Metas para 2010
Empieza un año nuevo, y es un momento perfecto para revisar qué es lo que uno quiere conseguir en estos doce meses.
Mucha gente traza algunas buenas intenciones en su cabeza. Y está bien, aunque es una aproximación que resulta muy poco efectiva. Falta compromiso. Una manera más útil de acercarse al problema consiste en poner tus objetivos por escrito. El mero hecho de escribir qué es lo que queremos le está diciendo a nuestra mente que se trata de algo importante, más importante que unas cuantas frases que nos decimos en nuestras cabezas en los días previos a fin de año y que se pierden entre el alcohol y las comilonas.
Escribe tus objetivos. Hazlo en una libreta de las de toda la vida o en un procesador de texto, lo que más cómodo te resulte. Y luego ponlos en un lugar donde los puedas ver a menudo. Cuelga la lista en tu habitación, o en el baño, o llévala en la cartera. Cuanto más a menudo prestes atención a tus objetivos, mejor. La repetición es parte del compromiso, y centra tu mente y te ayuda a mantenerte enfocado en los resultados que deseas lograr.
A medida que la lista va introduciéndose lentamente en tu cabeza, observarás que empiezan a suceder cosas curiosas. Tus comportamientos cambiarán ligeramente, la elección de tus palabras será algo diferente e interaccionarás con la gente de otra manera. Tus pensamientos irán basculando poco a poco y seguramente serás consciente de ello. Tu mente se irá ocupando con cosas nuevas. Los reproches y las revisiones del pasado irán dejando lugar a visiones sobre tu futuro y a la búsqueda de soluciones. Poco a poco, semana a semana, todos tus actos comenzarán a girar alrededor de tus objetivos. Más bien serán los objetivos los que se habrán convertido en una parte de ti.
Fijar metas y hacerlo de una manera efectiva no es algo evidente, igual que no lo es programar la lavadora si no te has leído el manual. A la mayoría nunca nos han enseñado a hacerlo, y aunque tenemos ciertas nociones que nos han permitido llegar hasta donde estamos, hay mejores maneras de hacerlo. En breve escribiré un artículo sobre cómo plantear objetivos de un modo eficaz.
En esta columna me quiero centrar en mis propios planes para el 2010. Quiero compartir contigo los retos que me he planteado para este año para que te hagas una idea de las cosas que ocupan mi vida ahora mismo. Vamos allá.
Estas son mis metas para este año, sin ningún orden particular.
Correr una media maratón
Empecé a correr hace unos diez años. Quería ponerme en buena forma y me pareció un buen ejercicio. Al principio no me gustaba y debía obligarme. Con el tiempo aprendí a disfrutar de la actividad y en determinadas temporadas llegó a ser casi una droga. Hubo un año en el que fui a un especialista y me hizo un plan de entrenamiento. Durante ese año estuve corriendo 10 kilómetros diarios seis días a la semana. 240 kilómetros al mes. Ese año hice más kilómetros corriendo que con la moto. Estaba obligado a descansar un día a la semana y, cuando lo hacía, echaba de menos calzarme las zapatillas.
Hace casi dos años, cuando todavía vivía en Alemania, decidí que correría la media maratón que tenía lugar en la ciudad en la que vivía. Comencé a entrenar en diciembre, cinco meses antes de la competición. Al empezar a entrenar, las condiciones eran realmente duras. Corría por las tardes a lo largo del Danubio. Las temperaturas eran entre 5 y 10 grados bajo cero, y a menudo nevaba. Sobre las cinco de la tarde ya era de noche y tenía que correr con una de esas luces que se ponen en la frente, y aún así tenía que correr con cuidado. Tuve que comprarme un traje especial que parecía casi de submarinista para no pelarme de frío. Necesité mucho coraje para sacar adelante el entrenamiento. Pero lo hice.
Corría varias veces a la semana unos diez o doce kilómetros cada vez. No seguía ningún plan especial. Al final, el gran día llegó. Jamás me había imaginado que pudiera correr tanto durante tanto tiempo. Mi crono: 1h45m. Quedé bastante satisfecho, no sólo por la marca en particular sino por haber sido capaz de completar el entrenamiento y la carrera. Escribí una crónica en tono de humor al respecto en una de mis otras páginas, El Sentido de la Vida: Mi primera media maratón.
La media maratón tiene lugar en Valencia en el mes de Noviembre, así que dispongo de tiempo para prepararme. Todavía no tengo un plan de entrenamiento específico y tampoco sé si lo prepararé. Mi objetivo es retomar el correr de nuevo, que hace más de un año que no salgo de manera consistente, y completar la carrera con un tiempo similar al anterior. Todavía no he empezado a entrenar aunque espero hacerlo en breve. Primero me conviene completar el siguiente objetivo, y espero que ambos se apoyen:
Dejar de fumar
Llevo años flirteando con el tabaco. Empecé echando algún pitillo los fines de semana cuando salía de marcha y con el tiempo la cosa fue aumentando. Supongo que es una historia habitual. El año pasado fumé mucho (al menos para mí): del orden de un paquete diario.
Fumar es una de las actividades más estúpidas que un ser humano puede realizar, así que, intelectualmente, es sencillo convencerse a uno mismo de dejarlo. Ahora bien, llevarlo a la práctica es más complicado. La nicotina es una de las drogas más adictivas que conoce la humanidad. Todavía tengo que encontrar la mejor manera de superar la adicción. Puedo estar varios días sin fumar, aunque luego aprovecho cualquier excusa para volver a hacerlo. Dejar de fumar, y pronto, es ahora mismo una prioridad para mí.
En este sentido, espero que el empezar a correr y el dejar de fumar sean objetivos que se complementen entre sí. En ocasiones esta es una buena estrategia, y es posible trazar dos metas que se sostengan y refuercen entre sí. En cuanto empiece a correr seré más consciente de lo que el tabaco me está haciendo, y esto me animará a dejarlo completamente. A medida que fume cada vez menos, podré correr mejor. Espero crear una especie de bucle que me dé impulso para lograr ambos objetivos de una manera más sencilla que si sólo abordara uno de ellos.
Ir al gimnasio de manera consistente
Siempre fui un tipo de constitución enclenque. Nunca he tenido músculos y tampoco soy de los que los desarrollan con facilidad. Sin embargo, tengo curiosidad por saber lo que es tenerlos y qué aspecto tendría con ellos, así que me he apuntado a un gimnasio. Aparte de los motivos estéticos y del impacto que aparecer musculoso puede tener sobre mi propia autoestima, lo quiero hacer por algunos motivos más:
- Sensación de estar cuidando de mí mismo: Para mí es importante tener la sensación de que estoy invirtiendo en la parte física de mi ser, por expresarlo de alguna manera. Saber que, varios días a la semana, paso unas horas cuidando de mi constitución, que estoy prestando atención a mi cuerpo.
- Fortaleza física: El cuerpo es el vehículo con el que nos desplazamos en este mundo físico. Como todo buen vehículo, es importante cuidarlo, mantenerlo en buen estado y desarrollarlo si es posible. Ser fuerte tiene muchas ventajas. Además, debido a mi rutina diaria, paso mucho tiempo sentado, y en el gimnasio hago varios ejercicios que fortalecen mi espalda y evitan que sufra los temidos dolores por los que pasé en años anteriores.
- Desarrollo de la disciplina: La disciplina es también un músculo; si se entrena, se desarrolla. Obligarme a ir todos los días al gimnasio a realizar una tarea repetitiva me permite ser cada vez más disciplinado y observar cómo me comporto ante un compromiso importante conmigo mismo. También es una manera de implantar un hábito, un proceso muy importante y que me servirá después para implantar otros. Lo interesante es que todo lo que aprendo al respecto lo puedo extender después a otras áreas de mi vida. La disciplina que desarrollo en el gimnasio me puede ayudar en otras áreas de mi vida.
Hace unos diez años me apunté al gimnasio una temporada con un amigo. Duramos un par de meses. El año pasado estuve yendo de nuevo durante el mes de julio. Luego vino el parón de agosto y después, como apenas he estado en casa, no lo retomé hasta diciembre. En estos momentos llevo mes y medio seguido y acudo al gimnasio cuatro o cinco días por semana durante una hora cada día. Allí hago algo de bicicleta, estiramientos para la espalda, abdominales, máquinas y pesas. En seis semanas los resultados son ya evidentes, y me gusta. Me siento muy bien. Espero mantener este ritmo y tengo curiosidad por saber cuáles pueden ser los resultados a final de año.
Meditar al menos media hora diaria
Aunque en ocasiones pasadas me he planteado este mismo objetivo, nunca había conseguido ser consistente. Esta vez me lo he tomado en serio. Sentarme un rato a no hacer nada me permite desarrollar la sensibilidad ante mi propio cuerpo, observar las cosas que tengo en la cabeza, aprender a dejar la mente en blanco y a relajarme sin más. Llevo apenas una semana con esta nueva disciplina y cada vez lo disfruto más, y creo que a la larga puede tener efectos muy beneficiosos en mi vida.
De la misma manera que con la meta del gimnasio, me obligo a poner a prueba mi disciplina de manera diaria. Sentarse a no hacer nada es, paradójicamente, una de las cosas más difíciles de hacer. Quiero ser constante en la meditación e investigar los efectos que puede tener en mí a largo plazo. De momento estoy muy contento con la experiencia.
Continuar mi formación
Durante el 2.010 quiero continuar con mi formación en el campo del desarrollo personal. Estudié ingeniería industrial y trabajé un lustro en ese área, pero me sentía tremendamente insatisfecho. Me gusta tratar con personas y ayudar a los demás, y a título personal me resulta mucho más gratificante enfocarme hacia el campo de la superación personal. La ingeniería humana me atrae mucho más que la ingeniería industrial.
Para este año, tengo varios objetivos al respecto. El primero es terminar el máster en PNL que estoy haciendo ahora. Después del verano, comenzaré el trainer en PNL y un máster en hipnosis. Cubrir estos objetivos me va a resultar muy fácil porque se trata de temas que me apasionan. Mientras tanto, dedicaré gran parte de mi tiempo a seguir devorando bibliografía y material relacionado.
También estoy acudiendo a un grupo de Practicioner de PNL en el que asisto en calidad de observador. Me siento y observo al grupo. Me fijo en la gente, en sus expresiones, en su lenguaje corporal, en cómo la profesora interactúa con los alumnos por separado y con el grupo en conjunto, y tomo notas sobre todo ello. Me está resultando una experiencia muy interesante, ya que rara vez tiene uno la oportunidad de observar impunemente a la gente.
Consolidar esta página
Este año quiero dedicar gran parte de mis esfuerzos a levantar y consolidar esta página, convirtiéndola en un referente del desarrollo personal en español en Internet. Para ello invertiré muchas horas en escribir artículos de calidad que ayuden a los lectores a conocerse mejor, a tomar decisiones, a cambiar hábitos, a superar sus miedos y a desarrollar su verdadero potencial. Tengo muchos temas diferentes en la cabeza y espero ir exponiéndolos con calma a lo largo del año para terminar este periodo con una gran cantidad de material de calidad.
De momento, la cosa va muy bien. Llevo un buen ritmo de trabajo, publico varias veces a la semana y los lectores están respondiendo. En un mes cuento ya con unas 1.500 visitas semanales, lo cual considero un muy buen comienzo.
Un sub-objetivo de este apartado es obtener un rendimiento económico a la página, algo que todavía no tengo muy claro cómo haré y que iré explorando a medida que pase el tiempo y vayan apareciendo oportunidades. Al ser una página en un nicho específico, espero que sea mucho más fácil obtener ganancias a medida que el sitio se vaya consolidando. De momento es pronto para hacer planes y quiero concentrarme en generar buen contenido que resulte de interés.
Comer mejor y más sano
Siempre fui muy especial para la comida. Como muy poco variado, y la cantidad de fruta y verdura que ingiero brilla por su escasez. En este sentido, este año quiero abrirme a probar cosas nuevas y a ir incorporando nuevos platos más sanos a mi dieta habitual. A la larga me interesa saber qué se siente al comer sólo comida vegetariana, aunque a día de hoy estoy muy lejos de alcanzar ese objetivo. Este año quiero centrarme simplemente en avanzar en esa dirección e ir observando cómo me siento al desplazarme hacia una dieta más sana.
Convertirme en un ligón
No encuentro una manera que me satisfaga completamente de formular este objetivo de manera pública, pero se trata de una de mis metas principales para el 2010.
Hace relativamente poco tiempo que soy consciente de lo poco que conozco a las mujeres y lo mal que se me dan. Supongo que me puedo considerar un hombre medio en este sentido, pero a mí es algo que se me queda muy corto. A día de hoy estoy muy lejos de comprender a las mujeres y de entender sus comportamientos. También estoy muy lejos de disfrutar lo que podríamos llamar “abundancia sexual”. Sin ir más lejos, me siento incluso incómodo exponiendo este tema ahora mismo.
Soy incapaz de flirtear con mujeres. Me muestro ciego al coqueteo. Me pongo nervioso y tenso en presencia de mujeres atractivas. No sé cómo manejarme. Me cuesta mucho entablar conversaciones en bares y me resulta casi imposible abordar a una desconocida en la calle o en el supermercado. Para muchos esto es algo completamente normal y aceptable. Para mí no, y es un área de mi vida que quiero tener bajo control absoluto. Tengo que cambiar todo esto.
Para ello, hace aproximadamente un año empecé a recopilar información sobre comportamiento y psicología femenina, y es un campo que me tiene completamente fascinado. A estas alturas tengo ya una buena base teórica y es hora de que comience el trabajo de campo. Y en esto me quiero enfocar este año.
Las circunstancias me son muy desfavorables. La mayor parte de mis amigos están casados y ya no salen por las noches. Apenas tengo conocidos con los que salir de bares. Tampoco tengo amigas que me puedan sacar por ahí. No sé si empiezo desde cero o desde menos diez. Y ahí el reto. No puedo imaginar un escenario más complicado.
Para cumplir este objetivo tendré que obligarme a hacer muchas cosas, tendré que ponerme una y otra vez en situaciones incómodas. No me va a gustar, lo sé y lo tengo aceptado, pero es un asunto que realmente quiero superar. Si tengo que salir solo por las noches, saldré solo por las noches. Tampoco sería la primera vez. El reto me resulta excitante y eso es para mí lo más importante.
Y estos son, grosso modo, mis metas para este año que acaba de comenzar. Hay algunas otras pero son menos relevantes. Me lo he puesto difícil, y me gusta. El desarrollo personal no es precisamente un camino de rosas. Hay que obligarse, forzarse y ponerse en el disparadero una y otra vez. Hay que romper con viejos hábitos profundamente arraigados y enfrentarse a muchos miedos. Pero lo que uno encuentra al final del camino, y en cada una de las etapas, es una sensación de superación muy gratificante. Para mí vale, desde luego, la pena.
¿Cuáles son tus metas? ¿Qué te propones lograr este año? ¿A qué miedos vas a enfrentar y a superar? ¿Cuántas veces te vas a exponer? ¿Cuántas veces vas a hacerte sentir incómodo? ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Qué es lo que quieres ver cuando termine el año y eches la vista atrás?
Tómate unas horas y escribe tus objetivos para este año. Y recuerda echar un vistazo a esa lista todos los días.
Feliz año nuevo
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