La dinámica del cambio
Aunque a menudo no seamos conscientes de ello, el cambio forma parte de nuestras vidas. Todos los días nos suceden cosas que debemos asimilar de la mejor manera posible. Por tanto, siendo que estamos enfrentados al cambio continuo es útil conocer la manera exacta en que el ser humano lo asume.
Un proceso es una sucesión de etapas que componen los acontecimientos necesarios para llegar a un resultado, sea éste buscado conscientemente o no. Todo acontecimiento consta de tres etapas básicas: nacimiento, desarrollo y finalización. En la actualidad, el ser humano asimila los acontecimientos, sean agradables o desagradables, en la siguiente secuencia de pasos:
- Negación: Nos negamos a admitir que lo que está sucediendo realmente está sucediendo.
- Rebeldía: Experimentamos un impulso rebelde, del tipo infantil o adolescente, porque la realidad ha dejado de ajustarse a nuestras necesidades y deseos.
- Negociación: Establecemos una negociación con nosotros mismos y con el entorno para reducir los daños y sentirnos lo menos perjudicados posible por el suceso.
- Depresión: Entramos en un estado de tristeza, o de duelo, de duración variable.
- Aceptación: Por fin, aceptamos los hechos.
Hasta que no hayamos llegado al quinto punto, la aceptación, resulta imposible hacer cambios. Por tanto, cuanto antes alcancemos la aceptación, antes estaremos en disposición de recuperar nuestro propio poder y actuar efectivamente sobre lo que nos sucede.
“Sabiendo que todo lo que empieza termina, podemos decidir cómo llegar de un punto a otro”
Los cuatro aspectos del cambio interior
Virginia Satir, reputada terapeuta familiar relacionada con los orígenes de la PNL, distingue cuatro aspectos que influyen en cada cambio que efectuamos sobre nosotros mismos:
- Autoestima: ¿Cómo me siento conmigo mismo?
- Comunicación: ¿Cómo hago para que los demás me entiendan?
- Pautas: ¿Qué hago con mis sentimientos? ¿Me pertenecen o se los atribuyo a otros? ¿Actúo como si sintiera algo que no siento o como si mis sentimientos fueran lo que no son?
- Responsabilidad/Gestión del riesgo: ¿Cómo reacciono al hacer cosas diferentes?
Ya hemos visto que cualquier cambio en una parte del sistema tiene una repercusión sobre el resto de partes. Por tanto, para cambiar algo en ti mismo, puedes empezar por cualquier parte.
Haz un cambio en tus patrones de conducta y estarás influyendo en tu autoestima, en tu comunicación y en tu responsabilidad.
Haz un cambio en tu forma de comunicarte y estarás influyendo en tu autoestima, en tus patrones de conducta y en tu responsabilidad.
Haz un cambio en tu modo de estimarte y estarás influyendo en tu comunicación, en tus patrones de comportamiento y en tu responsabilidad.
Haz un cambio en tu responsabilidad, arriésgate, y estarás influyendo en tu autoestima, en tus patrones de comportamiento y en tu comunicación.
Como ves, todo está conectado con todo. Incluso en ti mismo.
El ciclo de satisfacción de necesidades
La Gestalt es una corriente de terapia de la psicología humanista de la que la que se alimentan parte de las raíces de la PNL. En ella se ha desarrollado un modelo que nos permite ver la manera en que las personas satisfacemos nuestras necesidades internas. El proceso se describe en siete pasos:
- Sensación: Inicia la secuencia. Una sensación concreta te permite darte cuenta de que existe un desequilibrio en tu interior. Este indicador avisa al sistema de que debe iniciar una serie de pasos para recuperar el equilibrio. Puedes verlo como un indicador de la temperatura del motor en el salpicadero de tu coche. Cuando la temperatura alcanza un cierto valor, entonces se enciende la luz correspondiente. En la sociedad en la que vivimos, la inmensa mayoría de nosotros estamos muy desconectados de nuestros cuerpos y de sus sensaciones. Estamos desensibilizados. Esto hace que la temperatura del motor a menudo tenga que subir mucho para que se encienda la luz correspondiente, lo que lleva a que el motor se estropee más de lo necesario. Reconectar con uno mismo es, pues, muy importante.
- Toma de conciencia: La sensación alcanza la percepción consciente. Es en este momento cuando vemos la luz roja en el salpicadero. A partir de aquí existen dos caminos: satisfacer la necesidad o no hacerlo porque no debemos o no lo merecemos (introyección).
- Energetización: Al tomar consciencia de la sensación nos responsabilizamos, o no (y lo proyectamos en otros), de aquello que nos sucede, generando una movilización interna que nos lleva a la siguiente fase. En esta etapa se crea una energía poderosa que se consume, o no, en la siguiente fase.
- Acción: Es la llave de la supervivencia, ese impulso que nos lleva a cambiar nuestro estado actual. El proceso puede continuar o quedar interrumpido. En este último caso, la energía movilizada queda en nuestro interior, haciéndonos a nosotros mismos lo que no nos atrevemos a hacer hacia fuera.
- Contacto: Entre aquello que necesito y yo existe una determinada distancia. Si consigo lo que deseo, es porque he reducido esa distancia. En caso contrario se produce una desviación.
- Realización: El deseo ha sido satisfecho y sentimos lo que necesitábamos. En este momento aparece una sensación secundaria que no está relacionada con la carencia inicial sino con su satisfacción y que percibimos como una recompensa derivada de la acción.
- Retirada: Habiendo restablecido el equilibrio en el sistema, volvemos a la posición de reposo y nos sentimos libres para iniciar un nuevo ciclo. En caso contrario, el ciclo se reinicia. En ocasiones, debido a que somos indecisos respecto a lo que queremos, el ciclo no se completa y sigue abierto al comenzar otros, lo cual provoca en nosotros fugas de energía y señales de incoherencia.
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