Apreciando la realidad de otras personas
Imagina que tú y yo hemos nacido y crecido en culturas diferentes con diferentes creencias y valores, y sólo para complicarlo un poco más, imaginemos que tenemos percepciones completamente diferentes del mundo. En este caso, lo que tú sabes que sabes y lo que tú sabes que no sabes es algo completamente diferente de lo mío. Nuestras realidades no intersectan en ningún punto. ¿Cuál es la probabilidad de que tú y yo podamos trabajar juntos?
Si ambos nos aferramos a nuestras creencias y valores y no estamos dispuestos a explorar nuevas ideas (¿Alguna vez has conocido a alguien así?), entonces lo único que podemos hacer es dejar de estar acuerdo en todo.
¿Estarías dispuesto a explorar mi realidad? No tienes por qué estar de acuerdo con ella. Lo único que tienes que hacer es apreciar y respetar que yo puedo tener creencias y valores diferentes de los tuyos, y evitar juzgar cuál de nuestros sistemas de creencias y valores es correcto o incorrecto. Después de todo no se trata más que de conjuntos de ideas, de conceptos mentales.
Al principio podrías pensar que mi realidad es confusa y tener dificultades para seguir mi lógica. Si sigues adentrándote en mi realidad conmigo, tienes el potencial de expandir tu propia perspectiva y obtener más opciones para tu propia vida. También me puedes ayudar a ser más tolerante con tu perspectiva y a abrir para ambos la posibilidad de mejorar nuestra comunicación. Siendo flexible con tu aproximación, estando dispuesto a explorar nuevas ideas fuera de tu realidad, tienes el potencial de crear una vida mucho más profunda para ti mismo y la oportunidad de asistir a otras personas en su propio desarrollo personal. Es por esto que la diversidad es un recurso muy importante en cualquier ambiente.
Todo lo que necesitas para explorar la realidad de otra persona es curiosidad, respeto y la habilidad para formular preguntas. Ya cuentas con todo esto, así que lo único realmente necesario es la voluntad de hacerlo.
Exploración e innovación
Hablemos de la innovación. Nos podemos referir a la innovación en el trabajo, en la sociedad, en la familia o en cualquier otro área de la vida. Piensa de dónde vienen las ideas. ¿Vienen de todo aquello que ya sabemos? Lo cierto es que no. ¿Vienen de lo que ya sabemos que no sabemos? Algunas de ellas quizá. Es posible que esta parte de nuestra realidad contenga el potencial para realizar pequeños avances. ¿Y qué sucede con todo aquello que no sabemos que no sabemos? ¿Qué hay en ese lugar fuera de nuestra realidad?
Las ideas más importantes, todo aquello que nos va a proporcionar las mayores satisfacciones en nuestro desarrollo, viene del lugar “No sé que no sé”, de ese lugar completamente desconocido. Dependemos de nuestra habilidad para explorar las perspectivas de otros para encontrar ideas realmente interesantes. Necesitamos de otras personas y de sus ideas para expandir nuestra propia realidad, para crear nuevas opciones, para obtener nuevos recursos. Es por tanto nuestra responsabilidad comunicarnos de una manera inquisitiva y respetuosa para ser capaces de explorar eficazmente otras realidades y poder ampliar la nuestra. Es nuestra responsabilidad compartir nuestras propias ideas y desarrollar las habilidades necesarias para poder acceder a las ideas de otros.