Algunos conceptos de PNL (I/II)
En esta serie de artículos estoy sentando unas bases que creo necesarias para una mejor comprensión de la PNL, de su filosofía y de sus estrategias. Antes de entrar en temas más detallados quiero añadir algunas piezas más que te ayudarán a entender mejor el tema que nos ocupa y que te permitirán, por tanto, disfrutar más de lo que está por venir. En el futuro volveré de nuevo sobre estos conceptos en mayor profundidad, aunque haré ahora una pequeña introducción a los mismos. Puedes empezar a investigar cómo estas ideas ya están afectando tu vida y cómo podrías introducir cambios en las cosas que haces después de conocerlas.
La mente consciente y la mente inconsciente
En 1956, George Miller sentó la idea de que la mente consciente es capaz de seguir un máximo de siete más menos (7+-2) piezas de información de manera simultánea. Nuestra mente inconsciente, por otro lado, cuida de todas nuestras funciones corporales y es el almacén de todos nuestros hábitos, decisiones, recuerdos, creencias y otra información que hemos adquirido en nuestra vida.
Establecemos hábitos mediante el mecanismo de, conscientemente, aprender pequeñas piezas de información para posteriormente ir combinándolas de manera gradual. Al final, en cierto punto, se convierten en un patrón consistente que repetiremos cotidianamente de manera inconsciente. Esta asimilación del proceso libera la mente consciente para manejar nueva información. Recuerda cuando aprendiste a conducir. ¿Dónde estaba tu atención en cada maniobra? Ahora puedes conducir y quizá atender a tus hijos o hablar con otros pasajeros de una manera segura, ya que estos comportamientos han sido hechos inconscientes y habituales.
Para recordar lo que has aprendido, puedes recordar conscientemente varias piezas grandes de información desde tu mente inconsciente. Luego, a medida que miras de manera más específica en cada una de esas piezas, puedes pedir información más precisa a tu mente inconsciente y reconstruir la manera en que realizas el proceso. Esto puede resultar útil para explicar a alguien cómo haces lo que haces.
Nuestra mente consciente y nuestra mente inconsciente tienen papeles distintos y complementarios. En ocasiones ambas mentes entran en conflicto causando una falta de congruencia en nuestro interior que se refleja en nuestros comportamientos. La PNL cuenta con técnicas de integración de partes para resolver este tipo de conflictos.
Sé consciente del uso de negaciones
Tu mente inconsciente no puede procesar una negación. Tu mente inconsciente primero debe considerar el pensamiento sin la negación para después ignorarla o “tacharla”.
Si te digo: “no pienses en un elefante rosa”, ¿qué imagen aparece en tu mente? Un elefante rosa.
Imagina que tus hijos llegan a casa del colegio. Les dices “¡No os comáis las galletas!”. Es posible que tus hijos ni siquiera hayan pensado en las galletas hasta que se lo has dicho. Ahora estás teniendo una discusión de diez minutos con ellos sobre comer o no comer galletas.
Recuerdo una ocasión en Alemania en la que la dentista, cada vez que se aproximaba a mi boca, me repetía: “No tengas miedo”. Yo, lo primero que hacía era preguntarme “¿De qué no tengo que tener miedo?”, y como resultado me veía tratando de controlar un estado de pánico creciente. ¿No sería mejor reformular la frase y decir algo como “Permanece tranquilo”?
Cuando expresas lo que no quieres, enfocas tu atención precisamente sobre exactamente eso y aumentas de manera significativa las probabilidades de que suceda. Imagina que eres un golfista. Estás a punto de golpear la bola y te repites constantemente “No la envíes a la arena. No la envíes a la arena”. ¿En qué te estás enfocando? ¿Cuál será el resultado más probable?
Recuérdalo, porque es muy importante: Aquello en lo que te enfocas es aquello que obtienes.
Una respuesta habitual a la pregunta “¿Cómo estás?” es “No me puedo quejar”. La próxima vez que te hagan esa pregunta considera la posibilidad de responder “¡Muy bien!” con un tono de voz y actitud acordes. Date cuenta del efecto que esto tiene sobre ti y sobre la persona que te ha preguntado.
El uso de negativos tiene su lugar y en algunas situaciones puede ser utilizado en tu favor. Supón que soy tu jefe y que te estoy asignando una tarea difícil. Puedo comunicártelo de dos maneras: “Esta tarea será difícil” o “No te diré que esta tarea será fácil”. Date cuenta de las diferentes representaciones internas que cada frase genera en ti. ¿Cuál te resulta más atractiva? ¿Cuál te hace sentir mejor?
Emplea la conjunción “y” en lugar de “pero”
En PNL, el “pero” se conoce como el borrador universal.
Imagina lo siguiente. Acabas de de compartir una idea con un colega de trabajo y la primera frase que sale de su boca es “pero”. ¿Cuál es tu reacción? ¿Cómo te sientes? ¿Crees que estaba realmente escuchando o pensaba en lo que iba a decir a continuación? ¿Sientes que ha rechazado tu idea?
Ahora imagina que en vez de decir “pero” ha dicho “y”. ¿Te sientes diferente? ¿Tienes la impresión de que estaba escuchando y que ahora está construyendo sobre tu idea?
Hoy en día la mayoría de las respuestas de la gente empiezan por “pero”, lo que crea un ambiente de resistencia y contribuye a que aquel que comparte una idea se sienta inclinado a ponerse inmediatamente a la defensiva por sentirse cuestionado.
Considera la siguiente frase: “Hoy hace sol pero mañana lloverá”. ¿Dónde te parece que se enfoca tu atención? La mente tiende a obviar todo lo que precede al pero y a centrarse en la objeción. Otra frase: “Has escrito un artículo maravilloso pero contiene una falta de ortografía”.
Hay ocasiones en las que el uso del “pero” resulta útil, aunque en la mayoría de ocasiones conviene sustituirlo por la conjunción copulativa “y”.
Ten cuidado con el verbo “intentar”
¿Cuántas veces has oído o dicho “Lo intentaré”? ¿Y qué significa? A menudo se usa la palabra “intentar” para decir “En realidad no quiero hacer lo que me has pedido y no sé cómo decir que no”. Otras veces quiere decir “No tengo la suficiente confianza en mí mismo para comprometerme completamente a llevar esto a cabo”, o “No sé lo que quiero realmente en la vida”.
Cuando escucho a la gente expresar sus sueños o deseos con el verbo “intentar” a menudo me pregunto “¿Cómo de comprometida está esta persona con lo que desea?”. ¿Qué tipo de mensajes está enviando esta persona a tu mente inconsciente? Es como esperar meter un gol con un pie en el campo y otro en el banquillo. Bastante difícil. Intentar algo es malgastar energía. Otras palabras similares son “quiero”, “espero” o “deseo”.
“¿Intentar? Hazlo o no lo hagas. No existe intentar”
–Yoda, El imperio contraataca.
“No lo intentes, Neo. Sólo hazlo”
–Morpheo, Matrix
Echa un vistazo a tu lista de tareas, ya sea mental o escrita. ¿Cuántos de estos elementos encuentras que te superan o simplemente no te resultan motivadores? ¿Cuántos de ellos entran en la categoría de “Trataré de hacer esto”? ¿Qué crees que sería posible y cómo te sentirías si, ahora mismo, identificaras aquellos para los que estás preparado para hacer y eliminas el resto de la lista?
Para cada uno de tus sueños, identifica claramente qué es lo que quieres; defínelo en términos medibles y toma el compromiso de llevarlos a cabo en un plazo de tiempo determinado.
Acostúmbrate a comprometerte contigo mismo. Y acostúmbrate a hacer.
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