Las presuposiciones de la PNL

Los cimientos de la PNL están erigidos sobre una serie de presuposiciones (creencias) sobre nosotros mismos y el mundo en que vivimos. Estas presuposiciones sirven de principios que nos orientan a la hora de vivir nuestras vidas. Dependiendo de la fuente que consultemos, el número de presuposiciones y su descripción puede variar, pero la intención y el mensaje tras ellas es similar.

La siguiente lista es una lista personal. Puede que veas que algunas de estas presuposiciones ya son parte de tu vida. Puede que encuentres otras confusas o irreales. En este caso, pueden formar parte de lo que “No sabes que no sabes”. Encontrarás valor en estas creencias si te animas a explorarlas y te decides a ver qué puedes descubrir sobre ti y sobre las posibilidades del mundo.


1. El mapa no es el territorio

Esta es, quizá, la presuposición más importante de la PNL. Los seres humanos percibimos el mundo a través de nuestros sentidos, y después construimos un mapa mental en el que cada cosa tiene un significado. Cada uno de nosotros no actúa con respecto al mundo, sino con respecto a la interpretación que hacemos de él. Construimos mapas mentales que nos ayudan a movernos por la vida, y es muy importante ser consciente de ello. No tenemos acceso directo a la realidad verdadera, sino a una copia personal y subjetiva. Por tanto, las cosas no “son así”; simplemente “nos parecen así”. Cada perspectiva es cierta desde ella misma y falsa desde las demás. Como se suele decir, “Nada es verdad ni es mentira; todo depende del color del cristal con que se mira”.

Vivo en Valencia, España. Para hacerme una idea de cómo las cosas están dispuestas en la ciudad puedo recurrir a un mapa. Ese mapa no es Valencia, sino una representación visual de la ciudad. Otra persona, con una intención diferente, puede dibujar una representación completamente distinta de Valencia, por ejemplo un mapa topográfico. Ambos mapas representan Valencia desde diferentes perspectivas.

De una manera similar, recuerdas tus experiencias creando mapas (representaciones internas) en tu mente. Estos mapas están hechos de imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sabores y palabras. Como ya hemos visto, estas representaciones dependen de tus filtros mentales (creencias, valores, expectativas, etc).

Tu mapa de un suceso no es el suceso. Lo que da significado al suceso es la manera en que eliges representar ese suceso en tu mente. El suceso en sí mismo carece de significado. Si tú y yo asistimos al mismo suceso, nuestros mapas serían ligeramente diferentes dependiendo de nuestros filtros. Más tarde, si habláramos sobre el suceso, podríamos estar en desacuerdo sobre diferentes puntos. No estaríamos en desacuerdo sobre el suceso en sí mismo o qué fue lo que sucedió, sino que tendríamos diferentes interpretaciones del suceso. Nuestras diferencias están basadas en nuestros filtros, así que la verdadera discusión debería centrarse en nuestras creencias y valores.

Imagina por ejemplo que crees que tu jefe es un capullo. ¿Qué tipo de representación tendrías de una reunión con él? Es probable que tiendas a centrarte en todos aquellos detalles que confirman tus expectativas y tus creencias. Si yo estoy en la misma reunión y pienso que es un gran jefe, ¿cómo recordaré la reunión y su comportamiento? ¿Cómo se diferenciarán nuestros mapas?

Tus sentidos toman datos crudos sobre el entorno, y esos datos crudos no tienen ningún sentido más allá de la interpretación de los mismos que tú, a través de tu mente, elijas darle. Si eliges escoger un significado diferente, tu experiencia del suceso cambiará.

Recuerda: la gente actúa y reacciona de acuerdo a su propio mapa de la realidad, no de acuerdo a la realidad misma. La PNL busca maneras de cambiar estos mapas, no la realidad, para obtener resultados diferentes de la vida, así como maneras de respetar y apreciar los mapas de los demás.


“No hay hechos; sólo interpretaciones”

—Nietzsche


2. No puedes no comunicar

A menudo pensamos que comunicamos sólo cuando decimos o escribimos algo. Esto no es así.

Imagina los siguientes escenarios. Estas en una reunión de trabajo sentado con los brazos cruzados y una cara agria, y no estás participando en la reunión. Aunque quizá no te des cuenta, estás enviando un mensaje. Imagina que has decidido evitar responder una llamada o un email en el momento requerido por la situación. Estás igualmente enviando un mensaje. Imagina que, delante de ti, alguien abusa de otra persona y no haces nada para impedirlo. Estás enviando un mensaje.

No hablar, e incluso no hacer algo en algunos momentos, es comunicar un mensaje tácitamente, y a menudo es un mensaje negativo. ¿A quién estás afectando al hacerlo?

Siempre estás comunicando mediante tu voz, tus acciones, tus expresiones faciales, tus gestos y tu lenguaje corporal. Tómate un momento y considera el impacto de todas estas acciones en el conjunto. ¿Es realmente esa la impresión que quieres dar o el mensaje que quieres comunicar?


3. Debes respetar el modelo del mundo de otras personas

Cada uno de nosotros tiene su propia interpretación de la realidad, nuestra propia visión o modelo del mundo. Nuestras interpretaciones pueden ser similares a las de los demás o incluso ser completamente diferentes.

Cada uno crea un mapa diferente al experimentar el mundo porque cada uno tiene un juego diferente de experiencias y filtros. Tú puedes no comprender o no estar de acuerdo con mi comportamiento. Sin embargo, si has tenido una historia personal similar a la mía, es muy posible que hayas adoptado creencias, valores, expectativas y otros filtros muy similares a los míos.

No necesitas estar de acuerdo con el modelo del mundo que hacen otras personas; sólo debes aceptar y respetar lo que ellos pueden ver, escuchar, sentir e interpretar. Debido a sus propias interpretaciones, ellos estarán motivados por otros valores, harán elecciones diferentes y por tanto se comportarán de manera diferente a ti. No se trata de nada personal. Simplemente tienen una perspectiva del mundo diferente de la tuya.

La regla de oro dice: “Haz a los demás lo que quieras para ti”. Quizá la regla de plata sea: “Haz a los demás respetando sus modelos del mundo”.


4. La persona más flexible es la que más influencia tiene sobre el sistema

Einstein definía la locura como “Hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes”.

Si quieres mejorar tu vida, hacer lo mismo todos los días, aunque sea más fuerte y más alto, no va a funcionar. Primero debes decidir hacer algo diferente. Si pruebas una llave en una cerradura y no funciona, ¿lo vas a seguir intentando más fuerte? ¿No te convendría probar otras llaves hasta encontrar una que funcione?

En la vida sucede exactamente lo mismo. Sé flexible y explora diferentes comportamientos y estrategias para abrir la puerta de lo que quieres en la vida o de lo que quieres ser.

En el trabajo, por ejemplo, puedes haber detectado dos tipos de persona. Una es la inflexible, tratando de controlarlo todo y de que todo se ajuste a sus necesidades o expectativas. Vive con la ilusión de que está en control. Lo cierto es que, a sus espaldas, sus colegas están buscando y encontrando maneras de seguir haciendo su trabajo evitando tener que tratar con él. Por otro lado está el tipo de persona que gusta de comunicarse con sus colegas y de ayudarles. ¿Por qué? Porque siendo flexible en su comportamiento es capaz de comunicarse con todo el mundo. Este tipo de personas son un recurso valioso para sus compañeros, amigos y familiares.

Si eres padre o madre, considera este pensamiento relacionado: No hay niños resistentes, sino padres inflexibles.


5. El objetivo de la comunicación es la respuesta que produce

Personalmente, la primera vez que leí esta presuposición me costó comprender su significado, y mucho más estar de acuerdo con ella. La guardé en un cajón de mi cabeza y, con el tiempo, he sido capaz de comprenderla y estar de acuerdo con ella. Lo que dice no es evidente, y en cierto sentido es incluso contraintuitivo. Te recomiendo que seas indulgente con ella.

Lo que pretendes comunicar no es siempre lo que la otra persona comprende. Lo realmente importante no es tu intención, sino los resultados que obtienes de tus palabras, tono de voz, expresiones faciales y lenguaje corporal. Siendo flexible, puedes cambiar la manera en que te comunicas hasta que obtienes el resultado deseado.

Imagina que, siendo un hombre, me doy cuenta de que una compañera de trabajo lleva un vestido nuevo, así que decido hacerle un cumplido. Esta sería mi intención sincera. Sin embargo, su reacción no es la que yo esperaba. Ella parece molestarse y deja la habitación. Yo no sé lo que pasa por su cabeza, pero obviamente ella escuchó mi mensaje de una manera muy diferente a mi intención inicial. Quizá en su modelo del mundo, y a través de sus filtros, ella creyó que yo estaba tratando de ligar con ella o sugiriendo algo. La siguiente vez que me encuentre con ella tengo varias opciones. Puedo continuar con el mismo comportamiento o puedo simplemente ignorarla y dejar que ella continúe con su embrollo mental. O también tengo la opción de reconocer que mi cumplido no produjo en ella el efecto que yo quería y encontrar nuevas maneras de comunicarme con ella de manera que nuestra relación sea más productiva.

Toda comunicación, ya sea desde un punto de vista consciente o inconsciente, está encaminada a lograr una reacción de la otra persona, aunque este hecho no sea algo obvio. A veces manipulamos abiertamente a otros para que hagan algo, otras veces lo hacemos de manera inconsciente para perpetuarnos en nuestros roles, en otras ocasiones lo hacemos simplemente para obtener validación de nuestras creencias, y en general nos comunicamos para construir relaciones sociales. Si no necesitáramos nada de los demás, simplemente no nos comunicaríamos.


6. No hay fracaso, sólo feedback.

Has hecho algo y las cosas no han ido como esperabas. ¿Cuán a menudo interpretamos esto como un fracaso? La próxima vez lo puedes ver simplemente como información que has conseguido para cambiar lo que estás haciendo y poder acercarte más a los resultados que deseas.

Cuentan que, cuando Edison inventó la bombilla después de 9.999 intentos, le preguntaron “¿Cómo es que ha fracasado usted 9.999 veces antes de inventar este artefacto. Él respondió “No he fracasado; simplemente he encontrado 9.999 maneras que no funcionan”.

¿Cómo cambiaría tu vida si pasaras a considerar el fracaso sencillamente como feedback, una manera de aprender cómo no hacer algo, y convertirte en más flexible desarrollando nuevas maneras de lograr tus resultados deseados? ¿No estarías más inclinado a explorar nuevas maneras de hacer las cosas de una manera más efectiva y más divertida?

”Es mejor tener muchas ideas y que algunas de ellas estén equivocadas, que tener siempre la razón a base de no tener ninguna idea”

—Edward de Bono


7. Todo comportamiento tiene una intención positiva

No importa cuan extraño, dañino o inapropiado te pueda parecer el comportamiento de una persona. Para la persona que ha emprendido esa acción, ésta tiene sentido en su manera de ver las cosas y responde a la satisfacción de una intención positiva.

La clave para comprender esto es apreciar que siempre hay una intención positiva detrás del comportamiento de la otra persona. Esto no significa que tengas que ver el comportamiento de la otra persona como positivo o aceptable. Puede que incluso lo encuentres de mal gusto. Debes ser capaz de mirar detrás del comportamiento para descubrir cuál esa intención positiva o, si no es aparente, buscar una intención que tenga sentido en su realidad. Esta intención puede ser para ellos mismos, para ti o para otra persona. Una vez que tengas una comprensión de su intención, puedes explorar maneras alternativas de ayudar a esa persona a satisfacerla.

Imagina que tienes una discusión con alguien y que empieza a subir el tono de voz, termina gritando, tira cosas de una mesa y sale a toda prisa de la habitación. Desde tu perspectiva, desde luego es difícil encontrar la intención positiva de su comportamiento. ¿Cuál podría ser? Ahora mira desde la perspectiva de la otra persona. Desde su modelo del mundo, quizá se sintió inseguro o sobrepasado en la conversación. Dados los recursos de los que disponía en ese momento, ese comportamiento pudo ser la única opción que sintió que tenía para crear un poco de espacio y escapar a un lugar en el que se sintiera más seguro.

¿Qué puedes hacer para evitar que se repita esa situación? Usando las presuposiciones de la PNL, puedes utilizar el suceso como feedback, respetar su modelo del mundo, explorar las posibles intenciones positivas detrás de su comportamiento y encontrar otras maneras de conseguir tus resultados satisfaciendo también su intención positiva. En otras palabras, sé flexible.

Después, considera otras posibilidades. ¿Podrías utilizar esta aproximación para mejorar tus relaciones con tu jefe, con tu colegas, con tu familia, con tus hijos, con tu pareja?

Es útil replantearse los propios comportamientos de manera habitual. Esto es, observa los resultados que estás obteniendo, identifica la intención positiva detrás de los comportamientos de otros y pregúntate “¿Hay una manera mejor de conseguir mi propia intención positiva?”.

Una manera similar de expresar esta presuposición es así: La gente siempre hace lo que cree que es correcto y lo que mejor funciona en su propia realidad.


8. Todo el mundo lo hace lo mejor que puede con los recursos disponibles en este momento

Otras maneras de expresar esto son: “No hay personas sin recursos, hay estados mentales sin recursos”, o “Esta es la mejor opción disponible para esta persona dadas las circunstancias y tal y como las ven ahora”.

En PNL se cree que la gente ya dispone de todos los recursos que necesita para tener éxito. Sin embargo, su modelo del mundo, con sus creencias limitantes y sus condicionantes, les limita a la hora de ver lo que realmente es posible o les impide acceder a sus verdaderas capacidades y recursos. O quizá se encuentren en un estado mental (tristes, superados, enfadados) que les impide acceder a todos sus recursos. En estas situaciones, una persona puede tomar decisiones o iniciar acciones que, desde otra perspectiva, corresponden a mucho menos de lo que realmente son capaces.

A posteriori, esa persona podría haber hecho las cosas diferentes, pero esa fue su elección en ese momento. No siempre tomamos la decisión “correcta” o emprendemos la acción más “adecuada”. Simplemente, las decisiones y las acciones se eligen en función de los recursos disponibles en el momento concreto.

Si tu padre o tu madre no sabían cómo quererse a ellos mismos, ¿cómo iba a ser posible que te enseñaran a quererte a ti mismo? Tus padres hicieron lo mejor que pudieron con la comprensión, consciencia y conocimientos de que disponían en aquellos momentos. Si hubieran sido educados de una manera diferente, o hubieran tenido acceso a recursos que les hubieran ayudado a quererse más a sí mismos, hubieran terminado equipados con un modelo del mundo más expandido y hubieran dispuesto de más opciones de comportamiento que las que mostraron y enseñaron.

La PNL trata, entre otras cosas, de expandir tu realidad y obtener más opciones.


9. Estás a cargo de tu mente y, por tanto, de tus resultados.

Tú fuiste quien eligió los filtros (creencias, valores y expectativas) que determinan tus mapas, tu modelo del mundo y cómo experimentas diferentes sucesos. También eres tú, por tanto, quien puede cambiar esos filtros para obtener una perspectiva diferente del mundo y conseguir una perspectiva diferente de las cosas que te ayude a recoger resultados significativamente diferentes.

En otras palabras, eres responsable de tu vida. Deja de buscar culpables en tu entorno; tú eres el culpable de lo que te está sucediendo. Cuando cedes la culpa, también cedes la responsabilidad, entregando tu propio poder para cambiar las cosas.