Sueños lúcidos
Generalmente en los sueños nos dejamos llevar por los sucesos que van teniendo lugar. En ellos acontecen cosas extrañas en lugares desconocidos y sin embargo todo nos parece lógico y coherente. Mientras soñamos nos encontramos completamente enfrascados en el sueño y desconocemos que en realidad estamos tumbados en la cama. Somos conscientes por primera vez de que se trataba de un sueño cuando por fin se deshace y recobramos la consciencia habitual.
Un sueño común pasa a ser “lúcido” cuando, durante el transcurso del mismo, tomamos consciencia de que se trata de un sueño. Así pues, lo que distingue a un sueño habitual de un sueño lúcido es precisamente la lucidez, la consciencia de que estamos en ese momento en un mundo onírico que tiene unas reglas muy diferentes a las del mundo “real”.
En un sueño todo nos parece coherente y normal por extraño que sea. Podemos estar en sitios irreales con marcianos, podemos estar volando, y en ningún momento nos planteamos que este tipo de cosas no suceden en el mundo real y que, por tanto, debe tratarse de un sueño. En esos momentos todo tiene sentido y parece natural. Precisamente, el salto de consciencia tiene lugar cuando uno consigue darse cuenta de alguna rareza o incoherencia y se pregunta “¿Estoy soñando?”. En ese momento uno se para y mira a su alrededor con detenimiento. Y la experiencia puede ser apasionante, impresionante y fascinante.
A lo largo de los últimos años, a pesar de haber practicado poco, he llegado a tener cuatro sueños lúcidos. Fueron momentos tan impactantes que todavía recuerdo los detalles de cada uno de ellos con claridad. Cuando adquieres lucidez, el carácter nebuloso del sueño es reemplazado por una apariencia de realidad inusitada. Muchos describen los escenarios y los objetos como hiperreales. Esto es, más real que la realidad misma. La luz, el viento, las texturas, las sensaciones, los sonidos, los detalles. Todo es extremadamente preciso. Cuando uno es consciente de que no se trata más que de un universo mental, resulta muy sorprendente. Es, de repente, darte cuenta de que estás en un mundo simulado por tu propia mente. En mi opinión se trata de una de las experiencias más impactantes a la que se puede someter a la consciencia.
¿Para qué querrías explorar los sueños lúcidos? Probablemente te resultará fácil encontrar unas cuantas razones para disfrutar de la lucidez en sueños. Por si no fuera así, te doy a continuación algunos motivos:
- Por la propia experiencia. Vivir un sueño lúcido es una experiencia increíble, algo que puede tener un gran impacto sobre tu vida. Se trata de una experiencia en otra dimensión de la existencia, en un mundo completamente diferente al que conoces. Es como un día en Disneyworld solo que en la comodidad de tu propia cama y completamente gratis. Ni siquiera necesitas estar vestido.
- Para vivir situaciones que no puedes vivir en la vida real. En un sueño lúcido todo es posible. Puedes viajar a una playa desierta y acostarte allí con una actriz famosa. Puedes echar a volar y explorar tu ciudad desde las alturas. Puedes hacerte invisible o lanzar bolas de fuego con las manos. Puedes saltar de un edificio sólo para ver qué pasa. Es como estar en Matrix sintiéndote realmente dentro de Matrix. Puedo asegurar que una cosa es imaginar la situación y otra, muy diferente, es experimentarla.
- Para estudiar. Si lo deseas, por el motivo que sea, en un sueño lúcido puedes sentarte a tu mesa, abrir los libros y estudiar para el examen de mañana. Es una opción, aunque a mí se me ocurren otras más interesantes.
- Para desarrollar tus habilidades. Si tienes miedo a hablar en público, en un sueño lúcido puedes entrar en un auditorio y dar una conferencia ante mil personas con la ventaja de que estás a salvo de sentir el más mínimo rastro de incomodidad. Este tipo de experiencias serán asimiladas por tu mente como si hubieran sido reales, y la próxima vez que hables en público contarás con más práctica.
- Para manejar las pesadillas. Si estás teniendo una pesadilla y de repente te das cuenta de que estás en un sueño, puedes hacer desaparecer aquello que te aterroriza con un chasquido de dedos.
- Para practicar la propia lucidez. Caminamos por la vida a menudo en un estado de semilucidez, en un trance, inmersos en nuestros propios pensamientos y ajenos a todo lo que nos rodea. Practicando la lucidez onírica se practica también la lucidez en la vigilia. De hecho hay prácticas tibetanas para expandir la consciencia mediante la práctica de los sueños lúcidos. Si estás interesado puedes hacerte con el libro “The tibetan yogas of dream and sleep”.
Hay personas que tienen una tendencia natural a tener sueños todas las noches. Hay incluso algunos que han experimentado la lucidez onírica de manera espontánea y que tienen una cierta facilidad para inducirse este estado. Sin embargo la inmensa mayoría de la gente nunca ha experimentado un sueño lúcido. De hecho, la mayor parte de la población afirma que ni siquiera sueña por las noches. Esto es falso, ya que todos soñamos varias veces cada noche como parte del proceso de dormir. Lo que sucede es que ni somos conscientes de estos sueños ni somos capaces de recordarlos al despertar.
La lucidez onírica, como la lucidez en la vigilia (también conocido como nivel de consciencia), tiene grados. Debe entenderse la lucidez no como un interruptor, sino como una pupila que se dilata o se contrae, si bien es cierto que hay un punto mínimo de lucidez que comienza con el darse cuenta de que se está soñando. Debido a que hay grados, el nivel de control que seamos capaces de ejercer sobre el sueño también tiene grados. Se puede estar consciente dentro del sueño y tener un control tan limitado como en la vida real. Grados superiores incluyen la capacidad de adquirir super poderes o de cambiar de escenario al instante entre otros.
El nivel de control del sueño depende en gran medida de las creencias que uno mantenga durante el mismo. Si no crees que seas capaz de atravesar una pared, no lo conseguirás. Si por el contrario crees que debe ser posible, entonces podrás atravesar la pared. La lucidez onírica es por tanto una buen práctica para sobreponerse a creencias limitantes y desarrollar la fe en las capacidades propias.
Por otra parte, adquirir la lucidez dentro del sueño es el primer paso, el nivel mínimo de diversión. El siguiente reto es mantener esa lucidez. No es difícil dejarse distraer por los acontecimientos del sueño, sumergirse en la historia y olvidar de nuevo de que en realidad no se trata más que de un mundo mental.
En el próximo artículo explicaré con detalle cómo acceder a los sueños lúcidos.