y le pregunta si diría que es amarilla a la vez que vuelve a lanzar el anclaje de duda. “No, no completamente” responde ella. Luego le pregunta “¿Podría ser rojo? ¿Podría haber algo de rojo aquí?” y vuelve a lanzar el anclaje de duda. Ella, dubitativa, dice que sí. Luego cambia la tarjeta de lado, hacia el lugar en el que al principio ubicaba la supuesta imagen mental de certeza, le lanza el anclaje de certeza y le dice “Podrías decir que es decididamente rojo, ¿no es cierto?”. Tras unos instantes, dice “Yo diría que es rojo”. A partir de ese momento, el amarillo pasa a ser rojo.
El toque final “¿Podemos salir a ver tu coche?” mientras lanza de nuevo el anclaje de certeza. Esto es lo que se puede hacer si uno es un maestro de la manipulación.